lunes, 7 de abril de 2014

10."The ones that love us never really leave us"

Me desperté con el sonido de la puerta de la habitación abriéndose. La luz se encendió y yo levanté la cabeza para ver a Will cruzado de brazos a los pies de la cama. Dejé escapar un gruñido y volví a esconder mi cara en el cuello de Justin.
- _____ levántate, nos vamos de misión. -eso me hizo incorporarme rápidamente.
-¿Qué?
-Arriba, dúchate y baja. Te espero en el salón, tienes media hora.
Dicho esto desapareció por la puerta dejándome allí sin saber como reaccionar. Me levanté de la cama y noté como mi cuerpo se quejaba por la noche anterior.
-¿A dónde vas? -escuché la voz de Justin todavía medio dormido.
-Tengo que ir a hacer una misión o algo así. Will acaba de venir a decírmelo.
Salí de la habitación sin mirarlo ni usa sola vez y me metí en mi cuarto de baño para ducharme. Lo de la noche anterior no debería haber pasado nunca. Lo nuestro no iba a funcionar por mucho que yo lo deseara.
Acabé de arreglarme y me vestí de forma cómoda e informal. Ni siquiera sabía a donde íbamos y estaba empezando a odiar esto de tener que prepararme sin saber que iba a hacer.
 Al bajar a la cocina vi a varios de los chicos desayunando y charlando. Pasé por detrás de Justin y vi varios arañazos en su espalda desnuda. Toqué suavemente las marcas de mis uñas con mis dedos y me acerqué para susurrarla al oído.
-Tienes la espalda arañada. -él se giró hasta que nuestras bocas casi se rozaron.
-Lo sé, por eso no llevo camiseta. 
Eliminó la distancia que quedaba entre nosotros y me besó. Al principio fue un beso lento pero luego aumentó la intensidad. Cuando nuestras lenguas se encontraron dejé escapar un gemido mientras acariciaba su cuello. Noté su mano en mi cintura pero en ese momento alguien nos interrumpió aclarándose la garganta para llamar nuestra atención. Me separé de Justin para ver a Bryan en la puerta de la cocina mirándonos con una sonrisa.
-Odio tener que interrumpir pero Will te está esperando _____.
Asentí y salí a la calle mientras ambos chicos me acompañaban. El BMW negro estaba aparcado frente a la casa. Cuando estaba a punto de abrir la puerta del acompañante unas manos agarraron mi cintura obligándome a girarme. Estaba a menos de cinco centímetros de la boca de Justin y sus ojos quemaban contra los míos.
-Necesito saber en que punto estamos antes de que te vayas. -su voz sonaba ronca y tremendamente sexy.
-No lo sé, Justin. Por favor dame estos días para aclararme.
El asintió secamente mientras cerraba fuertemente su mandíbula y se apartaba de mí. Me metí rápidamente en el coche y le pedí a Will que arrancara. No me atreví a mirar a Justin porque si lo hacía y su mirada me transmitía solo la mitad del dolor que yo sentía en ese momento sabía que iba a pedirle que lo intentáramos sin importar si eso nos destruía a ambos.
-¿Qué estás haciendo, _____? -Will ni siquiera me miró mientras me hablaba.
-No lo sé, Will. -enterré la cara entre mis manos.
-¿Quieres estar con él? -levanté la mirada hacia mi mejor amigo.
-Sí.
-Pues deja de jugar a haceros daño y lucha por él.
-Ya sabes lo que pienso Will, esto no va a funcionar y nos va a hacer más débiles.
-Quizá no. Puede salir bien y haceros más fuertes. Esta vida ya es bastante triste y desgraciada como para rechazar el amor si lo encuentras. Os hacéis felices y eso es mucho más de lo que él ha tenido todos estos años.
-No quiero salir herida.
-Todos nos hieren alguna vez, simplemente tienes que elegir quien quieres que lo haga y creo que tú ya has tomado esa decisión.
-Sí, eso es cierto. Yo desde luego no voy a dejar entrar a nadie que no sea él.
-Pues déjale entrar del todo. Ambos lo necesitáis.
Le dediqué una tímida sonrisa porque sabía que tenía razón pero quería darme estos días para pensar en lo que iba a hacer. Lo que quedaba de viaje lo pasamos hablando de la misión. Me contó que íbamos a Los Ángeles a buscar información.. nombres, fechas, horas, lugares, absolutamente todo. Estábamos a punto de meternos en algo muy grande y con gente muy peligrosa.
En cuanto llegamos a nuestro destino nos pusimos a trabajar. Durante cuatro días no descansamos ni un momento.Nos colamos en oficinas y en casas para robar ordenadores, carpetas llenas de papeles y CDs que contenían nombres codificados. Interceptamos dos pequeños envíos de droga que entraban al mismo tiempo en la ciudad por dos sitios totalmente opuestos así que tuvimos que separarnos. Esa fue la primera vez que completé una pequeña misión yo sola y me sentía muy poderosa en ese momento. También nos metimos en una pelea con una banda oriental que se cruzó en nuestro camino cuando salíamos de cenar después de una larga tarde de vigilancia.
Me entendía bien con Will cuando estábamos juntos en una pelea y él no intentaba apartarme del peligro, cosa que agradecí. Sabía que confiaba en mí para cubrirle la espalda. La noche que conseguimos la información que íbamos buscando tuvimos que amordazar a dos personas. En el plan inicial la casa iba a estar vacía y sería solo entrar y salir pero para nuestra sorpresa la mujer del empresario, el que guardaba los nombres, estaba allí. La encontramos en la cama con un hombre que no era su marido y los atamos a los dos, dejándolos desnudos en el suelo del baño. Me di un aplauso mental por haber insistido en llevar los pasamontañas puestos a pesar de que Will no lo veía necesario.
Solo llamamos a casa para decir que habíamos conseguido la información y que llegaríamos esa tarde. Fuimos al hotel para ducharnos y cambiarnos antes de subirnos al coche y empezar el camino de vuelta. En lo único que podía pensar era en llegar a casa y ver a Justin. Quería besarlo, abrazarlo, decirle que había tomado una decisión y que quería arriesgarme y apostar por nosotros. Me imaginaba su sonrisa al enterarse y como me haría el amor después para celebrarlo. 
Will se dio cuenta de que estaba tensa así que hizo bromas para relajarme pero lo único que podía conseguirlo era llegar a casa y verlo a él.


JUSTIN'S POV:
Levanté la camiseta y miré mi reflejo en el espejo. Pasé los dedos sobre la cortadura de unos 4 cm. que ahora adornaba mi costado derecho. Había salido con Bryan y Andrew a cobrar un trabajo dos noches antes. Se suponía que iba a ser fácil, llegar coger el dinero y volver a casa pero las cosas se complicaron y cuando lanzaron el primer golpe tardé demasiado en reaccionar.
El corte no era demasiado profundo pero había necesitado unos cuantos puntos. La doctora, una colombiana preciosa y con unas curvas de infarto, me había asegurado que no iba a quedarme cicatriz pero tampoco es que me preocupase mucho. Cubrí la herida con una venda rodeando mi torso y bajé la camiseta otra vez.
Me quedé en silencio escuchando el sonido del agua cayendo en la ducha. El golpe que dio la puerta de la entrada cerrándose llamó mi atención y el posterior grito de alegría de Will me hizo reaccionar. Salí de la habitación rezando para que la persona que estaba en mi ducha no se enterase.
 Bajé las escaleras y la vi allí, riendo, mientras le contaba algo a Michael. En cuanto me miró me dedicó una sonrisa totalmente sincera y yo sentí que mi mundo se quedaba congelado. En menos de cinco segundos tenía sus brazos rodeando mi cuello y mi cara estaba escondida en su pelo mientras respiraba su aroma. Como la había echado de menos, Dios. Cuando nos separamos me di cuenta de que estábamos solos en la habitación, ______ no se sorprendió así que supuse que ella mismo les había pedido que nos dejasen intimidad.
_____ agarró mi mano y me guió hasta el sillón, todavía sin decir ni una sola palabra.
-He estado pensándolo y.. quiero intentarlo. -levanté la mirada de nuestras manos agarradas para encontrar sus ojos llenos de esperanza y felicidad- Quizá salga mal pero Will tiene razón, esta vida ya es bastante triste como para negarnos un poco de amor si lo encontramos. Podemos empezar de cero, olvidar todo lo malo y simplemente volver a intentarlo. ¿Qué te parece?
Dejé escapar un suspiro mientras cerraba fuertemente los ojos. No podía creerlo, ella me estaba dando un "sí" cuando yo esperaba un "no" rotundo y ahora yo la había cagado. Mierda Justin, mierda.
-Sí, claro que quiero intentarlo. Es lo que más he querido desde que entraste en mi vida.
-¿Entonces? ¿Eso es un sí? -ella ya estaba casi saltando de la felicidad.
-No, yo.. _____ hay algo más. -escuché la puerta de mi habitación cerrarse y supe que me quedaba sin tiempo- Hay alguien más _____, estos días he estado viendo a una persona..
En ese momento Bella bajó las escaleras y solo llevaba puesto una de mis camisetas anchas. Vi como la felicidad en los ojos de _____ se transformaba en dolor y su mano abandonó el agarre de la mía. Bella actuó como si estuviésemos solos y se sentó en mis piernas para besar mi cuello.
-¿Qué tal el viaje, _____? -Bella le dedicó una sonrisa falsa que ella ni siquiera se molestó en devolver. Simplemente se levantó del sillón y se fue a la cocina.- Tu amiguita está de mal humor.
-Cállate la puta boca. -la saqué de encima mía con un movimiento brusco.
-No decías eso hace media hora. -la miré con desagrado mientras cerraba con fuerza mis puños.
-Eso es por que la tenías ocupaba y no podías hablar.
Me miró con odio y desapareció por las escaleras que llevaban a las habitaciones. Dos minutos después pasó por mi lado ya vestida con su ropa y se fue de la casa dando un portazo al salir. 
No me importaba una mierda hacerle daño, para mí no era más que alguien con quien divertirme una noche pero con _____  todo era diferente. Apagué las luces del salón y me senté allí a oscuras. Necesitaba pensar que iba a hacer para arreglar todo este desastre. Ella quería estar conmigo y yo con ella pero de esto sabía que no quería ni hablarme. No sé cuanto tiempo pasé allí sentado en silencio pero en un momento escuché pasos desde la cocina a las escaleras, sabía que era _____ y se estaba escondiendo de mí pero no podía culparla. Noté como algunos de los chicos me tocaban en los hombros o en el pelo pero los ignoré completamente.
No tenía pensado levantarme de allí pero Andrew vino y me dijo que me esperaba una semana de entrenar duro y que necesitaba descansar. Cuando pasé por delante de la puerta de _____ escuché su llanto y la voz de Will intentando calmarla. Eso me dejó totalmente roto y por mucho que lo intenté esa noche no pude dormir.



Cuando al día siguiente me levanté me propuse a mí mismo dar lo mejor de mí para recuperarla y ganarme su perdón. Bajé al gimnasio y me los encontré a todos menos a _____ y Michael. Al parecer ella se había levantando a las seis de la mañana para no encontrarse conmigo entrenando. Eso me enfadó y lo dejé salir todo en un entrenamiento de tres horas que me dejó totalmente agotado. Cuando acabé subí a ducharme para luego bajar a comer con los chicos.
-¿Dónde está Sky? -le pregunté a Bryan en cuanto me senté a la mesa.
-Está comiendo fuera con _____ y Michael. -yo asentí secamente y eché comida en mi plato.
-¿Qué piensas hacer para recuperarla? -Will dejó de comer para mirarme fijamente.
-¿Todavía puedo conseguirlo? -lo miré sonriendo mientras él intentaba con todas sus fuerzas mantenerse serio- Will sé que sabes algo, habla.
-Está enfadada Justin, muchísimo. Lo que hiciste la puso muy triste pero por alguna razón todavía quiere intentarlo contigo. Tienes que hacerla muy feliz para que lo vuestro merezca la pena después de tantas lágrimas.
-¿Y qué puedo hacer? -intenté disimular mi felicidad pero realmente me sentía como un niño la mañana de navidad.
-Quiere ponerte a prueba. Necesita saber si estás dispuesto a darlo todo por ella incluso si ella no te de nada.
Me quedé varios minutos en silencio pensando sobre lo que acababa de decir Will. Sonaba a que _____ iba a darle la vuelta a las cosas y me lo iba a hacer pagar y me parecía que lo iba a pasar mal. ¿Estaba dispuesto a hacer esto por ella? Sin duda, una y mil veces. Una idea ya estaba empezando a tomar forma en mi mente.
-Ella va a hacerte pasar lo mismo que tú le has hecho, espero que estés preparado y acabéis pronto con este juego de haceros daño.
-Lo acabaré lo más rápido que pueda, prometido. -me levanté y lo abracé fuertemente- Gracias Will, no sé que haría sin ti.
Subí corriendo a mi habitación para coger el iPhone, las llaves y el dinero y volví a bajar al salón. Los chicos estallaron en carcajadas cuando me vieron pasar por delante de ellos pero los ignoré y me dirigí al coche sin perder ni un minuto. Antes de arrancar mandé un mensaje desde el iPhone y recé para que nada saliese mal en mi plan.


_____'S POV:
Había entrenado muy duro de 6 a 10 de la mañana y luego había arrastrado a Michael conmigo de compras. A la hora de comer Sky se nos había unido y ahora estábamos tomando un helado sentados en una terraza y disfrutando de un poco de Sol. Vi como Michael sacaba su móvil del bolsillo y le sonreía a la pantalla.
-¿Es tu chico mandándote mensajes guarros? -sonreí mientras comía una cucharada de helado y él me fulminaba con la mirada.
-No, me dice que me echa de menos.
-Awww ¿cuándo lo vamos a conocer? -Sky estaba dando pequeños saltitos en su silla.
-Algún día. Cuando esté preparado.
-Es muy tarde y estoy cansada ¿podemos volver ya a casa? -dije mirando mi reloj que marcaba las cinco de la tarde.
-¡NO! -Michael gritó haciendo que me sobresaltara- Quiero comprarle algo a mi novio y... necesito vuestra ayuda, por favor.
No pude negarme a su cara de pena así que las dos horas siguientes las pasamos mirando regalos de chico. Sky y yo obligamos a Michael a probarse un montón de ropa ridícula solo para reírnos de su expresión cuando se miraba en el espejo. Ya teníamos varias bolsas cada uno así que decidimos volver a casa. Cuando nos sentamos en el coche Michael volvió a sacar el móvil.
-Deja al pobre chico, que lo vas a agobiar.
-Cállate y conduce.
Su comentario me hizo reír mientras arrancaba el coche para volver a casa.

Al llegar a casa nos encontramos con todos los chicos en el salón viendo un partido de fútbol en la televisión. Will puso cara de susto al ver todas las cosas que habíamos comprado y yo le di una sonrisa cariñosa antes de subir hacia mi habitación. Cuando abrí la puerta todas las bolsas que llevaba acabaron el el suelo. Había como una docena de velas iluminando mi habitación y un gran ramo de rosas rojas sobre la cama. Recogí las cosas que se me habían caído y cerré la puerta a mis espaldas. 
Me acerqué a las rosas y cogí una pequeña tarjeta que estaba colocada entre ellas. Solo tenía dos palabras escritas "lo siento", ni nombre ni firma pero no me hacía falta para saber de quien eran. Recorrí la habitación con mi mirada maravillándome de lo que había hecho por mí y algo me llamó la atención, la puerta del baño estaba un poco abierta así que fui hasta allí para encontrarme más velas y pétalos de rosa sobre la espuma de la bañera que estaba preparada.
No pude evitar sonreír, nunca nadie había hecho esto por mí y me parecía totalmente adorable. Me desnudé y envié un mensaje antes de meterme en la bañera.
Para: Justin.
La puerta está abierta.
Me relajé en el agua caliente y a los dos minutos de enviar el mensaje escuché como la puerta de mi habitación se abría para luego cerrarse de nuevo. El sonido del pestillo cerrándose me hizo reír. No abrí los ojos en ningún momento, a pesar de que sabía que él estaba en la puerta del baño porque podía escucharle respirar. Una espesa capa de espuma cubría el agua así que no podía ver nada de mi cuerpo excepto mi cara.
-¿Te ha gustado la sorpresa? -por fin me decidí a mirarle. Estaba despeinado y supuse que se habría pasado las manos por el pelo y eso me hizo sonreír porque significaba que estaba nervioso.
-Mucho, nadie había hecho nunca nada así por mí.
-¿Sigues enfadada? -noté el miedo en su voz.
-Mucho. -volví a sonreír y él suspiró.
-¿Qué puedo hacer para que me perdones? 
-Por ahora vas por el buen camino. -él asintió mientras me dedicaba una tímida sonrisa.
-¿Puedo besarte antes de irme? -yo negué con la cabeza- De acuerdo, iremos con calma. Disfruta de tu baño, hasta mañana.
Esperé a que se cerrase la puerta de mi habitación antes de dejar salir una sonrisa. No podía creerme que estuviese haciendo todo esto por mí y mucho menos que quisiese estar conmigo con tantas ganas. Pasé media hora más metida en la bañera disfrutando de la sensación mientras pensaba en como iba a actuar si Justin seguía haciendo estas cosas. Llegué a la conclusión de que iba a dejarle hacer y luego yo actuaría en consecuencia. Salí de la bañera, me sequé y me metí en la cama. Necesitaba descansar después de tanta emoción.


El día siguiente lo pasé entero entrenando con los chicos. Notaba la mirada de Justin sobre mí en todo momento y no podía negar que me encantaba esa sensación. Dividíamos nuestros días entre el gimnasio y planear nuestro siguiente golpe. Íbamos a meternos en la casa de nuestros enemigos y robar delante de sus narices. 
Gracias a la información que había conseguido en mí primera misión y los nombres de los que iban a participar que conseguimos en Los Ángeles pudimos planear todo perfectamente. 
El plan era ir a su nave, robar su mercancía e incendiar el edificio. No sé en que momento del proceso de entrenamiento alguien decidió que necesitaba aprender a escalar o a saltar de ventanas a gran altura sin romper ningún hueso. Al principio me pareció incluso gracioso pero al final de la tarde acabé con las palmas de las manos sangrando y con las piernas tan débiles que no podían ni sostenerme.
-Tienes cara de estar a punto de morirte. -dijo Will mientras me llevaba en brazos hasta el sillón.
-Cállate Will. -gruñí.
-Eres demasiado blandengue para hacer esto.
-¿Quieres hacerlo tú a ver como acabas? -estaba cansada y frustrada y Will siendo un imbécil no me ayudaba.
-Él acabaría mucho peor que tú, créeme. Carece de equilibrio. -Justin se acercó al sillón donde estaba sentada y traía vendas y desinfectante en sus manos- ¿me dejas curarte?
Yo asentí y él se sentó a mi lado. Extendí mis palmas hacia él y empezó a limpiarlas y desinfectarlas, sus movimientos eran seguros pero cuidadosos. Dejé escapar pequeños gritos de dolor a los que Justin contestaba con "shhh" o "ya estoy acabando, aguanta". Su actitud protectora me hizo reír y cuando acabó de vendarme me miró con el ceño fruncido.
-¿De qué te ríes? 
-Me estás tratando como si tuviese 5 años y me fuese a romper o algo así.
-Solo quiero cuidarte y asegurarme de que estás bien. -tocó suavemente mi mejilla con sus nudillos y yo cerré los ojos disfrutando de la caricia- ¿quieres comer algo?
-Por favor, me muero de hambre.
-Iré a ver que encuentro en la cocina. -Justin apretó suavemente mi rodilla antes de levantarse.
-Apura, creo que me voy a dormir aquí.
Escuché su risa mientras se alejaba para ir a la cocina. Me quedé allí sentada intentando estirar y encoger las piernas pero todavía estaban muy débiles. Iba a matar a Andrew o al que dio la idea de hacerme entrenar esto.
-No hagas eso _____, deja de forzarlas. Toma, mañana me lo agradecerás. -Justin apareció a mi lado con un plato con comida y un vaso con agua y me dio una pastilla- Por cierto, no había comida preparada así que te hice un sándwich. Soy bastante malo en la cocina y no quería quemar la casa a estas horas de la noche.
-No te preocupes, esto está bien.
Le sonreí para tranquilizarlo y él se sentó a mi lado otra vez. Comí rápidamente y me acomodé en el sillón, podía notar como el cansancio tomaba el control de mi cuerpo pero ya era demasiado tarde. Cerré los ojos y escuché a Justin decirme algo que no pude entender.

Cuando me desperté estaba en mi cama y me dolía cada maldito centímetro del cuerpo. Solo en pensar en otro día de entrenamiento me daban ganas de vomitar. Me levanté con mucho cuidado de la cama y vi que el lado izquierdo estaba desecho pero vacío. Sonreí pensando en que Justin se había en mi habitación quedado para asegurarse de que estaba bien. 
Tardé más de una hora en ducharme porque cada movimiento era como tener miles de cuchillas en los músculos. Cuando conseguí vestirme me preparé mentalmente para bajar a ver a los demás. Estaban sentados desayunando en el salón y disimulé lo máximo posible para aparentar que no me dolía nada pero cuando me senté en la silla no pude evitar dejar salir un gemido de dolor.
-¿Qué tal estás _____? -Will me miró con diversión.
-Oh, maravillosamente bien si no fuese porque me duele cada parte del cuerpo. Por lo demás genial, gracias por preguntar William. -los chicos estallaron en carcajadas cuando notaron el sarcasmo en mi voz- ¿Hoy también tengo que entrenar?
-No, hoy puedes tomarte el día libre. Creo que lo de ayer ya fue suficiente. -Andrew me dio una sonrisa cariñosa y paternal.
-¡Gracias a Dios! -dejé escapar un suspiro de alivio y me recosté en la silla.
-¿Qué vas a hacer en tu día de descanso? -Michael me miró mientras comía una cucharada de cereales.
-La verdad es que quería ir a hacerme un tatuaje y necesito que me recomendéis un sitio.
Vi la sorpresa en la cara de los chicos y luego todos miraron a Justin, algo comprensible porque sus brazos estaban casi cubiertos de tinta.
-Yo conozco un tatuador de confianza y si quieres puedo acompañarte.-pude notar la esperanza en su voz, como si pasar un rato conmigo mientras me hacía un tatuaje fuese un regalo divino.
-Sí, claro. No creo que sea buena idea ir a hacerme mi primer tatuaje sola.
Él me dedicó una sonrisa amable y salió del salón mientras llamaba a alguien por el móvil. Yo me quedé allí escuchando a los chicos hablar sobre lo que iban a hacer ese día, tenían planeado un entrenamiento intenso que incluía salir a correr por el barrio durante una hora. Di gracias por poder librarme de asistir ese día. Sky por otra parte no tenía mi suerte y estaba rogándoles que fuesen buenos y tuviesen piedad de ella cuando Bryan le dijo que él le daría un masaje por la noche para relajarla. Todos nos reímos por el doble sentido de la frase mientras ellos nos miraban con mala cara.
-¿Qué pasa aquí? -Justin entró en el salón y nos encontró a todos riendo.
-Tu hermana que esta noche va a recibir un masaje especial.. -Will fue incapaz de callarse y el ceño de Justin se frunció al instante.
Me levanté lo más rápido que pude sin hacerme daño y empujé a Justin suavemente hacia la puerta. Una vez que estábamos fuera me di cuenta de que no sabía que hacer ahora ni que decirle si me preguntaba que pretendía con todo esto pero por suerte no lo hizo. Me acompañó a su Mustang y me ayudó a subir, me parecía extraño verlo comportarse como un caballero.
-¿A dónde vamos? -le pregunté después de que se sentara en el coche y arrancara.
-A tatuarte. -me dedicó una sonrisa sincera- He llamado a mí amigo y le he dicho que lo quería hoy así que ha cancelado unas cuantas citas para atenderte a ti.
-No tenías porque haber echo eso Justin.. 
-Quiero darte lo mejor en todo lo que pueda. 
Noté su mano acariciando mi rodilla suavemente pero no me atreví a mirarlo porque no sabía como responderle a eso. 
Cuando llegamos a la tienda de tatuajes Justin se mantuvo a mí lado en todo momento, noté su mano en mi cintura mientras me acompañaba a la puerta y luego la dejó en el respaldo de mi silla cuando nos sentamos a esperar. 
Un chico alto cubierto de tatuajes hasta el cuello salió de una de las puertas acompañado de una chica que tenía un gran tatuaje recién hecho cubriendo parte de su brazo derecho. El hombre se acercó a Justin y éste se puso en pie para saludarlo.
-¿Qué pasa Bieber? ¿Vienes a por más tinta? 
-No Joe, hoy no vengo por mí. -hizo un gesto señalándome- Joe, ella es ______. ______ él es Joe, mi tatuador. 
-Encantada de conocerte Joe. -le dediqué una sonrisa tímida y nerviosa, tal y como me sentía.
-Oh, genial. ¿Qué quieres hacerte, monada? -que usara ese nombre cariñoso después de conocerme se me hizo raro pero intenté ocultarlo.
-Yo solo.. no quiero que suene tonto, he visto el tatuaje de esa chica y era increíble, creo que tienes un gran talento pero.. solo quiero una pequeña frase. Algo discreto. -Joe levantó las cejas, miró a Justin y luego otra vez a mí.
-No suena tonto, que me elijas a mí para marcar tu piel para siempre es todo un honor y no importa como de grande o elaborado sea el tatuaje. 
-Bueno, ahora ya me siento un poco mejor. -sonreí abiertamente porque eso me había tranquilizado.
-Genial ¿pasamos a la cabina de tatuaje y me cuentas que quieres?
Yo asentí y lo seguí. Después de varios pasos noté que Justin no estaba a mí lado, me giré para buscarlo y lo vi de pie en medio de la sala mirándome. Volví sobre mis pasos, agarré su mano y lo llevé conmigo a la sala en la que había entrado Joe.

Después de media hora hablando con Joe, explicándole que quería tatuarme y donde por fin me tumbé en la camilla. 
-¿Estás segura de que quieres que me quede? -Justin me miró fijamente mientras se mordía el labio. Sabía que lo ponía nervioso porque quería el tatuaje debajo de mi pecho, en el lado izquierdo, pero él ya me había visto sin camiseta así que no entendía su problema.
-Claro que sí, te necesito aquí. 
Saqué la camiseta bajo su atenta mirada y la de Joe y volví a recostarme sobre el tapizado de cuero. El tatuador colocó la plantilla sobre mi piel y yo agarré fuertemente la mano de Justin. Una vez que empezó el sonido de la maquina de tatuar cerré fuertemente los ojos y me concentré en el dolor.
Durante la hora y media que duró el proceso del tatuaje lo único que podía pensar era en la razón de por que lo hacía. Recordé todas las veces que mi padre venía a mi cama cuando llegaba de trabajar y besaba suavemente mi frente porque pensaba que estaba dormida cuando en realidad yo siempre me quedaba despierta hasta que él llegaba. Recordé el cariño con el que mi madre me hablaba sin importar lo enfadada que estuviese conmigo, siempre tenía las palabras adecuadas para hacerme sentir mejor y yo me sentía segura solo al saber que ella estaba a mí lado. 
Cuando la aguja pasó por la piel que cubría mis costillas pensé en Chris. Mi hermano y mi mejor amigo. Todas las veces que me había hecho daño jugando con él siempre me había cuidado. Cuando me escapaba de casa para ver a algún chico o ir a alguna fiesta él me cubría y se encargaba de ir a buscarme si la cosa se ponía fea. Los echaba de menos y me sentía perdida sin ellos. Por esa razón estaba marcándome la piel, para llevarlos siempre conmigo.
Ni siquiera fui consciente de que estaba llorando hasta que Justin limpió las lágrimas de mi cara, eso me hizo abrir los ojos.
-¿Estás bien? -pude ver el miedo en sus ojos- ¿Te duele? ¿Quieres parar?
-No, estoy bien. Estaba pensando y no me di cuenta de las lágrimas, no tienes de que preocuparte. -él llevo mi mano a su boca y besó mis nudillos con cariño.
-De acuerdo. Aguanta ¿vale? ya queda poco.
Asentí y cerré los ojos dejando que mi mente volviese otra vez a todos esos recuerdos llenos de alegría y de felicidad. Cuando el zumbido de la máquina de tatuar cesó dejé escapar un suspiro de alivio. Joe limpió la zona y aplicó un poco de crema antes de cubrirlo con un plástico transparente. Después de unos cuantos consejos sobre como cuidarlo pagué el tatuaje y nos despedimos de Joe.
El ambiente entre Justin y yo era mucho más relajado que antes. De camino a casa hablamos y bromeamos sobre cualquier cosa. Todavía no lo había perdonado por llamar a Bella cuando yo le había pedido tiempo pero me sentía bien dejándole entrar de nuevo. Tenerlo en mi vida me hacía sentir menos perdida, como si él fuese mi brújula.
La casa estaba vacía cuando llegamos porque los chicos todavía estaban entrenando así que le dije a Justin que se sentase a ver la tele, que ese día iba a cocinar yo. Preparé filetes y patatas gratinadas con queso de esa forma tan especial que mi madre me había enseñado. 
Disfruté de la comida viendo la cara de placer de Justin al comer el plato preparado con la receta especial de mi madre. Era como un niño pequeño que estaba comiendo su comida favorita, no dejaba de reír y de hacer ruidos graciosos. 
El resto del día pasó tranquilo, estuvimos jugando a la PlayStation y viendo series malas de policías. Fue agradable hacer con él las típicas cosas que hacía con Will, Derek o Michael. Durante esas horas que pasamos juntos llegué a pensar que quizá ese había sido nuestro fallo, fuimos más allá antes de ser realmente amigos. 
Me fui a dormir temprano antes de que los demás llegasen porque sabía que al día siguiente iba a tener que recuperar todo el trabajo perdido. Antes de irme a dormir miré mi tatuaje en el espejo. "The ones that love us never really leave us" esa frase estaba tatuada sobre mis costillas para honrar a las personas que me habían dado la vida y por las que hoy seguía luchando.


JUSTIN'S POV:
Los dos días siguientes los pasamos entre pistolas, coches, entrenamientos, peleas cuerpo a cuerpo... ni siquiera tuve tiempo para intercambiar más de dos palabras con _____ en cada comida. La notaba mucho más cercana a mí desde que la había acompañado a hacerse su tatuaje. No quería admitirlo pero tenía esperanza de que después de la misión de esta noche pudiésemos sentarnos a hablar sobre lo nuestro y empezar de cero.
Guardé los 10 litros de gasolina que habíamos comprado para esta noche en una de las furgonetas de alquiler que teníamos aparcadas delante de casa. Todos estaban acabado de meter las últimas cosas en los coches. Will cerró la puerta de casa y se aseguró de que todo estaba seguro, era arriesgado dejar la casa sin vigilancia pero era mucho peor dejar a alguien solo allí esa noche. 
Repasamos el plan y nos repartimos en los coches. Hoy era una de esas noches en las que todo apuntaba a que iba a salir mal. Sabíamos que iba a haber gente en la nave a la que íbamos pero no teníamos ninguna oportunidad mejor, ya habíamos esperado demasiado. Todos estábamos mentalizados y preparados para disparar sin pensar, lo mejor que nos podía pasar era matar a alguien antes de que nos matasen.
El plan era entrar, matar a todos los que estaban dentro, robar toda la droga y dinero que tuviesen y quemar la nave. ¿Radical? Un poco, pero ellos nos habían robado a nuestras familias.
Aparcamos los coches a una distancia considerable para que no pudiesen verlos desde las ventanas o las puertas. Bajamos los pasamontañas y repartimos las armas. Abracé a Sky y besé suavemente la frente de _____ a través de la tela que cubría su cabeza. Empecé a andar mientras los demás se movían a mi alrededor, poco a poco nos fuimos separando y perdiéndonos en la oscuridad. Cuando llegué a una de las puertas de la nave respiré profundamente antes de asegurarme de que la Magnum estaba en a cintura de mis vaqueros, agarré con fuerza la AK47 y pateé la puerta de metal.
Me moví rápido por un pasillo totalmente a oscuras, intenté controlar mi respiración para poder escuchar algo y disparé incluso antes de que la otra persona me viese. Cuando su cuerpo sin vida tocó el suelo el infierno se desató. Las balas empezaron a volar por todos lados y me tumbé sobre el suelo intentando buscar algún tipo de cobertura.
Me arrastré hasta una puerta que daba a la parte más grande y más abierta de la nave, la mitad del espacio estaba ocupado por cajas y mercancía pero en la otra mitad tenían mesas y sillas. Los que supuse que eran los encargados de aquel sitio esa noche estaban allí sentados como si no hubiese gente disparando a su gente.
Vi un destello en la otra parte de la habitación y diferencié el color dorado del cromado de la pistola de Derek. Sonreí. Era hora de empezar la fiesta.
Disparamos al mismo tiempo, moviéndonos en sincronía como teníamos planeado y tantas veces habíamos entrenado. Las balas de Derek llegaban a donde las mías no, sabía que no tenía que preocuparme porque él estaba cubriéndome así que me acerqué a uno de los hombres que estaba tirado en el suelo agarrándose una pierna mientras que esta sangraba.
-¿Dónde están tus jefes? -lo agarré fuertemente del pelo oblgiándolo a mirarme a los ojos.
-Lejos de aquí, donde tú no puedes tocarlos. -me dedicó una sonrisa desalmada y supe que no le importaba una mierda morir por un grupo de tíos que seguro que ni recordaban su nombre.
Me levanté, apunté a su pecho y disparé. Frío, duro y rápido, tal y como debía ser. Me giré y busqué a Derek, estaba al lado de otro hombre intentando conseguir información tal y como yo acababa de hacer.
-Déjalo tío, no nos van a decir nada. Mátalo y empecemos a sacar la mercancía de aquí.
Derek siguió mis órdenes y empezamos a llevar la droga y las armas a nuestros coches. Avisamos a los demás para que nos ayudaran y así poder acabar rápido. Después de tres minutos de carreras con kilos de cocaína o heroína en mis manos dejé la AK47 en el furgón y cogí la gasolina. Andrew y Bryan me imitaron mientras Sky y Michael encendían los coches esperándonos.
Recorrí los pasillos mugrientos hasta el final de la nave y empecé a echar gasolina sobre las cajas de cartón que llenaban la gran habitación. Un sonido metálico llamó mi atención y cuando me giré me encontré con un hombre vestido de traje que me apuntaba directamente a la cabeza. Mierda.
-¿Pensabas que podías venir a mi casa, robarme e irte como si nada? Todavía eres un jodido crío. 
-¿Vienes ahora que ya hemos matado a todas tus ratas?
-Vengo a matar a las pocas que quedan. -escuché el sonido de la bala colocándose en la recámara e instintivamente llevé mi mano a la cintura de mis pantalones buscando mi Magnum pero no había nada- Creía que eras más listo que esto. Pensé que ya sabías que las mujeres son impredecibles.
Noté una mano que se apoyaba en mi espalda y el cañón de una pistola se clavaba en mi nuca. Me tensé completamente y mi cerebro dejó de funcionar por unos segundos.
-Sabes que me encanta usar tus cosas, cariño. 
La voz de ____ sonó en mi oído y su boca rozó suavemente mi cuello provocándome escalofríos. ¿Qué coño está pasando? El hombre que estaba delante de mí bajó el arma lentamente mientras me miraba con una sonrisa perversa, sin duda estaba disfrutando del espectáculo. Dos segundos después tenía una bala en la frente y se desplomaba a mis pies.
-¿¡QUÉ COÑO HA SIDO ESO!? -me giré hacia ____ buscando explicaciones y me la encontré llorando con la ceja y el labio sangrando- ¿Nena?
Ella simplemente se giro y volcó el recipiente donde estaba la gasolina, agarró mi mano fuertemente y tiró de mi hacia fuera de la nave. Empezó a correr hacia los coches y yo la seguí. Cuando los demás nos vieron llegar dieron la orden y Will tiró una cerilla a través de la puerta principal cerrándola justamente después. 
Nos subimos en los coches y estos arrancaron alejándonos de la nave que estaba siendo tragada por las llamas. Mi cerebro todavía era incapaz de entender lo que acababa de pasar minutos atrás, casi me asesinan y una de las personas que casi lo hace está sentada ahora mismo sobre mis piernas y me mira con esa mirada que sé que oculta algo.
-¿Qué ha pasado ahí dentro, _____? 
Ella negó con la cabeza y se acercó a mí para besarme con pasión. Enterré mis manos en su pelo acercándola más y profundizando el beso. Noté sus lágrimas saladas mezclándose en nuestro beso pero sabía que si la dejaba ir algo malo iba a pasar. 

sábado, 22 de marzo de 2014

9."No quiero que nadie te toque así estando yo delante."

-Baja el arma, Justin. -la voz de Andrew sonaba seria pero se podía notar su miedo.
-No hasta que él la suelte a ella -nuestros ojos se encontraron y vi que no iba a dudar en matarlo si no me dejaba ir. Por suerte el agarre sobre mi cuerpo se aflojó y la mano de Justin se cerró sobre mi brazo colocándome detrás de su espalda- ¿Estás bien? -no me miró al hablar pero su actitud protectora fue suficiente para mi.
-Sí, estoy bien. Déjalo ir por favor. -ni siquiera reaccionó a mis palabras así que coloqué mis manos en su espalda y la acaricié suavemente- Justin, por favor.. baja el arma.
Lentamente vi como su brazo se bajaba y dejé escapar un suspiro de alivio. Will y Andrew se movieron rápidamente y agarraron al otro chico para arrastrarlo fuera de nuestra casa. Los componentes de la otra banda se levantaron y siguieron el camino de su compañero. Todo se quedó en calma y pensé que ese iba a ser el final de la noche pero no, en un momento Justin ya no estaba delante de mí. Salió corriendo de la casa, con la pistola todavía en la mano. Mierda. Lo seguí mientras gritaba su nombre pero cuando llegué al jardín delantero el chico estaba en el suelo, intentando defenderse de un Justin que era de todo menos humano en ese momento.
Sus manos estaban llenas de sangre pero eso no le hizo parar. Vi como Andrew intentaba agarrarlo y acababa en el suelo después de un fuerte empujón.
-¡JUSTIN! ¡PARA! -intenté que mi voz no se rompiera pero fue imposible. Estaba llorando y temblando de miedo. Traté de acercarme a él pero las manos de Will frenaron mi avance.
-No te acerques a él _____. No es Justin ahora mismo.
-Déjame Will, déjame. ¡Va a matarlo si nadie lo para!
Me solté de su agarre y me acerqué cautelosamente a Justin. Coloqué mi mano en su hombro y al segundo estaba en el suelo mirando fijamente a sus ojos oscuros y sin sentimientos. Mentiría si dijese que no estaba asustada de lo que podía hacerme si mi gesto lo había enfadado. Aún así respiré profundamente y me levanté. Coloqué mis manos sobre su pecho que subía y bajaba rápidamente.
-Para, por favor. Vuelve conmigo Justin, este no eres tú.
Cerró los ojos fuertemente mientras calmaba su respiración. Agarré su mano y tiré de él hacia la casa, no esperaba que se moviera pero para mi sorpresa me dejó llevarlo conmigo. Lo guié hasta su habitación y lo senté en el baño.
-Estate quieto ¿vale? Voy a limpiarte. -asintió mientras yo sacaba las vendas y el desinfectante. Limpié toda la sangre de sus manos y me encargué de los pequeños cortes de sus nudillos. Lo miré y estaba con los ojos cerrados y la mandíbula fuertemente apretada. -¿Estás bien?
-¿Lo estás tú? -sus ojos seguían cerrados.
-Sí, mírame. -lo hizo y sus iris volvían a tener su típico color dorado. Suspiré de alivio.- Me asusté, no eras tú el que estaba allí abajo.
-Lo siento. Cuando vi que ponía sus manos sobre ti no pude contenerme. No quiero que nadie te toque así estando yo delante y mucho menos si tú no quieres.
-Justin yo estoy bien, de verdad. Gracias por defenderme pero déjalo ir. -me puse de pie y extendí mi mano hacia él- Vamos, te voy a llevar a la cama.
-Me gusta como suena eso.
-Cállate.
Moví las mantas para que se metiera en la cama y esperé. Se sentó en el borde y levantó los brazos indicándome que le sacara la camiseta. Agarré el borde de la tela y lo levanté rápidamente evitando tocarlo en todo momento.
-¿No vas a tocarme? -vi la pena reflejada en su mirada.
-¿Qué? -no pude ocultar mi sorpresa.
-No me has tocado ¿te da miedo hacerlo?
-Justin... no. No me das miedo pero somos amigos, no debería tocarte de esa forma.
-Tócame, por favor. Necesito saber que no te doy miedo.
Su voz estaba tan rota que lo que me dio miedo fue decirle que no y hacerle más daño. Coloqué mis manos sobre sus hombros y lo empujé suavemente sobre la cama y ,e subí a horcajadas sobre él. Acaricié suavemente su pecho y acerqué mi boca a su cuello para besarlo.
-No me das miedo ¿ves? -susurré en su oído.
-Quédate esta noche, por favor. -noté sus manos en mi cintura.
-No Justin. Dijimos que solo amigos, ya sabemos que esto no va a salir bien.
-Podemos hacer que funcione.
-No, no podemos.
Me aparté de él levantándome de la cama y salí de su habitación sin girarme en ningún momento. Cerré la puerta y pase el pestillo antes de desnudarme y meterme e la cama. Justin acababa de pedirme que me quedara a dormir con él y yo había salido corriendo. ¿Quiero volver a intentarlo con él? Sin duda pero no quiero volver a salir herida. Ya le di mi confianza una vez y acabé en el suelo recogiendo los pedazos que quedaban de ella y de mi misma. No iba a volver a pasar por eso.




A la mañana siguiente me desperté con la voz de Derek y el ruido de golpes en mi puerta.
-¡______ levántate y abre el maldito pestillo!
-No, cállate y déjame dormir Derek. -coloqué las mantas sobre mi cabeza pero el ruido no cesó. Gruñí y me levanté para abrir la puerta- ¿Qué quieres?
-Mira que preciosa estás recién levantada -me despeinó mientras se reía- dúchate y baja al salón. Tenemos trabajo y tienes un regalo esperándote.
Lo miré con una ceja levantada mientras él empujaba hacia el cuarto de baño. En media hora estaba duchada, con el pelo seco y ya vestida. Si teníamos trabajo necesitaba ropa cómoda así que escogí los jeans que mejor me sentaban y una camiseta negra con los laterales cortados, estaban empezando a gustarme mucho ese tipo de camisetas. Me puse mis Vans y cogí el iPhone antes de bajar rápidamente al salón. 
Para mi sorpresa este estaba completamente vacío pero pude escuchar voces y sonidos de motores desde el exterior de la casa así que salí para encontrármelos a todos allí.
-Pensé que teníamos una reunión de trabajo -dije acercándome a ellos.
-Y eso es lo que estamos haciendo. Di hola a tu pequeño juguete, es un Wide Body Dodge Challenger SRT8 392 de 2011. -miré a Andrew con la boca abierta. No podía ser verdad.
-¿Es para mí? ¿Es mío? -él asintió mientras los demás se reían de mi expresión.
-¡Sorpresa! Toma, pruébalo. -me tendió las llaves del coche y yo corrí a subirme en el. Estaba totalmente en shock. Lo encendí y el motor cobró vida con un fuerte ronroneo.
-¿Sabes llegar al campo de tiro? -Will se apoyó en la ventanilla que estaba abierta a mi lado. Yo asentí sonriendo- Bien, entonces tú vas primero.
Esperé a que todos se subieran en sus coches y salí a la carretera. Un movimiento en el espejo retrovisor llamó mi atención y vi el Mustang negro de Justin adelantando a Will para acercarse más a mí. Pisé el acelerador para perderle de vista y pude apreciar su media sonrisa de satisfacción en el espejo.
Llegué a la nave del campo de tiro completamente sola, aparqué y salí del coche para apoyarme en la parte delantera de este mientras esperaba. Dos minutos después el coche de Justin se apagó justo a mi derecha y él salió con las gafas de Sol puestas y la mandíbula apretada. Tragué saliva mientras veía como se acercaba a mí con una camiseta negra y unos vaqueros caídos. Estaba jodidamente sexy. Sus manos agarraron mi cintura y se apretó contra mí haciéndome notar un bulto en sus pantalones. Dejé escapar un leve gemido mientras él acercaba su boca a mi oído.
-Mira lo que me hace verte conduciendo así, nena. -su voz fue un susurro ronco.
El sonido de los demás motores lo obligaron a apartarse de mí pero todavía tenía esa sonrisa de "sé que te ha gustado" en la cara. Lo peor es que era cierto. Mierda. Los chicos se acercaron a nosotros mientras reían.
-Creo que hemos encontrado a alguien capaz de superarte en el coche. -Will le dio una palmada en la espalda a Justin.
-Permíteme dudarlo.
-¿Quieres apostar algo? -dije esas palabras sin pensar y Justin me miró con una ceja levantada.
-Woooow, vale. Dejemos las apuestas para otro día, tenemos trabajo que hacer. Este fin de semana hay una carrera y vamos a competir contra una banda de otra ciudad. Hay mucho dinero en juego y hemos decidido que vas a ser uno de nuestros corredores _____.
-¿Quién lo ha decidido?
-Yo, te cedo mi puesto. -Michael me guiñó un ojo juguetonamente.
-Muchas gracias Michael, vamos a perder la carrera por mi culpa. -¿cómo iba a competir en una carrera con tanto dinero en juego? 
-Si conduces como lo has hecho ahora no vamos a perder. Ahora súbete en el coche y haz el recorrido. Te quiero aquí en 30 segundos.
Andrew usó su tono de jefe así que no me atreví a negarme. Me subí en el coche y empecé el circuito. Era una recta larga de unos 500 metros con un giro de 180 grados a final. Quería frenar en la curva pero sabía que si lo hacía no iba a llegar a tiempo. Me preparé para controlar el coche pero este solo se movió un poco en la parte trasera y eso podía manejarlo sin problema. Pasé al lado de Andrew y continué unos cuantos metros más para no frenar en seco antes de aparcar el coche donde estaba anteriormente. Al bajarme todos gritaron y aplaudieron por mi trabajo.
-28.5 segundos, eso ha estado muy bien. -Andrew me abrazó fuertemente- Podemos hacer mucho con todo ese talento.
Lo que quedaba de ese día y los tres siguientes los pasamos entrenando con los coches y poniéndolos a punto. Me enseñaron como controlar el coche en la curvas, como sacar a alguien de la pista con un solo toque y como evitar que me sacaran a mí.



La tarde de la carrera estábamos en el garaje trabajando en el motor de mi coche. Justin estaba colocando unas piezas nuevas y yo estaba a su lado mirando como lo hacía. En ese momento pasó lo que nadie se esperaba.
-Bryan, pásame una llave del nueve. -Justin habló sin levantar la mirada del motor y todos los quedamos en shock. Era la primera vez que le hablaba a su mejor amigo desde que descubrió que estaba saliendo con su hermana. Ella estaba sentada al lado de su novio con expresión de sorpresa- ¿Bryan?
-Sí, ya voy..
Bryan se levantó rápidamente y le acercó la herramienta. Por fin Justin levantó la mirada hacia él y yo me tensé con miedo.
-Bryan, yo.. lo siento. Lo siento por todo lo que dije y por como me comporté, tenía miedo por Sky. Es mi hermana y quiero que tenga lo mejor del mundo y esta vida no lo es. Pero si ella te quiere a su lado sé que nadie la va a cuidar mejor que tú. -todos nos quedamos en silencio esperando una respuesta pero en cambio Bryan abrazó fuertemente a su amigo mientras se susurraban cosas y se reían. En ese momento se escuchó a Sky llorar y todos os giramos hacia ella.- Sky, cariño lo siento. Perdóname por favor, fui un imbécil. Por favor, perdóname, te quiero más que a nada, por favor..
Justin se acercó a su hermana y se dejó caer de rodillas delante de ella. Su voz sonaba como la de un niño de seis años arrepentido de sus actos. Sky se arrodilló a su lado y lo abrazó fuertemente.
-No hay nada en este mundo que puedas hacer para que yo no te perdone. 
Se lo dijo en un susurro pero lo escuché claramente y no pude evitar sonreír. Me recordaban a Chris y a mí, yo también le perdonaría cualquier cosa a cambio de tenerlo conmigo otra vez.
Justin se levantó y limpió las lágrimas de su cara. Eso me hizo pensar que acababa de verlo romperse y ser humano por unos minutos. Tuve que frenarme para no ir y besarle. Yo misma lo había apartado y le había dicho que no podíamos tener nada, sería una puta si ahora le hiciese eso.
Will dio una fuerte palmada llamando la atención de todos.
-Ahora que ya está todo arreglado ¿podemos acabar de arreglar el coche para ganar esa carrera?
En dos horas mi coche estaba a punto igual que los demás y subimos a cambiarnos y ducharnos.



A las once en punto salimos de la casa en seis coches. Sky no iba a competir así que iba en el de Bryan al igual que Michael iba en el de Derek. Después de más de media hora conduciendo llegamos a un pequeño pueblo que parecería abandonado si no fuese porque estaba lleno de luces, gente y coches. aparcamos en un lateral de lo que parecía la calle principal y Andrew fue a avisar de que habíamos llegado.
-Bien, escucha -Justin se acercó a mí- la pista de hoy es complicada. Es una recta hasta donde se acaban las luces, luego un giro a la derecha y la carretera se estrecha y se mete dentro de un bosque. Intenta llegar a esa curva por delante y tendrás casi todo hecho. -yo asentí nerviosa- Will irá antes de ti y yo después. Él te dejará toda la ventaja posible y yo lo arreglaré en caso de que la cagues.
-Gracias por el voto de confianza. -mi voz sonó más dura de lo que esperaba pero me dio igual.
-Confío en ti mucho más de lo que piensas.
Dijo eso y se fue, dejándome totalmente desconcertada. Por suerte las carreras estaban a punto de empezar y nos colocamos a un lado de la línea de salida para ver las que se hacían antes de la nuestra. 
Según pasaba el tiempo me ponía más y más nerviosa. Todos los coches volvían con alguna abolladura o algunos ni volvían. La gente era agresiva desde el momento en el que se empezaba la carrera. Miré a los chicos buscando alguna mirada tan asustada como la mía pero ellos estaban con los brazos cruzados y unos rostros totalmente inexpresivos. Mentalmente me obligué a imitarlos porque si mostraba que tenía miedo estaba perdida. 
Andrew nos hizo señas para que lo siguiéramos hacia los coches. Respiré profundamente varias veces intentando calmarme mientras me acercaba a él.
-Vale, la nuestra es la siguiente. Ya sabéis que es una carrera de relevos así que vamos a establecer el orden. Bryan, te quiero de primero, danos todo el tiempo que puedas -él asintió secamente y se dirigió hacia Sky para besarla entes de subirse en el coche- Derek, tú segundo. Después voy yo. Will quiero que lo hagas bien y le dejes margen a _____ ¿vale? Y tú tranquila, vas a hacerlo genial -me dedicó una sonrisa sincera que yo no pude devolver- Justin, vas de último. Ya sabes lo que quiero que hagas. Déjales claro quienes somos.
Todos nos subimos a nuestros coches y nos colocamos en posición. Desde donde estaba podía ver perfectamente la calle principal para saber cuando tenía que colocarme para salir.
El coche de Bryan dejó la línea de salida con un fuerte ruido del motor y noté como la adrenalina empieza a correr por mis venas. En menos de dos minutos vi los faros delanteros de su coche y Derek adelantó el suyo hasta la salida para esperarlo. En el momento en el cual se cruzaron y Derek le tomó el relevó el público gritó y aplaudió. Yo dejé escapar un suspiro de alivio.
Cuando Andrew relevó a Derek llevábamos una ventaja de medio minuto sobre la otra banda. Tenía ganas de vomitar solo de pensar que estaba a punto de salir ahí y jugarme una gran cantidad de dinero. Miré hacia mi derecha y me encontré con los ojos de Will, me dio una mirada de calma y de seguridad que intenté devolver. En un segundo él ya no estaba allí y el coche de Andrew pasó por delante del mío. 
Mierda, estaba a punto de tocarme a mí. Pisé el acelerador solo para escuchar el sonido del motor e intentar calmarme. Presté atención a la carretera esperando el momento en el que Will apareciese por ella. La sorpresa fue que cuando lo hizo su coche estaba pegado al de su contrincante. Mierda Will, se suponía que me tenías que dejar ventaja.
Me coloqué en la salida mentalizándome de que iba a tener que salvarme yo sola esta vez. Cuando Will cruzó la línea pisé fuertemente el acelerador y salí al mismo tiempo que mi rival. Cambié de marcha y conseguí adelantarme un poco pero en ese momento noté como el otro coche tocaba la parte trasera del mío haciéndome perder el control y dejándome clavada en la carretera con la parte delantera del coche mirando a la salida. Mierda. Le di la vuelta al coche y aceleré agarrando fuertemente el volante. 
Ahora sí que estaba enfadada. Estaba a punto de acabarse la recta cuando alcancé al otro coche. Coqué levemente contra su parte trasera intentando desviarlo pero lo controló y cogió la curva de primero. Tenía que arreglar esto, joder. 
La carretera se estrechó. Los árboles impedían el paso de la luz de la Luna por lo tanto no sabía hacia donde eran las curvas hasta que ya las tenían delante. Quería intentar sacarle de la carretera pero necesitaba mis cinco sentidos en no salirme yo así que decidí esperar hasta que saliésemos del bosque. 
Vi las luces lo que indicaba que estábamos entrando en la recta final así que aceleré hasta ponerme a su lado. Ni siquiera giré mi cabeza para mirar contra quien competía. Respiré profundamente y aceleré más, tal y como esperaba mi rival imitó mis acciones así que yo frene y giré el volante hacia la izquierda tocando su parte trasera. Su coche quedó girado tal y como lo había hecho el mío al principio de la carrera.
Enderecé mi Dodge y aceleré para llegar de una vez a la línea de salida y dejar que Justin me relevara. No me atreví a mirarle cuando nuestros coches se cruzaron, en cambio de eso me dirigí hacia donde estaban el resto de coches de los chicos y aparqué a su lado.
-_____ lo siento, me sacó de la carretera dentro del bosque y no pude volver a ponerme por delante -Will no me dejó casi ni bajarme del coche antes de asaltarme con sus disculpas.
-Will, está bien. A mí también casi me echa fuera, sé que no estaban jugando limpio.
Lo abracé fuertemente y le sonreí para tranquilizarlo antes de salir prácticamente corriendo para acercarme a la línea de salida. Justo cuando llegué mi como el coche de Justin salía completamente solo del bosque y así llego hasta donde estaba yo. Ni siquiera estaba acelerando como si esto fuese una carrera. Pasó a mi lado y aparcó junto a los demás coches.
-¿No se supone que estabas competiendo contra alguien? -le pregunté mientras él se bajaba del Mustang.
-Sí, hasta que ellos intentaron matar a parte de mi banda.- su voz era totalmente fría.
-¿Dónde? -Andrew se lo preguntó mientras miraba por encima de las cabezas de la gente.
-La segunda curva de la izquierda.
-¿De qué habláis? -esto empezaba a sonarme muy mal.
-Subiros a los coches y volved a casa, voy a buscar nuestro dinero. Ahora.
Todos obedecieron su orden al momento así que yo los imité. Cuando estaba a punto de arrancar la puerta del conductor se abrió y Michael se sentó a mi lado.
-¿Cambias de chófer? -lo miré riendo mientras arrancaba el coche y salía detrás de Bryan.
-Creo que necesitas algunas respuestas y los jefes no te las van a dar. -yo suspiré, sabía que a Michael no podía ocultarle que estaba molesta.
-Me enferma preguntarles algo y que me ignoren o me oculten la verdad.
-Lo sé, por eso estoy aquí. Cuando tenemos carreras Justin siempre es el último en salir a la pista. No sé si lo has notado pero conduce de una forma muy agresiva pero es lo suficiente seguro al volante como para no dudar en sacarte de la carretera si lo considera necesario. Cuando los otros juegan sucio para ganar la carrera él se encarga de que eso no pase, de que su rival no llegue al final.
-Estás diciendo que.. ¿ha matado al chico que corría contra él?
-No sé si está muerto o no pero.. en caso de que no lo esté seguramente necesite pasar unas semanas en el hospital.
-¿Siempre hace eso? -estaba horrorizada.
-No siempre, solo cuando se pasan demasiado.
-Pero lo de hoy no fue para tanto.. a Will lo sacaron de la carretera pero está bien y a mí ni siquiera llegaron a eso.
-Has dado en el punto exacto de por que lo hizo.
-¿Cuál?
-Tú.
Miré a Michael y supe que no lo decía por decir, que realmente lo creía. ¿Y ahora? Me gusta un mafioso que no deja que nadie me toque, debería estar asustada de él pero siento muchas cosas hacia Justin y ninguna es miedo.




Nada más llegar a casa todos fueron a cambiarse rápidamente, al parecer después de cada carrera hacían una fiesta. Si ganaban era para celebrarlo y si perdían era para olvidar, la cuestión era hacer fiesta. 
Elegí mis shorts negros, eran altos y de una tela brillante, una camiseta blanca ajustada que tapaba poco más que mi sujetador y mis tacones favoritos. Acababa de tener uno de los momentos más estresantes de mi vida y me merecía algo de fiesta. Me maquillé un poco y bajé al salón. Andrew ya estaba allí con una gran bolsa negra en su mano.
-Chicos, voy a guardar esto y mañana lo repartimos pero ahora nos vamos a ir de fiesta y celebrar el gran equipo que formamos. Estoy muy orgulloso de todos. 
-Vamos Andrew, no seas nenaza. Deja la pasta y vámonos de una vez a echar un polvo. -Will estaba ya en la entrada de la casa gritando. 
Todos salimos riéndonos y nos repartimos en los coches. No íbamos a llevarlos todos porque algunos, como el mío, necesitaban un par de arreglos. Sky dijo que ella no iba a beber así que Bryan, Will y yo nos subimos en su coche mientras los demás iban en el de Michael.
-¿Vas a emborracharte conmigo esta noche? -Will pasó su brazo sobre mis hombros y me acercó a él.
-Solo si prometes que no me dejarás hacer ninguna tontería cuando esté borracha.
-¿Por tontería te refieres a follarte a Justin en los baños del pub?
-¡WILLIAM! ¡CÁLLATE! -Todos se rieron de mi reacción mientras yo le pegaba repetidamente a Will en el pecho. Podía notar mis mejillas encendidas de la vergüenza. -No puedo creer que acabes de decir eso delante de su hermana.
-Oh vamos, Sky ya sabe que su hermano tiene un problema con el sexo y lo quiere igual.
-Eres un imbécil, ya no quiero emborracharme contigo.
Me crucé de brazos y me hice la enfadada el resto del camino. Cuando el coche se apagó Will agarró mis piernas y me sacó, literalmente, a rastras del asiento antes de subirme a su hombro y llevarme así a dentro del pub mientras yo gritaba y pataleaba. Escuché las risas de los demás que habían llegado justo después de nosotros. 
-¿Puede ayudarme alguien? Por favor, esto es vergonzoso. -seguí pataleando y pegándole puñetazos en la espalda mientras Will los esperaba en la entrada del local.
-Te ayudaría nena, sabes que sí, pero me encantan mis vistas. -escuché la voz de Justin justo antes de notar como me daba una cachetada en el culo.
-No puedo creerme que acabes de hacer eso. Voy a matarte Bieber.
Él también se unió a las risas. Will no me dejó en el suelo hasta que llegamos a la parte vip del club. En cuanto me incorporé tuve que dejarme caer sobre un sillón porque me notaba mareada. Maldije a Will por lo bajo mientras cerraba fuertemente mis ojos. Cuando mi cabeza dejó de dar vueltas me incorporé y eché un vistazo a mi alrededor. Me quedé totalmente petrificada.
-¡Tenéis que estar de broma! -lo dije medio gritando por encima de la música y los chicos que estaban a mi lado empezando las botellas de alcohol me miraron- ¿un club de striptease?
-No, en realidad es un club normal pero con bailarinas que se desnudan más de lo normal. -Derek me miró sonriendo.
-Que te den, me voy a casa.
Me puse en pie y empecé a caminar hacia la pista para cruzarla pero noté una mano sobre mi brazo. Me giré y vi a Will.
-Vamos, no te vayas. Vamos a pasárnoslo bien. Ignora a las bailarinas y piensa en que esto está lleno de hombres que quieren compañía, quizá alguno te interese. -me miró levantando una ceja- Ven a beber conmigo, venga.
Pasó su brazo por mi cintura y me llevó de vuelta al reservado. Por el camino me fijé en que varios chicos tenían su mirada sobre mí y eso me hizo sentir algo mejor. Realmente estaba lleno de hombres y había alguno bastante guapo, quizá la noche acabase mereciendo la pena.
Me senté otra vez en el sillón y Will me pasó un vaso con alcohol, le di un trago y puse cara de desagrado lo que le hizo reír.
-No entiendo como podéis beber el Vodka solo, de verdad. Esto da asco.
-Bebe, dentro de dos vasos ya no te va a dar asco.
Le hice caso y tuve que darle la razón, después de dos vasos y pico ya no sabía si bebía Vodka o agua. Me lo estaba pasando genial, estábamos bailando todos juntos, riéndonos y disfrutando. Estaba bailando con Sky cuando la música fue bajando lentamente hasta casi no escucharse. Un foco blanco se encendió y iluminó un escenario que había en uno de los laterales del local y que yo no había visto antes.
Noté la mano de Will agarrando la mía y tirando de mí para sentarme a su lado en el sillón otra vez. Justin estaba a mi izquierda pero un poco separado y lo escuché reír por mis movimientos torpes.
-Mira, es la hora del espectáculo. -no había música así que pude escuchar a Will perfectamente sin necesidad de que gritara- Siéntate y disfrútalo.
-"Espectáculo" es una palabra que no me da buena espina estando aquí.
-Créeme que es muy entretenido. -Justin habló desde mi lado, se había acercado más y su brazo estaba extendido por encima del respaldo del sillón, justo por detrás de mí.- Va a gustarte.
-Permíteme dudarlo.
Bebí un poco de mi bebida a través de la pajita haciéndolo extremadamente exagerado a propósito, cuando lo vi entreabrir los labios le sonreír y dirigí mi atención de nuevo al escenario.
La música empezó a sonar de nuevo y una chica rubia salió al escenario tan solo vestida con ropa interior. Los hombres del local gritaron todo tipo de "piropos" sucios mientras ella les sonreía y yo sentía asco. ¿Quién iba a querer trabajar en esto y escuchar a una panda de tíos salidos decirte esas mierdas? Prefiero hacer lo que hago yo.
La chica empezó a bailar al ritmo de una canción con una letra que contenía más nombres de posturas sexuales que el mismísimo Kamasutra. La chica miró fijamente hacia la zona VIP como si supiese quien estaba en ella mientras desabrochaba su sujetador y lo dejaba caer al suelo. En ese momento pude ver que la rubia que estaba sobre el escenario era Bella y casi me atraganto con el Vodka que estaba bebiendo. No podía creerme que fuese ella. Y luego tenía la cara de llamarme zorra, que gracioso.
Estaba realmente temiéndome que llegase a desnudarse de todo cuando un segundo foco se encendió y un chico moreno y alto entró en el escenario. Esta vez fui yo la que gritó y aplaudió, esto empezaba a ponerse interesante. A los chicos en cambio no les hizo demasiada gracia.
-¿Qué mierda es esto? -Will miró a Justin con cara de enfado.
-No lo sé, la última vez que vine esto no estaba en el espectáculo. -noté como se encogía de hombros a mi lado.
Lo miré y me di cuenta de que estaba realmente cerca de mí, no me había dado cuenta de que se me estaba acercando. Dirigí mi mirada de nuevo al escenario para ver como Bella desnudaba al chico moreno, al ver sus perfectos abdominales no pude evitar morderme el labio.
-Pensé que era el único que conseguía que te mordieras el labio, que decepción. -Justin me habló al oído para que solo lo escuchase yo.
-Y yo pensé que era la única que te la ponía dura con solo desnudarme pero ya veo que no. -lo miré mientras hablaba con voz dura.
-Y lo eres. -su sonrisa me decía que estaba jugando y yo no quería entrar en su juego, me había prometido a mi misma que no iba a hacerlo.- ¿Quieres comprobarlo?
Agarró mi mano y la colocó sobre su su pierna, peligrosamente cerca de su entrepierna. No lo hagas _____, no lo hagas. Mi cerebro no quería pero mi mano lo hizo y no se encontró nada duro. Eso me hizo sonreír. Ella no tenía ningún efecto en él.
Su brazo derecho se envolvió en mi cintura y me hizo moverme. Acabé a horcajadas sobre él y su boca en mi cuello. Se suponía que esto no debía pasar pero no podía apartarlo de mí. Maldito Vodka y maldito Justin.
-No podemos hacer esto. -lo aparté de mi y apoyé mi frente sobre la suya mientras mi pecho subía y bajaba rápidamente.
-¿Quién te dice que quiero hacer algo? Quizá solo quería jugar contigo.
Su voz sonaba seria pero yo sabía que solo estaba fingiendo. Si quiere jugar yo también sé como hacerlo. Comencé a besar su cuello el mismo tiempo que movía mi cintura en círculos, asegurándome de que lo notara. Se mantuvo totalmente frío, ni siquiera intentó tocarme él a mí pero su cuerpo me dio exactamente la reacción que buscaba. Me acerqué a su oído para susurrarle.
-Quizá tú solo quieras jugar pero hay alguien ahí abajo que quiere algo más.
-Como sigas haciendo eso.. -noté sus manos en mi cintura para apartarme un poco de él. Nuestras miradas se encontraron.
-Como siga haciendo esto.. -volví a moverme sobre él- ¿qué?
-Voy a tener que follarte. 
-Hazlo.
Lo dije tan seria y mirándolo a los ojos que al principio le costó reaccionar pero en menos de un minuto estábamos cruzando la pista en dirección a la salida. Me llevó hasta uno de los taxis que estaban en frente del local esperando a ver si podían llevar a algún borracho a casa.
-¿Un taxi? -dije en bajo después de sentarnos y de que él le diese la dirección de casa.
-Van a necesitar los dos coches para volver todos y así tengo las manos libres. -me miró mientras se mojaba los labios.
-¿Libres para qué?
Su respuesta fue colocar la mano en la parte interior de mi muslo y subió lentamente sin dejar de mirarme a los ojos. Desabrochó con cuidado la cremallera lateral de mis shorts y metió su mano dentro de ellos. Yo cerré las piernas impidiéndole hacer nada.
-No vas a hacerme eso en un taxi ¿no puedes esperar diez minutos? -hablé en su oído rezando para que el conductor no me escuchase.
-No, no puedo esperar. Vamos nena, será divertido. 
Su boca bajó a mi cuello porque sabía que ese era mi punto débil. Volví a abrir las piernas dejándole hacer mientras suspiraba de placer. Noté su mano colándose dentro de mi ropa interior y acariciándome. 
-No quiero que gimas ¿vale? -introdujo un dedo dentro de mi y cerré los ojos intentando no hacer ruido- Buena chica.
Aumentó la velocidad mientras seguía besando mi cuello y mordiéndolo. Nunca pensé que el camino a casa se me podía hacer tan largo. O llegábamos ya o acabaría teniendo un orgasmo allí mismo y el taxista se enteraría. Oh por Dios, iba a matar a Justin por hacerme esto.
-Mírame y dime cuanto te gusta nena. -seguía hablando en susurros en mi oído. Lo miré a los ojos y articulé con mi boca "mucho" al mismo tiempo que él metía un segundo dedo dentro de mí y me sonreía disfrutando del momento.
-Ya hemos llegado, señor. 
La voz del taxista me bajó de nuevo a la tierra y obligó a Justin a sacar su mano de mi pantalón mientras yo me arreglaba y me bajaba del taxi. No lo esperé y fui directamente hacia la casa, estaba enfadada con él por hacerme eso justo en ese momento. Acababa de cruzar la puerta cuando la escuché cerrarse y noté las manos de Justin en mi cintura. Me giró dejándome de frente a la puerta con la espalda pegada a su pecho.
-¿Estás enfadada, nena? -sus manos subieron de mi cintura a mis pechos.
-Sí, suéltame. No puedo creerme que me hicieses eso en el taxi ¡casi nos descubre! -intenté escaparme de su agarre pero lo único que conseguí fue rozar mi culo contra su entrepierna y notar su erección.
-Dime que no te ha gustado. -su boca volvía a estar en mi cuello. Mierda. Noté como desabrochaba mis shorts y los bajaba hasta dejarlos caer al suelo.- Vamos nena, dímelo.
Volvió a meter sus dedos dentro de mí haciéndome gemir. Lo había echo de menos más de lo que quería admitir. Empecé a notar que estaba a punto de llegar.
-Justin.. -arañé la parte trasera de su cuello mientras intentaba encontrar oxígeno.
-Dime lo que quieres, nena.
-Fóllame.
No tuve que repetírselo, rápidamente me puso de frente a él y bajó sus vaqueros y su ropa interior. Agarró mis piernas y las envolvió en su cintura. Su mano movió mi ropa interior hacia un lado y entró dentro de mí con solo movimiento.
Dejé escapar un fuerte grito mientras clavaba mis uñas en su espalda. Lo miré fijamente a los ojos para ver que estaba igual que yo en ese momento. 
-Más rápido. -me dedicó su sonrisa de satisfacción mientras cumplía mi petición.- Justin, voy a..
-No. 
Salió de mí dejándome a punto de acabar y mirándole con cara de desconcierto. Todavía con mis piernas en si cintura se descalzó y dejó su ropa en el suelo antes de caminar conmigo hasta la mesa del salón. Apartó las cosas que había sobre ella y volvió a entrar dentro de mí mientras me miraba a los ojos.
-Quiero que a partir de ahora cuando veas esta mesa te acuerdes de lo mucho que te gusta como te follo ¿entendido?  -Yo asentí mientras mordía mi labio. No podía negar que me encantaba su lado duro en cuanto al sexo.- Córrete para mí, nena.
Agarró mis manos colocándolas por encima de mi cabeza. Sus movimientos se hicieron más rápidos y duros y me dejé ir mientras lo miraba en todo momento. Escucharme gritar su nombre lo llevó al límite y escondió su cara en mi cuello mientras gemía.
Estuvimos sin movernos por más de dos minutos, intentando encontrar aire para reponernos. Cuando levantó la cara del hueco de mi cuello me miró a los ojos y me beso suavemente pero con ganas. Su lengua encontró la mía después de muchos días y sentí una sensación familiar en el estómago que me hizo sonreír en el beso.
-Echaba de menos esto. -susurré sobre sus labios.
-¿El que? 
-Todo. -volví a besarlo mientras acariciaba su cuello.
-Deberíamos irnos a la habitación antes de que lleguen.
Me ayudó a levantarme y recogimos la ropa que estaba en el suelo de la entrada. Subimos a su habitación y me dejó una de sus camisetas para dormir en ella. Noté su brazo rodeando mi cintura mientras yo apoyaba mi cabeza sobre su pecho y supe que por mucho que intentara apartarlo de mí siempre acabaría volviendo a él porque era la única persona que me hacía sentir viva.