Me desperté con el sonido de la puerta de la habitación abriéndose. La luz se encendió y yo levanté la cabeza para ver a Will cruzado de brazos a los pies de la cama. Dejé escapar un gruñido y volví a esconder mi cara en el cuello de Justin.
- _____ levántate, nos vamos de misión. -eso me hizo incorporarme rápidamente.
-¿Qué?
-Arriba, dúchate y baja. Te espero en el salón, tienes media hora.
Dicho esto desapareció por la puerta dejándome allí sin saber como reaccionar. Me levanté de la cama y noté como mi cuerpo se quejaba por la noche anterior.
-¿A dónde vas? -escuché la voz de Justin todavía medio dormido.
-Tengo que ir a hacer una misión o algo así. Will acaba de venir a decírmelo.
Salí de la habitación sin mirarlo ni usa sola vez y me metí en mi cuarto de baño para ducharme. Lo de la noche anterior no debería haber pasado nunca. Lo nuestro no iba a funcionar por mucho que yo lo deseara.
Acabé de arreglarme y me vestí de forma cómoda e informal. Ni siquiera sabía a donde íbamos y estaba empezando a odiar esto de tener que prepararme sin saber que iba a hacer.
Al bajar a la cocina vi a varios de los chicos desayunando y charlando. Pasé por detrás de Justin y vi varios arañazos en su espalda desnuda. Toqué suavemente las marcas de mis uñas con mis dedos y me acerqué para susurrarla al oído.
-Tienes la espalda arañada. -él se giró hasta que nuestras bocas casi se rozaron.
-Lo sé, por eso no llevo camiseta.
Eliminó la distancia que quedaba entre nosotros y me besó. Al principio fue un beso lento pero luego aumentó la intensidad. Cuando nuestras lenguas se encontraron dejé escapar un gemido mientras acariciaba su cuello. Noté su mano en mi cintura pero en ese momento alguien nos interrumpió aclarándose la garganta para llamar nuestra atención. Me separé de Justin para ver a Bryan en la puerta de la cocina mirándonos con una sonrisa.
-Odio tener que interrumpir pero Will te está esperando _____.
Asentí y salí a la calle mientras ambos chicos me acompañaban. El BMW negro estaba aparcado frente a la casa. Cuando estaba a punto de abrir la puerta del acompañante unas manos agarraron mi cintura obligándome a girarme. Estaba a menos de cinco centímetros de la boca de Justin y sus ojos quemaban contra los míos.
-Necesito saber en que punto estamos antes de que te vayas. -su voz sonaba ronca y tremendamente sexy.
-No lo sé, Justin. Por favor dame estos días para aclararme.
El asintió secamente mientras cerraba fuertemente su mandíbula y se apartaba de mí. Me metí rápidamente en el coche y le pedí a Will que arrancara. No me atreví a mirar a Justin porque si lo hacía y su mirada me transmitía solo la mitad del dolor que yo sentía en ese momento sabía que iba a pedirle que lo intentáramos sin importar si eso nos destruía a ambos.
-¿Qué estás haciendo, _____? -Will ni siquiera me miró mientras me hablaba.
-No lo sé, Will. -enterré la cara entre mis manos.
-¿Quieres estar con él? -levanté la mirada hacia mi mejor amigo.
-Sí.
-Pues deja de jugar a haceros daño y lucha por él.
-Ya sabes lo que pienso Will, esto no va a funcionar y nos va a hacer más débiles.
-Quizá no. Puede salir bien y haceros más fuertes. Esta vida ya es bastante triste y desgraciada como para rechazar el amor si lo encuentras. Os hacéis felices y eso es mucho más de lo que él ha tenido todos estos años.
-No quiero salir herida.
-Todos nos hieren alguna vez, simplemente tienes que elegir quien quieres que lo haga y creo que tú ya has tomado esa decisión.
-Sí, eso es cierto. Yo desde luego no voy a dejar entrar a nadie que no sea él.
-Pues déjale entrar del todo. Ambos lo necesitáis.
Le dediqué una tímida sonrisa porque sabía que tenía razón pero quería darme estos días para pensar en lo que iba a hacer. Lo que quedaba de viaje lo pasamos hablando de la misión. Me contó que íbamos a Los Ángeles a buscar información.. nombres, fechas, horas, lugares, absolutamente todo. Estábamos a punto de meternos en algo muy grande y con gente muy peligrosa.
En cuanto llegamos a nuestro destino nos pusimos a trabajar. Durante cuatro días no descansamos ni un momento.Nos colamos en oficinas y en casas para robar ordenadores, carpetas llenas de papeles y CDs que contenían nombres codificados. Interceptamos dos pequeños envíos de droga que entraban al mismo tiempo en la ciudad por dos sitios totalmente opuestos así que tuvimos que separarnos. Esa fue la primera vez que completé una pequeña misión yo sola y me sentía muy poderosa en ese momento. También nos metimos en una pelea con una banda oriental que se cruzó en nuestro camino cuando salíamos de cenar después de una larga tarde de vigilancia.
Me entendía bien con Will cuando estábamos juntos en una pelea y él no intentaba apartarme del peligro, cosa que agradecí. Sabía que confiaba en mí para cubrirle la espalda. La noche que conseguimos la información que íbamos buscando tuvimos que amordazar a dos personas. En el plan inicial la casa iba a estar vacía y sería solo entrar y salir pero para nuestra sorpresa la mujer del empresario, el que guardaba los nombres, estaba allí. La encontramos en la cama con un hombre que no era su marido y los atamos a los dos, dejándolos desnudos en el suelo del baño. Me di un aplauso mental por haber insistido en llevar los pasamontañas puestos a pesar de que Will no lo veía necesario.
Solo llamamos a casa para decir que habíamos conseguido la información y que llegaríamos esa tarde. Fuimos al hotel para ducharnos y cambiarnos antes de subirnos al coche y empezar el camino de vuelta. En lo único que podía pensar era en llegar a casa y ver a Justin. Quería besarlo, abrazarlo, decirle que había tomado una decisión y que quería arriesgarme y apostar por nosotros. Me imaginaba su sonrisa al enterarse y como me haría el amor después para celebrarlo.
Will se dio cuenta de que estaba tensa así que hizo bromas para relajarme pero lo único que podía conseguirlo era llegar a casa y verlo a él.
JUSTIN'S POV:
Levanté la camiseta y miré mi reflejo en el espejo. Pasé los dedos sobre la cortadura de unos 4 cm. que ahora adornaba mi costado derecho. Había salido con Bryan y Andrew a cobrar un trabajo dos noches antes. Se suponía que iba a ser fácil, llegar coger el dinero y volver a casa pero las cosas se complicaron y cuando lanzaron el primer golpe tardé demasiado en reaccionar.
El corte no era demasiado profundo pero había necesitado unos cuantos puntos. La doctora, una colombiana preciosa y con unas curvas de infarto, me había asegurado que no iba a quedarme cicatriz pero tampoco es que me preocupase mucho. Cubrí la herida con una venda rodeando mi torso y bajé la camiseta otra vez.
Me quedé en silencio escuchando el sonido del agua cayendo en la ducha. El golpe que dio la puerta de la entrada cerrándose llamó mi atención y el posterior grito de alegría de Will me hizo reaccionar. Salí de la habitación rezando para que la persona que estaba en mi ducha no se enterase.
Bajé las escaleras y la vi allí, riendo, mientras le contaba algo a Michael. En cuanto me miró me dedicó una sonrisa totalmente sincera y yo sentí que mi mundo se quedaba congelado. En menos de cinco segundos tenía sus brazos rodeando mi cuello y mi cara estaba escondida en su pelo mientras respiraba su aroma. Como la había echado de menos, Dios. Cuando nos separamos me di cuenta de que estábamos solos en la habitación, ______ no se sorprendió así que supuse que ella mismo les había pedido que nos dejasen intimidad.
_____ agarró mi mano y me guió hasta el sillón, todavía sin decir ni una sola palabra.
-He estado pensándolo y.. quiero intentarlo. -levanté la mirada de nuestras manos agarradas para encontrar sus ojos llenos de esperanza y felicidad- Quizá salga mal pero Will tiene razón, esta vida ya es bastante triste como para negarnos un poco de amor si lo encontramos. Podemos empezar de cero, olvidar todo lo malo y simplemente volver a intentarlo. ¿Qué te parece?
Dejé escapar un suspiro mientras cerraba fuertemente los ojos. No podía creerlo, ella me estaba dando un "sí" cuando yo esperaba un "no" rotundo y ahora yo la había cagado. Mierda Justin, mierda.
-Sí, claro que quiero intentarlo. Es lo que más he querido desde que entraste en mi vida.
-¿Entonces? ¿Eso es un sí? -ella ya estaba casi saltando de la felicidad.
-No, yo.. _____ hay algo más. -escuché la puerta de mi habitación cerrarse y supe que me quedaba sin tiempo- Hay alguien más _____, estos días he estado viendo a una persona..
En ese momento Bella bajó las escaleras y solo llevaba puesto una de mis camisetas anchas. Vi como la felicidad en los ojos de _____ se transformaba en dolor y su mano abandonó el agarre de la mía. Bella actuó como si estuviésemos solos y se sentó en mis piernas para besar mi cuello.
-¿Qué tal el viaje, _____? -Bella le dedicó una sonrisa falsa que ella ni siquiera se molestó en devolver. Simplemente se levantó del sillón y se fue a la cocina.- Tu amiguita está de mal humor.
-Cállate la puta boca. -la saqué de encima mía con un movimiento brusco.
-No decías eso hace media hora. -la miré con desagrado mientras cerraba con fuerza mis puños.
-Eso es por que la tenías ocupaba y no podías hablar.
Me miró con odio y desapareció por las escaleras que llevaban a las habitaciones. Dos minutos después pasó por mi lado ya vestida con su ropa y se fue de la casa dando un portazo al salir.
No me importaba una mierda hacerle daño, para mí no era más que alguien con quien divertirme una noche pero con _____ todo era diferente. Apagué las luces del salón y me senté allí a oscuras. Necesitaba pensar que iba a hacer para arreglar todo este desastre. Ella quería estar conmigo y yo con ella pero de esto sabía que no quería ni hablarme. No sé cuanto tiempo pasé allí sentado en silencio pero en un momento escuché pasos desde la cocina a las escaleras, sabía que era _____ y se estaba escondiendo de mí pero no podía culparla. Noté como algunos de los chicos me tocaban en los hombros o en el pelo pero los ignoré completamente.
No tenía pensado levantarme de allí pero Andrew vino y me dijo que me esperaba una semana de entrenar duro y que necesitaba descansar. Cuando pasé por delante de la puerta de _____ escuché su llanto y la voz de Will intentando calmarla. Eso me dejó totalmente roto y por mucho que lo intenté esa noche no pude dormir.
Cuando al día siguiente me levanté me propuse a mí mismo dar lo mejor de mí para recuperarla y ganarme su perdón. Bajé al gimnasio y me los encontré a todos menos a _____ y Michael. Al parecer ella se había levantando a las seis de la mañana para no encontrarse conmigo entrenando. Eso me enfadó y lo dejé salir todo en un entrenamiento de tres horas que me dejó totalmente agotado. Cuando acabé subí a ducharme para luego bajar a comer con los chicos.
-¿Dónde está Sky? -le pregunté a Bryan en cuanto me senté a la mesa.
-Está comiendo fuera con _____ y Michael. -yo asentí secamente y eché comida en mi plato.
-¿Qué piensas hacer para recuperarla? -Will dejó de comer para mirarme fijamente.
-¿Todavía puedo conseguirlo? -lo miré sonriendo mientras él intentaba con todas sus fuerzas mantenerse serio- Will sé que sabes algo, habla.
-Está enfadada Justin, muchísimo. Lo que hiciste la puso muy triste pero por alguna razón todavía quiere intentarlo contigo. Tienes que hacerla muy feliz para que lo vuestro merezca la pena después de tantas lágrimas.
-¿Y qué puedo hacer? -intenté disimular mi felicidad pero realmente me sentía como un niño la mañana de navidad.
-Quiere ponerte a prueba. Necesita saber si estás dispuesto a darlo todo por ella incluso si ella no te de nada.
Me quedé varios minutos en silencio pensando sobre lo que acababa de decir Will. Sonaba a que _____ iba a darle la vuelta a las cosas y me lo iba a hacer pagar y me parecía que lo iba a pasar mal. ¿Estaba dispuesto a hacer esto por ella? Sin duda, una y mil veces. Una idea ya estaba empezando a tomar forma en mi mente.
-Ella va a hacerte pasar lo mismo que tú le has hecho, espero que estés preparado y acabéis pronto con este juego de haceros daño.
-Lo acabaré lo más rápido que pueda, prometido. -me levanté y lo abracé fuertemente- Gracias Will, no sé que haría sin ti.
Subí corriendo a mi habitación para coger el iPhone, las llaves y el dinero y volví a bajar al salón. Los chicos estallaron en carcajadas cuando me vieron pasar por delante de ellos pero los ignoré y me dirigí al coche sin perder ni un minuto. Antes de arrancar mandé un mensaje desde el iPhone y recé para que nada saliese mal en mi plan.
_____'S POV:
Había entrenado muy duro de 6 a 10 de la mañana y luego había arrastrado a Michael conmigo de compras. A la hora de comer Sky se nos había unido y ahora estábamos tomando un helado sentados en una terraza y disfrutando de un poco de Sol. Vi como Michael sacaba su móvil del bolsillo y le sonreía a la pantalla.
-¿Es tu chico mandándote mensajes guarros? -sonreí mientras comía una cucharada de helado y él me fulminaba con la mirada.
-No, me dice que me echa de menos.
-Awww ¿cuándo lo vamos a conocer? -Sky estaba dando pequeños saltitos en su silla.
-Algún día. Cuando esté preparado.
-Es muy tarde y estoy cansada ¿podemos volver ya a casa? -dije mirando mi reloj que marcaba las cinco de la tarde.
-¡NO! -Michael gritó haciendo que me sobresaltara- Quiero comprarle algo a mi novio y... necesito vuestra ayuda, por favor.
No pude negarme a su cara de pena así que las dos horas siguientes las pasamos mirando regalos de chico. Sky y yo obligamos a Michael a probarse un montón de ropa ridícula solo para reírnos de su expresión cuando se miraba en el espejo. Ya teníamos varias bolsas cada uno así que decidimos volver a casa. Cuando nos sentamos en el coche Michael volvió a sacar el móvil.
-Deja al pobre chico, que lo vas a agobiar.
-Cállate y conduce.
Su comentario me hizo reír mientras arrancaba el coche para volver a casa.
Al llegar a casa nos encontramos con todos los chicos en el salón viendo un partido de fútbol en la televisión. Will puso cara de susto al ver todas las cosas que habíamos comprado y yo le di una sonrisa cariñosa antes de subir hacia mi habitación. Cuando abrí la puerta todas las bolsas que llevaba acabaron el el suelo. Había como una docena de velas iluminando mi habitación y un gran ramo de rosas rojas sobre la cama. Recogí las cosas que se me habían caído y cerré la puerta a mis espaldas.
Me acerqué a las rosas y cogí una pequeña tarjeta que estaba colocada entre ellas. Solo tenía dos palabras escritas "lo siento", ni nombre ni firma pero no me hacía falta para saber de quien eran. Recorrí la habitación con mi mirada maravillándome de lo que había hecho por mí y algo me llamó la atención, la puerta del baño estaba un poco abierta así que fui hasta allí para encontrarme más velas y pétalos de rosa sobre la espuma de la bañera que estaba preparada.
No pude evitar sonreír, nunca nadie había hecho esto por mí y me parecía totalmente adorable. Me desnudé y envié un mensaje antes de meterme en la bañera.
Para: Justin.
La puerta está abierta.
Me relajé en el agua caliente y a los dos minutos de enviar el mensaje escuché como la puerta de mi habitación se abría para luego cerrarse de nuevo. El sonido del pestillo cerrándose me hizo reír. No abrí los ojos en ningún momento, a pesar de que sabía que él estaba en la puerta del baño porque podía escucharle respirar. Una espesa capa de espuma cubría el agua así que no podía ver nada de mi cuerpo excepto mi cara.
-¿Te ha gustado la sorpresa? -por fin me decidí a mirarle. Estaba despeinado y supuse que se habría pasado las manos por el pelo y eso me hizo sonreír porque significaba que estaba nervioso.
-Mucho, nadie había hecho nunca nada así por mí.
-¿Sigues enfadada? -noté el miedo en su voz.
-Mucho. -volví a sonreír y él suspiró.
-¿Qué puedo hacer para que me perdones?
-Por ahora vas por el buen camino. -él asintió mientras me dedicaba una tímida sonrisa.
-¿Puedo besarte antes de irme? -yo negué con la cabeza- De acuerdo, iremos con calma. Disfruta de tu baño, hasta mañana.
Esperé a que se cerrase la puerta de mi habitación antes de dejar salir una sonrisa. No podía creerme que estuviese haciendo todo esto por mí y mucho menos que quisiese estar conmigo con tantas ganas. Pasé media hora más metida en la bañera disfrutando de la sensación mientras pensaba en como iba a actuar si Justin seguía haciendo estas cosas. Llegué a la conclusión de que iba a dejarle hacer y luego yo actuaría en consecuencia. Salí de la bañera, me sequé y me metí en la cama. Necesitaba descansar después de tanta emoción.
El día siguiente lo pasé entero entrenando con los chicos. Notaba la mirada de Justin sobre mí en todo momento y no podía negar que me encantaba esa sensación. Dividíamos nuestros días entre el gimnasio y planear nuestro siguiente golpe. Íbamos a meternos en la casa de nuestros enemigos y robar delante de sus narices.
Gracias a la información que había conseguido en mí primera misión y los nombres de los que iban a participar que conseguimos en Los Ángeles pudimos planear todo perfectamente.
El plan era ir a su nave, robar su mercancía e incendiar el edificio. No sé en que momento del proceso de entrenamiento alguien decidió que necesitaba aprender a escalar o a saltar de ventanas a gran altura sin romper ningún hueso. Al principio me pareció incluso gracioso pero al final de la tarde acabé con las palmas de las manos sangrando y con las piernas tan débiles que no podían ni sostenerme.
-Tienes cara de estar a punto de morirte. -dijo Will mientras me llevaba en brazos hasta el sillón.
-Cállate Will. -gruñí.
-Eres demasiado blandengue para hacer esto.
-¿Quieres hacerlo tú a ver como acabas? -estaba cansada y frustrada y Will siendo un imbécil no me ayudaba.
-Él acabaría mucho peor que tú, créeme. Carece de equilibrio. -Justin se acercó al sillón donde estaba sentada y traía vendas y desinfectante en sus manos- ¿me dejas curarte?
Yo asentí y él se sentó a mi lado. Extendí mis palmas hacia él y empezó a limpiarlas y desinfectarlas, sus movimientos eran seguros pero cuidadosos. Dejé escapar pequeños gritos de dolor a los que Justin contestaba con "shhh" o "ya estoy acabando, aguanta". Su actitud protectora me hizo reír y cuando acabó de vendarme me miró con el ceño fruncido.
-¿De qué te ríes?
-Me estás tratando como si tuviese 5 años y me fuese a romper o algo así.
-Solo quiero cuidarte y asegurarme de que estás bien. -tocó suavemente mi mejilla con sus nudillos y yo cerré los ojos disfrutando de la caricia- ¿quieres comer algo?
-Por favor, me muero de hambre.
-Iré a ver que encuentro en la cocina. -Justin apretó suavemente mi rodilla antes de levantarse.
-Apura, creo que me voy a dormir aquí.
Escuché su risa mientras se alejaba para ir a la cocina. Me quedé allí sentada intentando estirar y encoger las piernas pero todavía estaban muy débiles. Iba a matar a Andrew o al que dio la idea de hacerme entrenar esto.
-No hagas eso _____, deja de forzarlas. Toma, mañana me lo agradecerás. -Justin apareció a mi lado con un plato con comida y un vaso con agua y me dio una pastilla- Por cierto, no había comida preparada así que te hice un sándwich. Soy bastante malo en la cocina y no quería quemar la casa a estas horas de la noche.
-No te preocupes, esto está bien.
Le sonreí para tranquilizarlo y él se sentó a mi lado otra vez. Comí rápidamente y me acomodé en el sillón, podía notar como el cansancio tomaba el control de mi cuerpo pero ya era demasiado tarde. Cerré los ojos y escuché a Justin decirme algo que no pude entender.
Cuando me desperté estaba en mi cama y me dolía cada maldito centímetro del cuerpo. Solo en pensar en otro día de entrenamiento me daban ganas de vomitar. Me levanté con mucho cuidado de la cama y vi que el lado izquierdo estaba desecho pero vacío. Sonreí pensando en que Justin se había en mi habitación quedado para asegurarse de que estaba bien.
Tardé más de una hora en ducharme porque cada movimiento era como tener miles de cuchillas en los músculos. Cuando conseguí vestirme me preparé mentalmente para bajar a ver a los demás. Estaban sentados desayunando en el salón y disimulé lo máximo posible para aparentar que no me dolía nada pero cuando me senté en la silla no pude evitar dejar salir un gemido de dolor.
-¿Qué tal estás _____? -Will me miró con diversión.
-Oh, maravillosamente bien si no fuese porque me duele cada parte del cuerpo. Por lo demás genial, gracias por preguntar William. -los chicos estallaron en carcajadas cuando notaron el sarcasmo en mi voz- ¿Hoy también tengo que entrenar?
-No, hoy puedes tomarte el día libre. Creo que lo de ayer ya fue suficiente. -Andrew me dio una sonrisa cariñosa y paternal.
-¡Gracias a Dios! -dejé escapar un suspiro de alivio y me recosté en la silla.
-¿Qué vas a hacer en tu día de descanso? -Michael me miró mientras comía una cucharada de cereales.
-La verdad es que quería ir a hacerme un tatuaje y necesito que me recomendéis un sitio.
Vi la sorpresa en la cara de los chicos y luego todos miraron a Justin, algo comprensible porque sus brazos estaban casi cubiertos de tinta.
-Yo conozco un tatuador de confianza y si quieres puedo acompañarte.-pude notar la esperanza en su voz, como si pasar un rato conmigo mientras me hacía un tatuaje fuese un regalo divino.
-Sí, claro. No creo que sea buena idea ir a hacerme mi primer tatuaje sola.
Él me dedicó una sonrisa amable y salió del salón mientras llamaba a alguien por el móvil. Yo me quedé allí escuchando a los chicos hablar sobre lo que iban a hacer ese día, tenían planeado un entrenamiento intenso que incluía salir a correr por el barrio durante una hora. Di gracias por poder librarme de asistir ese día. Sky por otra parte no tenía mi suerte y estaba rogándoles que fuesen buenos y tuviesen piedad de ella cuando Bryan le dijo que él le daría un masaje por la noche para relajarla. Todos nos reímos por el doble sentido de la frase mientras ellos nos miraban con mala cara.
-¿Qué pasa aquí? -Justin entró en el salón y nos encontró a todos riendo.
-Tu hermana que esta noche va a recibir un masaje especial.. -Will fue incapaz de callarse y el ceño de Justin se frunció al instante.
Me levanté lo más rápido que pude sin hacerme daño y empujé a Justin suavemente hacia la puerta. Una vez que estábamos fuera me di cuenta de que no sabía que hacer ahora ni que decirle si me preguntaba que pretendía con todo esto pero por suerte no lo hizo. Me acompañó a su Mustang y me ayudó a subir, me parecía extraño verlo comportarse como un caballero.
-¿A dónde vamos? -le pregunté después de que se sentara en el coche y arrancara.
-A tatuarte. -me dedicó una sonrisa sincera- He llamado a mí amigo y le he dicho que lo quería hoy así que ha cancelado unas cuantas citas para atenderte a ti.
-No tenías porque haber echo eso Justin..
-Quiero darte lo mejor en todo lo que pueda.
Noté su mano acariciando mi rodilla suavemente pero no me atreví a mirarlo porque no sabía como responderle a eso.
Cuando llegamos a la tienda de tatuajes Justin se mantuvo a mí lado en todo momento, noté su mano en mi cintura mientras me acompañaba a la puerta y luego la dejó en el respaldo de mi silla cuando nos sentamos a esperar.
Un chico alto cubierto de tatuajes hasta el cuello salió de una de las puertas acompañado de una chica que tenía un gran tatuaje recién hecho cubriendo parte de su brazo derecho. El hombre se acercó a Justin y éste se puso en pie para saludarlo.
-¿Qué pasa Bieber? ¿Vienes a por más tinta?
-No Joe, hoy no vengo por mí. -hizo un gesto señalándome- Joe, ella es ______. ______ él es Joe, mi tatuador.
-Encantada de conocerte Joe. -le dediqué una sonrisa tímida y nerviosa, tal y como me sentía.
-Oh, genial. ¿Qué quieres hacerte, monada? -que usara ese nombre cariñoso después de conocerme se me hizo raro pero intenté ocultarlo.
-Yo solo.. no quiero que suene tonto, he visto el tatuaje de esa chica y era increíble, creo que tienes un gran talento pero.. solo quiero una pequeña frase. Algo discreto. -Joe levantó las cejas, miró a Justin y luego otra vez a mí.
-No suena tonto, que me elijas a mí para marcar tu piel para siempre es todo un honor y no importa como de grande o elaborado sea el tatuaje.
-Bueno, ahora ya me siento un poco mejor. -sonreí abiertamente porque eso me había tranquilizado.
-Genial ¿pasamos a la cabina de tatuaje y me cuentas que quieres?
Yo asentí y lo seguí. Después de varios pasos noté que Justin no estaba a mí lado, me giré para buscarlo y lo vi de pie en medio de la sala mirándome. Volví sobre mis pasos, agarré su mano y lo llevé conmigo a la sala en la que había entrado Joe.
Después de media hora hablando con Joe, explicándole que quería tatuarme y donde por fin me tumbé en la camilla.
-¿Estás segura de que quieres que me quede? -Justin me miró fijamente mientras se mordía el labio. Sabía que lo ponía nervioso porque quería el tatuaje debajo de mi pecho, en el lado izquierdo, pero él ya me había visto sin camiseta así que no entendía su problema.
-Claro que sí, te necesito aquí.
Saqué la camiseta bajo su atenta mirada y la de Joe y volví a recostarme sobre el tapizado de cuero. El tatuador colocó la plantilla sobre mi piel y yo agarré fuertemente la mano de Justin. Una vez que empezó el sonido de la maquina de tatuar cerré fuertemente los ojos y me concentré en el dolor.
Durante la hora y media que duró el proceso del tatuaje lo único que podía pensar era en la razón de por que lo hacía. Recordé todas las veces que mi padre venía a mi cama cuando llegaba de trabajar y besaba suavemente mi frente porque pensaba que estaba dormida cuando en realidad yo siempre me quedaba despierta hasta que él llegaba. Recordé el cariño con el que mi madre me hablaba sin importar lo enfadada que estuviese conmigo, siempre tenía las palabras adecuadas para hacerme sentir mejor y yo me sentía segura solo al saber que ella estaba a mí lado.
Cuando la aguja pasó por la piel que cubría mis costillas pensé en Chris. Mi hermano y mi mejor amigo. Todas las veces que me había hecho daño jugando con él siempre me había cuidado. Cuando me escapaba de casa para ver a algún chico o ir a alguna fiesta él me cubría y se encargaba de ir a buscarme si la cosa se ponía fea. Los echaba de menos y me sentía perdida sin ellos. Por esa razón estaba marcándome la piel, para llevarlos siempre conmigo.
Ni siquiera fui consciente de que estaba llorando hasta que Justin limpió las lágrimas de mi cara, eso me hizo abrir los ojos.
-¿Estás bien? -pude ver el miedo en sus ojos- ¿Te duele? ¿Quieres parar?
-No, estoy bien. Estaba pensando y no me di cuenta de las lágrimas, no tienes de que preocuparte. -él llevo mi mano a su boca y besó mis nudillos con cariño.
-De acuerdo. Aguanta ¿vale? ya queda poco.
Asentí y cerré los ojos dejando que mi mente volviese otra vez a todos esos recuerdos llenos de alegría y de felicidad. Cuando el zumbido de la máquina de tatuar cesó dejé escapar un suspiro de alivio. Joe limpió la zona y aplicó un poco de crema antes de cubrirlo con un plástico transparente. Después de unos cuantos consejos sobre como cuidarlo pagué el tatuaje y nos despedimos de Joe.
El ambiente entre Justin y yo era mucho más relajado que antes. De camino a casa hablamos y bromeamos sobre cualquier cosa. Todavía no lo había perdonado por llamar a Bella cuando yo le había pedido tiempo pero me sentía bien dejándole entrar de nuevo. Tenerlo en mi vida me hacía sentir menos perdida, como si él fuese mi brújula.
La casa estaba vacía cuando llegamos porque los chicos todavía estaban entrenando así que le dije a Justin que se sentase a ver la tele, que ese día iba a cocinar yo. Preparé filetes y patatas gratinadas con queso de esa forma tan especial que mi madre me había enseñado.
Disfruté de la comida viendo la cara de placer de Justin al comer el plato preparado con la receta especial de mi madre. Era como un niño pequeño que estaba comiendo su comida favorita, no dejaba de reír y de hacer ruidos graciosos.
El resto del día pasó tranquilo, estuvimos jugando a la PlayStation y viendo series malas de policías. Fue agradable hacer con él las típicas cosas que hacía con Will, Derek o Michael. Durante esas horas que pasamos juntos llegué a pensar que quizá ese había sido nuestro fallo, fuimos más allá antes de ser realmente amigos.
Me fui a dormir temprano antes de que los demás llegasen porque sabía que al día siguiente iba a tener que recuperar todo el trabajo perdido. Antes de irme a dormir miré mi tatuaje en el espejo. "The ones that love us never really leave us" esa frase estaba tatuada sobre mis costillas para honrar a las personas que me habían dado la vida y por las que hoy seguía luchando.
JUSTIN'S POV:
Los dos días siguientes los pasamos entre pistolas, coches, entrenamientos, peleas cuerpo a cuerpo... ni siquiera tuve tiempo para intercambiar más de dos palabras con _____ en cada comida. La notaba mucho más cercana a mí desde que la había acompañado a hacerse su tatuaje. No quería admitirlo pero tenía esperanza de que después de la misión de esta noche pudiésemos sentarnos a hablar sobre lo nuestro y empezar de cero.
Guardé los 10 litros de gasolina que habíamos comprado para esta noche en una de las furgonetas de alquiler que teníamos aparcadas delante de casa. Todos estaban acabado de meter las últimas cosas en los coches. Will cerró la puerta de casa y se aseguró de que todo estaba seguro, era arriesgado dejar la casa sin vigilancia pero era mucho peor dejar a alguien solo allí esa noche.
Repasamos el plan y nos repartimos en los coches. Hoy era una de esas noches en las que todo apuntaba a que iba a salir mal. Sabíamos que iba a haber gente en la nave a la que íbamos pero no teníamos ninguna oportunidad mejor, ya habíamos esperado demasiado. Todos estábamos mentalizados y preparados para disparar sin pensar, lo mejor que nos podía pasar era matar a alguien antes de que nos matasen.
El plan era entrar, matar a todos los que estaban dentro, robar toda la droga y dinero que tuviesen y quemar la nave. ¿Radical? Un poco, pero ellos nos habían robado a nuestras familias.
Aparcamos los coches a una distancia considerable para que no pudiesen verlos desde las ventanas o las puertas. Bajamos los pasamontañas y repartimos las armas. Abracé a Sky y besé suavemente la frente de _____ a través de la tela que cubría su cabeza. Empecé a andar mientras los demás se movían a mi alrededor, poco a poco nos fuimos separando y perdiéndonos en la oscuridad. Cuando llegué a una de las puertas de la nave respiré profundamente antes de asegurarme de que la Magnum estaba en a cintura de mis vaqueros, agarré con fuerza la AK47 y pateé la puerta de metal.
Me moví rápido por un pasillo totalmente a oscuras, intenté controlar mi respiración para poder escuchar algo y disparé incluso antes de que la otra persona me viese. Cuando su cuerpo sin vida tocó el suelo el infierno se desató. Las balas empezaron a volar por todos lados y me tumbé sobre el suelo intentando buscar algún tipo de cobertura.
Me arrastré hasta una puerta que daba a la parte más grande y más abierta de la nave, la mitad del espacio estaba ocupado por cajas y mercancía pero en la otra mitad tenían mesas y sillas. Los que supuse que eran los encargados de aquel sitio esa noche estaban allí sentados como si no hubiese gente disparando a su gente.
Vi un destello en la otra parte de la habitación y diferencié el color dorado del cromado de la pistola de Derek. Sonreí. Era hora de empezar la fiesta.
Disparamos al mismo tiempo, moviéndonos en sincronía como teníamos planeado y tantas veces habíamos entrenado. Las balas de Derek llegaban a donde las mías no, sabía que no tenía que preocuparme porque él estaba cubriéndome así que me acerqué a uno de los hombres que estaba tirado en el suelo agarrándose una pierna mientras que esta sangraba.
-¿Dónde están tus jefes? -lo agarré fuertemente del pelo oblgiándolo a mirarme a los ojos.
-Lejos de aquí, donde tú no puedes tocarlos. -me dedicó una sonrisa desalmada y supe que no le importaba una mierda morir por un grupo de tíos que seguro que ni recordaban su nombre.
Me levanté, apunté a su pecho y disparé. Frío, duro y rápido, tal y como debía ser. Me giré y busqué a Derek, estaba al lado de otro hombre intentando conseguir información tal y como yo acababa de hacer.
-Déjalo tío, no nos van a decir nada. Mátalo y empecemos a sacar la mercancía de aquí.
Derek siguió mis órdenes y empezamos a llevar la droga y las armas a nuestros coches. Avisamos a los demás para que nos ayudaran y así poder acabar rápido. Después de tres minutos de carreras con kilos de cocaína o heroína en mis manos dejé la AK47 en el furgón y cogí la gasolina. Andrew y Bryan me imitaron mientras Sky y Michael encendían los coches esperándonos.
Recorrí los pasillos mugrientos hasta el final de la nave y empecé a echar gasolina sobre las cajas de cartón que llenaban la gran habitación. Un sonido metálico llamó mi atención y cuando me giré me encontré con un hombre vestido de traje que me apuntaba directamente a la cabeza. Mierda.
-¿Pensabas que podías venir a mi casa, robarme e irte como si nada? Todavía eres un jodido crío.
-¿Vienes ahora que ya hemos matado a todas tus ratas?
-Vengo a matar a las pocas que quedan. -escuché el sonido de la bala colocándose en la recámara e instintivamente llevé mi mano a la cintura de mis pantalones buscando mi Magnum pero no había nada- Creía que eras más listo que esto. Pensé que ya sabías que las mujeres son impredecibles.
Noté una mano que se apoyaba en mi espalda y el cañón de una pistola se clavaba en mi nuca. Me tensé completamente y mi cerebro dejó de funcionar por unos segundos.
-Sabes que me encanta usar tus cosas, cariño.
La voz de ____ sonó en mi oído y su boca rozó suavemente mi cuello provocándome escalofríos. ¿Qué coño está pasando? El hombre que estaba delante de mí bajó el arma lentamente mientras me miraba con una sonrisa perversa, sin duda estaba disfrutando del espectáculo. Dos segundos después tenía una bala en la frente y se desplomaba a mis pies.
-¿¡QUÉ COÑO HA SIDO ESO!? -me giré hacia ____ buscando explicaciones y me la encontré llorando con la ceja y el labio sangrando- ¿Nena?
Ella simplemente se giro y volcó el recipiente donde estaba la gasolina, agarró mi mano fuertemente y tiró de mi hacia fuera de la nave. Empezó a correr hacia los coches y yo la seguí. Cuando los demás nos vieron llegar dieron la orden y Will tiró una cerilla a través de la puerta principal cerrándola justamente después.
Nos subimos en los coches y estos arrancaron alejándonos de la nave que estaba siendo tragada por las llamas. Mi cerebro todavía era incapaz de entender lo que acababa de pasar minutos atrás, casi me asesinan y una de las personas que casi lo hace está sentada ahora mismo sobre mis piernas y me mira con esa mirada que sé que oculta algo.
-¿Qué ha pasado ahí dentro, _____?
Ella negó con la cabeza y se acercó a mí para besarme con pasión. Enterré mis manos en su pelo acercándola más y profundizando el beso. Noté sus lágrimas saladas mezclándose en nuestro beso pero sabía que si la dejaba ir algo malo iba a pasar.
No hay comentarios:
Publicar un comentario