stin y yo pasamos varios minutos tumbados en la cama sin decir nada, solo escuchando la respiración del otro.
-¿Lo que acabas de decir es verdad? -no podía dejarlo pasar como si nada.
-Sí, era totalmente cierto. Me has dejado impresionado. ¿No eras virgen, verdad? -yo negué con la cabeza- Eso lo explica todo pero no sé si me gusta la noticia o no.
-Hace un año o así estuve con un chico cuatro meses y lo hicimos un par de veces. Literalmente, dos veces. -eso hizo sonreír a Justin- Y era yo la que tenía que hacerlo, él no tenía mucha iniciativa que digamos.
-Bueno, entonces yo me ocuparé de enseñártelo todo.
-¿Qué te hace pensar que voy a querer repetir? -lo dije sin mirarlo mientras me ponía la ropa interior porque era incapaz de ocultar mi sonrisa.
-Por tus gemidos y -se levantó para observar su espalda en el espejo del armario- los arañazos de mi espalda creo que te mueres por repetirlo. Le tiré un cojín que consiguió escapar mientras se reía.- ¿Te apetece bajar con los demás o prefieres quedarte aquí y ver una película o algo?
-Prefiero quedarme, seguro que echan algo en la televisión.
Nos tumbamos en la cama y Justin me rodeó con uno de sus brazos mientras yo apoyaba mi cabeza en su pecho. Pasamos horas así, no echaban nada demasiado interesante en la televisión pero Justin siempre hacía algún comentario que me hacía reír. Acabamos viendo una serie de policías e intentando imaginar quien era el asesino de cada capítulo. Fallamos en todos pero no nos importaba demasiado en ese momento. Por primera vez desde que había llegado a esa casa me sentía bien, completa, segura, tranquila.. Justin me proporcionaba todo eso solo rodeándome con su brazo. Una pequeña parte de mi mente empezó a imaginarse como sería mi vida si le dejara entrar, si hiciéramos esto todos los días, si cometiéramos esa locura. Sabía de sobra que no podíamos, que eso nos llevaría al mismísimo infierno a todos pero.. cada vez que lo miraba mientras sonreía se me olvidaban los "no debo".
En algún momento del cuarto capítulo, mientras los inspectores perseguían a un hombre por las calles de Nueva York, me quedé dormida.
JUSTIN'S POV:
_____ se quedó dormida a la mitad del cuarto capítulo de Castle y yo no me atrevía a despertarla. La tapé con una manta y la dejé dormir sobre mi pecho. Escuchaba su respiración y de vez en cuanto agarraba con su puño mi camiseta y apretaba, como si tuviera miedo en una pesadilla y quisiera asegurarse de que seguía allí para ella. Verla hacer eso me hizo darme cuenta de que quería cuidarla de todo, incluso de esos sueños en los que no podía entrar.
De repente el sonido de mi móvil vibrando en la mesilla me despertó. Me había quedado dormido y maldije interiormente a quien decidiera mandarme un mensaje a esas horas. Estiré un brazo para coger mi iPhone y vi un mensaje de Andrew: "Reunión en la sala, ahora". Estupendo, ni siquiera podían dejarme dormir tranquilo.
Me moví despacio en la cama intentando no despertar a _____, la dejé tumbada sobre la cama y salí de mi habitación haciendo el menos ruido posible. Bajé las escaleras y me uní a los chicos que ya estaban sentados en los sillones.
-¿Te lo has pasado bien? -Andrew fue el primero en hablar pero los chicos no tardaron ni dos segundos en reírse de su comentario.
-Cállate y dime por que me has sacado de la cama a las seis de la mañana.
-¿Ibas a por el segundo asalto? -Bryan intentaba contener la risa pero le costaba mucho mientras me miraba- ¿O era el tercero ya?
-Sois unos imbéciles. -dije mientras tiraba un cojín que impactaba contra la cabeza de mi amigo.
-Oh, vamos ¿qué te pasa? Antes no hacías más que alardear de tus chicas. -Will se unió a la fiesta de "Dejar quedar mal a Justin".
-Ella es.. increíble. Totalmente increíble. Eso es lo único que voy a decir. ¿Podemos hablar de negocios ya? -lo dije en tono serio pero no estaba enfadado con ellos, sabía como eran. Yo era igual cuando ellos ligaban pero _____ era diferente, no quería hablar de ella.
-Si, Justin tiene razón chicos. -Andrew puso su voz de jefe y las risas cesaron- Tenemos que ir a Nueva York a arreglar unas cosas y a buscar un envío. Nuestro contacto tenía que traerlo hasta aquí pero.. bueno, él es la "cosa" que hay que arreglar.
-Solo di donde, cuando y quienes. Ya lo sabes, nadie juega con nuestro negocio. -Derek estaba sentado en el borde del sillón, con los puños fuertemente encajados debajo de su mandíbula. Sabía que la adrenalina estaba corriendo por sus venas al igual que por las mías.
-Derek, Will y Justin. Yo y Bryan no podemos dejar esto y tenemos que trabajar con ____ para acabar de entrenarla. Te necesito allí Justin, es un tema delicado y sé que no vas a dejar que juegen con nuestro dinero -yo asentí, obviamente no iba a permitirlo- espero que Derek y Will consigan controlarte si las cosas se ponen feas.
-Sabes que Bieber no nos da miedo. -Will estaba haciendo fuerza con sus brazos para hacer notar sus músculos.
-Y si se pone tonto.. podemos ser tan "increíbles" como ____. -Derek se unió a la broma de su amigo.
-Que os den tíos, en serio. -intenté enfadarme pero acabé soltando una carcajada- Bien, misión entendida. ¿Cuándo nos vamos a Nueva York?
-Dentro de cuatro días, el viernes. El día después de tu cumpleaños.
Lo miré seriamente y asentí. Mi cumpleaños del año anterior había sido un completo desastre. Bueno, realmente no, todos decían que había sido increíble pero yo no me acordaba de nada. Cuando desperté tenía dos rubias en mi cama que no sabía como habían llegado allí. Este año no quería llegar a ese extremo otra vez y menos si tenía que trabajar al día siguiente.
-¿Puedo pediros algo? -los miré a todos y ellos asintieron- No quiero una fiesta de cumpleaños este año ¿vale? Quizá una cena familiar todos juntos y nada más, quiero estar consciente para esta misión.
La idea no les gustó demasiado, a mis chicos les encantan especialmente las fiestas de cumpleaños pero respetaron mi decisión. Me despedí de ellos y subí a mi habitación. ____ seguía durmiendo plácidamente sobre mi cama y eso me hizo sonreír. Me tumbé a su lado y la abracé suavemente, no quería despertarla pero necesitaba notarla cerca, su cuerpo desprendía calor y eso me hizo sentir a gusto. Poco a poco me dejé ir y me dormí.
Desperté varias horas después, eran las diez y media de la mañana y estaba solo en la cama. No tenía ni idea de donde estaba _____ así que decidí ducharme y dedicarme un poco de tiempo para pensar. No tenía muy claro a donde iba a ir todo esto con _____, no podía seguir mintiéndome a mí mismo y decir que no me gusta. Realmente me gustaba y no quería que saliera nunca de mi habitación.
Una parte de mí me decía que lo intentara, que fuera en serio con ella pero otra parte me decía que no, que era un error. Durante estos seis años que llevaba en la mafia había visto a muchos hombres perderse por las mujeres. Grandes mafiosos, tíos que no tenían ningún pudor en matarte si te pasabas de la raya con ellos, personas que conseguían todo lo que querían.. todo perdido por el amor.
¿Merecía la pena? El amor no había tocado mucho mi vida así que no lo sabía. Mis padres me habían amado incondicionalmente, su amor era como volver a casa después de un día frío y tener un baño ya preparado, era un amor que te llena y te da ganas para vivir pero ya no estaban. Tenía el amor de Sky, mi hermana me adoraba y me amaba con locura, sabía que ella haría cualquier cosa por mí. Sky me había visto con las manos llenas de sangre después de hacer cosas horribles y aún me miraba como si siempre hiciera las cosas bien. Fuera del amor de la familia.. tenía a los chicos. Ese era un amor diferente, más maduro, menos pasteloso pero más fuerte. Sabía que esos cinco hombres darían la vida por mí si lo necesitaba.
Realmente era afortunado por tener todo ese amor en mi vida pero.. _____ era diferente. Ella no me quería ni yo a ella pero en cambio me hacía sentir querido. No quería dejarla escapar pero no quería llevarnos al infiero a los dos.
______'S POV:
Llevaba sobre una hora en el gimnasio cuando Justin apareció en la puerta y se apoyó en ella mientras me miraba entrenar. Su pelo aún estaba mojado por la ducha y estaba vestido como si fuera a salir en ese momento.
-¿Vas a algún sitio? -le pregunté mirándolo a través del espejo que cubría una de las paredes del gimnansio.
-Sí, tengo que salir con los chicos a arreglar unas cosas. ¿Quieres que te compre algo para desayunar? -yo negué con mi cabeza y levanté el batido de proteínas que tenía a mi lado para que lo viera- Eso no cuenta como desayuno, nena. Está asqueroso.
-Lo sé pero tengo mucho trabajo que hacer en el gimnasio todavía.
-Como quieras. Escucha.. el viernes me voy a Nueva York con Will y Derek. Tenemos que hacer un trabajo allí.
-De acuerdo ¿debería preocuparme? -él se encogió de hombros- ¿Cuándo volveréis?
-Si todo sale bien el domingo o el lunes. -asentí mientras continuaba con mis ejercicios, podía notar sus ojos en mi cuerpo y estaba empezando a ponerme nerviosa- Y una cosa más.. el jueves es mi cumpleaños y antes de que empieces a gritar -había frenado en seco mis movimientos para mirarlo atentamente- no quiero celebrarlo. Pensé que quizá podíamos cenar todos en familia en miércoles para estar juntos cuando den las doce y el jueves podemos ir a cenar tú y yo solos. Si quieres.
-¿Me estás proponiendo una cita? -me pegué una bofetada mentalmente, debería haber dicho que sí sin preguntar eso. Quizás ahora se arrepentía de la oferta. Maldita sea.
-Si quieres que sea una cita será una cita.
Me esperaba un "ni en broma vas a ir a una cita conmigo, nena" así que esa respuesta me dejó totalmente en shock. Tardé unos segundos en asimilar lo que acababa de proponerme y pude ver como el se daba cuenta de mi sorpresa así que me forcé a mi misma a contestar.
-Sí, me encantaría.
Notó los nervios en mi voz y eso le hizo sonreír. Me giré rápido para que no pudiera ver mis mejillas cogiendo color y seguí trabajando. De repente noté su mano apoyándose en mi cadera y bajando hacia mi cu*lo.
-La próxima vez que quieras trabajar en el gimnasio avísame, no quiero perderme estas vistas. -dijo susurrando en mi oído antes de soltarme y desaparecer por las escaleras.
Ahora sí que iba a necesitar una ducha fría, muy fría.
Cuando acabé mi rutina de ejercicios y me duché me acerqué a la puerta de Sky. Necesitaba hablar con ella. Toqué varias veces en la puerta de su habitación y escuché su voz "pasa".
-Hey ¿cómo estás? -cerré la puerta detrás de mí antes de sentarme a los pies de su cama. Sky estaba buscando algo en su armario.
-Un poco estresada ahora mismo, tengo una cita y no sé que ponerme.
-¿Una cita? ¿Vas a quedar con el chico misterioso?
-Sí, hace días que no quedo con él y estoy muy nerviosa. -se giró hacia mi mordiendo su labio- ¿Falda o pantalón?
-No sé ¿qué vais a hacer? -Sky se encogió de hombros.
-No sé, quizá desayunar o pasear o.. no sé. No he hablado con él.
-Yo llevaría pantalones, valen para cualquier situación.. -eso la hizo reír un poco y soltar algo de tensión.
-Bueno ¿querías algo en particular o solo venías a hablar conmigo sobre faldas y pantalones?
-En realidad venía a hablar sobre el cumpleaños de Justin. -Sky asintió esperando a que yo continuara- Me ha dicho que quiere que el miércoles cenemos todos juntos y el jueves ir a cenar él y yo solos, no quiere fiestas y eso me parece triste. Es su cumpleaños número 20, no puede celebrarlo solo con cenas con amigos.
-No, desde luego no puede ni va a hacerlo. No pienso permitírselo. El año pasado yo no estuve demasiado acertada controlándolo y todo se le fue de las manos pero este año va a ser diferente.
-Yo te ayudaré a conseguir que se a diferente. ¿Qué se te ocurre que podemos hacer?
-Podemos cenar todos juntos el miércoles y el jueves pasar el día con él haciendo lo que le apetezca, es su día así que nos toca dejarle elegir a él -eso me hizo sonreír, sonaba a que Justin cumplía 5 años y no 20 y me pareció muy tierno- y por la noche, después de vuestra cena romántica, podemos darle una fiesta sorpresa en un club.
Yo asentí y acepté el plan porque me parecía lo más adecuado. Quería que Justin disfrutara de su cumpleaños a pesar de que él dijo que no quería celebrarlo. Ya me encargaría de él si se enfadaba por la fiesta sorpresa.
Ayudé a Sky a prepararse para su cita. Estaba realmente nerviosa por ver a ese chico lo cual me pareció muy bonito. No era su primera cita pero todavía quería impresionarlo con absolutamente todo.
En cuanto me quedé sola me dediqué a arreglar un poco la casa, los chicos me habían dicho que venía una señora dos días a la semana a limpiar pero no me parecía justo que la pobre mujer tuviera que limpiar todo lo que ellos ensuciaban. Estaba acabando de limpiar la cocina cuando escuché la puerta de la entrada y las voces de los chicos.
-Oh, pero si nuestra chica está haciendo la limpieza. -Will entró gritando en la cocina mientras me miraba, los demás lo siguieron.
-Esta chacha me gusta más que la Señora López. -Michael me miró de arriba a abajo parándose en mis piernas descubiertas por los shorts vaqueros.
-Yo también me alegro de veros chicos, sois todos adorables. ¿De dónde venís?
-De hacer unas cosas para el viaje a Nueva York de comprar tu desayuno. -Justin se acercó a mí mientras me enseñaba una bolsa de papel marrón. Le di un suave besos en los labios como agradecimiento y todos los chicos gritaron "ooooooooh" a la vez.- Sois unos imbéciles, en serio.
-Por una vez estoy de acuerdo con él. ¿Qué plan hay para hoy por la tarde?
Todos gritaron a la vez "¡CINE!" y yo no pude evitar reír. Tocaba tarde de cine con los chicos.
Los días previos al cumpleaños de Justin se basaron en pasar tiempo con los chicos. Entrenar, ir al cine, salir a pasear, ir de compras, ver películas.. y visitas nocturnas de Justin a mi habitación. No podía quejarme. El tiempo que pasaba con Sky era para arreglar cosas para el cumpleaños, ya teníamos un club reservado y habíamos invitado a sus 20 amigos más cercanos. No queríamos que fuera demasiado grande y luego no pudiéramos controlarlo.
Mientras que Justin estaba ocupado arreglando cosas para su misión en Nueva York yo me escapé con Bryan para comprar su regalo de cumpleaños. No tenía demasiado claro lo que buscaba pero en cuanto lo vi lo supe, solo esperaba que le gustara mi idea tanto como a mí.
-¿Estás nerviosa por esta noche? -estábamos en el camino de vuelta a casa después de comprar los regalos.
-No sé Bryan.. no tengo claro en que punto estamos. Somos amigos, supongo, pero no sé si algo más. No sé si espera un regalo de mi parte o no y tampoco sé que espera de nuestra cita de mañana..
-Wow, cálmate. Creo que te estás complicando demasiado. Los hombres en general somos sencillos pero Justin aún lo es más. Si él quiere algo más te lo hará saber, no es de los que se andan por las ramas con estas cosas. Eso es algo que tenemos en común.
-Pero.. ¿y si no quiere nada más? -ahí estaba, mi mayor miedo. Ya lo había dicho.
-¿Eso es lo que más te asusta?¿Estás empezando a sentir algo por él?-no contesté pero mi silencio fue la respuesta que Bryan necesitaba- Vale.. eso hace que las cosas se vuelvan más sensibles y más difíciles.
-Lo sé, sé que no debería haberlo hecho..
-Escucha eso no es algo que se pueda controlar. Tú no puedes elegir quererlo o no, solo puedes elegir si hacer algo con eso o dejarlo tal y como está.
-¿Qué quieres decir con eso?
-Te voy a ser sincero _____ yo nunca he visto a Justin enamorarse. Él busca una tía, fo*lla con ella hasta que se aburre y luego la saca de su vida. -puse una mueca de desagrado ante ese comentario- Suena fatal, lo sé, pero él nunca les miente dándoles esperanzas de algo más. Pero también tengo que decirte que la energía que tiene cuando tú estás cerca es diferente, está más feliz y más.. humano. Nunca has visto a Justin en una misión seria pero cuando lo veas lo entenderás, deja de ser la persona que conoces y se vuelve despiadado.. así era Justin estos últimos meses. Luego llegaste tú y todo cambió y estoy muy agradecido de tener a mi amigo de vuelta.
-¿Crees que tenerme cerca lo cambia?-eso me había dejado sin aire, era una afirmación demasiado grande.
-Sin duda lo creo y también creo que a ti te hace bien tenerle cerca.
-Gracias Bryan.. no solo por eso sino por escucharme siempre y darme una visión diferente de las cosas.
-Todos estamos aquí para ti, ya lo sabes. Y respecto a la visión.. bueno, ellos son todos mucho más impulsivos y a mí me gusta más observar antes de actuar y por eso los conozco mucho más de lo que ellos piensan.
¿A mí también me conocería más de lo que pienso? No quise preguntarlo, simplemente le dediqué una sonrisa y me mantuve en silencio el resto del camino. Al llegar a casa escuché ruidos y voces venir del gimnasio así que aproveché la oportunidad para subir los regalos a mi habitación y guardarlos donde Justin no pudiera encontrarlos. Me cambié de ropa para ponerme mis shorts de deporte con una camiseta básica y bajé al gimnansio.
Estaban todos allí menos Bryan que supuse que se estaba cambiando. Michael y Derek estaban boxeando en un lado del gimnasio mientras se reían, Andrew estaba haciendo abdominales con los cascos puestos mientras los ignoraba a todos y Will vigilaba mientras Justin hacía pesas en el banco. Realmente era una escena digna de admirar.
-¿Puedo unirme a vosotros o tenéis miedo de que una chica os patee? -Will dejó de prestarle atención a Justin para mirarme con una ceja levantada.
-Únete, veamos hasta donde aguantas.
En ese justo momento Justin colocó la barra sobre los soportes y se sentó en el banco limpiándose la cara sudada. Se giró hacia mí y me miró de pies a cabeza.
-No, no vas a estar con nosotros en el gimnansio con eses pantalones tan cortos.
-¿Tienes miedo de que sepan lo buena que estoy? -lo estaba diciendo de broma, obviamente, pero él me siguió el rollo.
-Exactamente. Tengo miedo de que se cuelen en tu habitación cuando yo no esté. -me acerqué a él riendo para darle un suave beso- Tu turno nena, yo te vigilo.
Justin sacó peso de la barra antes de que yo me colocara en el banco para empezar el ejercicio. Pasamos una hora y media en el gimnasio, fue divertido como todos los entrenamientos pero en este Justin aprovechaba cada oportunidad que tenía para poner sus manos en cada parte de mi cuerpo.
-Creo que eso podía ser considerado abuso por parte del instructor. -dije riendo mientras él me tenía agarrada por la cintura ayudándome con un ejercicio.
-Pues yo no la escucho gritar, señorita alumna.
-YO SÍ. TODAS LAS NOCHES. Y no es agradable. -Will lo dijo prácticamente gritando y todos empezaron a reírse menos yo que escondí mi cara en el pecho de Justin.- No me lo tomes a mal _____ tienes una voz preciosa pero es cansino escuchar el nombre de Justin tantas veces. Todo acaba perdiendo sentido, su nombre, mi existencia...
-Cállate William.
Me aparté de Justin en un movimiento rápido y mi puño se encontró con su barriga, dando en el sitio adecuado con la fuerza exacta para que acabara en el suelo gruñendo de dolor.
-Cuando llegué te dije que no me obligaras a patearte el culo pero no te callas así que.. -Él seguía gruñendo pero podía notar una pequeña sonrisa en su boca.
-Wooooow, mi chica es dura -Dijo Justin todavía riéndose.
-Yo si fuera tú no me haría enfadar.-Levanté un dedo amenazante hacia Justin y él puso una mueca inocente.
Me despedí de los chicos porque era hora de empezar a prepararme si quería estar lista para las 10, que era cuando la Señora López dijo que estaría lista la cena. Después de la ducha me puse mi ropa interior nueva, realmente esta vida me había cambiado.. ahora podía ir yo misma a comprar ropa interior sexy y eso era impensable en mí, y descolgué el vestido que había escogido especialmente para esta cena. No era nada demasiado formal pero sí más formal de lo que normalmente me pondría para una cena en familia.
Era un vestido negro, últimamente era incapaz de comprar vestidos de otro color, de escote en palabra de honor. Era totalmente listo y ajustado hasta debajo de mi cu*lo y luego la tela pasaba a ser semitransparente por lo que se podían apreciar mis piernas pero era muy tapado para un vestido de fiesta.
Sequé y ondulé mi melena y me maquillé más suave de lo que normalmente hacía para salir por las noches. Se pasaban cinco minutos de las 10 de la noche cuando acabé de prepararme y maldije interiormente, los chicos iban a matarme y encima tendría que aguantarlos toda la noche con sus bromas. Coloqué mis nuevos y altísimos tacones negros en mis pies y salí rápidamente de mi habitación. Bajé con cuidado las escaleras y al llegar al salón vi que no era la última en llegar, todavía faltaban Sky, Bryan y Michael. Mientras los demás esperaban sentados en los sillones hablando y bebiendo algo que supuse que era vino.
Justin dejó su copa sobre la mesa y se acercó a mí cuando llegué al salón. Llevaba una camisa blanca subida hasta sus codos, unos pantalones negros algo caídos y unas Vans. No era demasiado formal pero.. estaba guapísimo.
-Estás preciosa. -susurró en mi oído antes de besar suavemente mi mejilla.
-Tú también estás muy guapo. -en ese momento vi como Will se levantaba del sillón y daba una vuelta completa sobre sí mismo para llamar mi atención- Sí Will, estás increíble.
Todos reímos ante su gesto y él hizo una pequeña reverencia. Bryan llegó al salón en ese momento y nos sentamos a la mesa. Los chicos estaban impecables con sus trajes o camisas, realmente parecía una cena formal. Tuvimos que esperar diez minutos a que Michael y Sky se unieran a nosotros y noté que ella tenía los ojos rojos de llorar pero cuando la miré buscando respuestas hizo un pequeño gesto de negación con su cabeza así que decidí dejarlo ir.
Cenamos entre risas y bromas, nada de charlas de trabajo por una noche. Pude notar el amor que se respiraba en el aire, todos miraban a Justin como se mira a alguien por quien darías tu vida. Por un momento me paré a pensar que verían los demás en mis ojos cuando lo miraba y eso me hizo sentir incomoda porque ni siquiera yo estaba segura de lo que sentía por él. Noté como colocaba su mano en mi rodilla por debajo de la mesa y le dediqué una sonrisa. Estaba realmente guapo esa noche.
-¿Qué vamos a hacer después de cenar? -preguntó Derek cortando todas las conversaciones y llamando la atención de todos.
-¿Dormir? -contesté sin pensar pero realmente estaba cansada.
-¿En serio? Es una fiesta, no vas a irte a dormir.
-Pues pregúntale al cumpleañero. -me encogí de hombros.
-Mmmm.. ¿no tengo ningún regalo especial después de cenar? -Justin me miró con una sonrisa pícara lo que hizo que todos estallaran en risas.
-No, desde luego no. -lo miré seriamente y luego miré mi reloj viendo como ya pasaban de las doce- Y hablando de regalos.. ya es tu cumpleaños ¡felicidades!
Lo abracé fuertemente mientras escuchaba como todos gritaban y cantaban canciones de cumpleaños. Uno a uno fueron abrazándolo y sacando sus regalos. Yo subí a por el mío y cuando volví a bajar al salón vi como estaban todos sentados mirando como rompía el envoltorio de una caja.
-¿Un tubo de escape nuevo? Will, te adoro. -Justin se puso en pie para abrazar a Will mientras sonreían.
-Sabía que querías uno de estos y lo mejor que puedes hacer por un hombre al que quieres es respetar y amar a su familia pero como tu no tienes mujer ni hijos pues amo y respeto a tu coche.
-Buena reflexión hermano.
-Este es nuestro regalo, mío y de Michael. -Sky le entregó un sobre blanco a Justin mientras decía eso. A todos nos sonó raro que fuera un regalo de ambos pero nadie dijo nada.
-Woooooow, un viaje a Las Bahamas. Muchas gracias chicos pero si queréis perderme de vista simplemente decidlo. -Noté que la frase llevaba un segundo significado y eso me hizo reír. Sus pensamientos iban por el mismo camino que los míos.- ¿Esa caja es para mí, nena? -asentí le entregué el gran paquete- ¿Versace? ¿Cómo sabías que me gusta Versace?
-Bueno.. toda mujer tiene sus secretos. En mi caso mi secreto se llama Bryan y me ayudó a elegirlo.
Justin abrió la caja y sacó la tarjeta que yo misma había escrito. En ella le deseaba un feliz cumpleaños y le explicaba que su regalo era también para mí ya que quería que lo llevara a nuestra cena.
-¿Me regalas un traje de marca y me obligas a llevarlo a nuestra cena? ¿Qué problema tienes con mi ropa?
-Ninguna, estás muy sexy con todo ese cuero pero por una noche podías dejar a un lado tu lado nigga.
-¿Mi lado nigga? -Justin levantó una ceja en una expresión de sorpresa mientras que los chicos se reían por mi comentario.- Esta vas a pagarla.
Ni siquiera me dio tiempo de reaccionar antes de que las manos de Justin rodearan mi cintura para levantarme del suelo y colocarme sobre su hombro. Chillé y golpeé su espalda con mis puños intentando que me bajara pero él lo único que hizo fue despedirse de los chicos con un "muchas gracias por todo, buenas noches" y subir las escaleras. Abrió la puerta de su habitación y me dejó caer suavemente sobre la cama para luego cerrar la puerta y pasar el pestillo.
-Recuérdame que mañana coloque un pestillo en tu habitación también. -Dijo mientras empezaba a desabrocharse la camisa. Me levanté de la cama y agarré sus manos para impedírselo.
-Déjame hacerlo por ti esta noche.
No se negó, en cambio se dejó caer sobre la cama haciéndome una seña que quería decir "adelante". Coloqué mis rodillas a ambos lados de sus caderas y desabroché lentamente su camisa mientras lo miraba. Una vez que llegué al final hice el mismo camino esta vez dejando besos sobre su pecho y sus abdominales. Desabroché sus pantalones y los bajé en un movimiento rápido sin darle oportunidad a decir nada y me coloqué de espaldas a él.
-¿Puedes desabrocharme el vestido, por favor? -dije moviendo mi pelo hacia un lado para dejar la cremallera libre. Noté como se colocaba detrás de mi y sus manos bajaban la cremallera lentamente, luego depositó un beso suave en mi cuello seguido de un pequeño mordisco.
Dejé el vestido caer al suelo y lo aparté de mis pies. Me giré para encontrarme a Justin sentado en el borde de la cama mirando mi cuerpo fijamente.
-¿Ese conjunto es nuevo?
-Quizá. -en realidad si lo era, había comprado un conjunto de ropa interior de encaje muy especial para esta noche. Eran tan incómodo como sexy pero merecía la pena por ver esa mirada en sus ojos.
-Creo que sin duda esté es mi regalo de cumpleaños favorito.
Agarró mi cintura y me guió hasta la cama. Me besó despacio, sin prisas, disfrutando del momento. Su mano subía y bajaba desde mi rodilla hasta mi pecho y dejaba un pequeño cosquilleo a su paso. Podía notar como la temperatura, y algo más que la temperatura, crecía entre nosotros. Quería hacer algo especial por él esa noche, quería hacerle sentir bien pero no me dio la oportunidad. Se colocó de rodillas entre mis piernas mientras bajaba mi ropa interior por ellas mirándome a los ojos en todo momento. Estaba sonriendo y me daba miedo preguntar la razón.
-¿De qué te ríes?
-Shhh, quiero probar algo. Relájate.
-No -instantáneamente cerré mis piernas intentando apartarlo de mí- hoy se supone que eres tú el que tiene que relajarse y dejarme hacer.
-No, hoy se supone que puedo tener lo que quiera y esto es lo que quiero.
No podía decirle que no y ni siquiera quería hacerlo a pesar de que no estaba segura de dejarle llegar a ese punto. Estaba nerviosa, no sabía que esperarme pero cuando noté su lengua en mi piel no pude evitar soltar un fuerte gemido. Estaba segura de que no era la primera vez que lo hacía, lo notaba demasiado seguro y disfrutando de todas mis reacciones. Enredé mis dedos fuertemente en su pelo y le di un tirón intentando acercarlo más a mí. Podía notar su sonrisa en mi piel cada vez que me removía de placer.
Me notaba justo en el borde y Justin lo notó, aumentó la velocidad de sus movimientos y yo me dejé ir. Arqueé mi espalda y su nombre se escapó de mi boca entre gemidos. Justin se apartó lentamente de mí mientras sacaba su ropa interior. No me dejó ni siquiera diez segundos de descanso antes de entrar dentro de mi y susurrar en mí oído "vamos nena, quiero que todos sepan lo bien que te lo hago" y estoy segura de que todos lo supieron.
Cuando bajamos a desayunar a la mañana siguiente el tema de conversación era "los gemidos de _____". A Justin le hacía mucha gracia que todos nos escucharan la noche anterior pero yo me moría de la vergüenza cada vez que Will y Derek me imitaban y él los corregía haciendo la entonación exacta. Intenté enfadarme con ellos pero no pude, estaban todos demasiado felices como para eso.
Cuando le preguntamos a Justin que quería hacer para pasar el día de su cumpleaños y respondió "ir al zoológico" todos nos reímos tomándolo a broma pero no, al final acabamos pasando el día en el zoo. Justin miraba a los animales como un niño de seis años, me llamaba para que me acercara a verlos y me sonreía como si fuera la cosa más maravillosa del mundo. Estaba segura de que todos notaron el efecto que tenía en mi, por más que lo intentara no podía ocultar que me derretía por dentro cuando dejaba de actuar como un mafioso y solo era un chico normal.
Pasamos el día entero allí, comiendo helado, sacando fotos, corriendo de un lado a otro.. La gente nos miraba como si fuéramos una pandilla de adolescentes locos pero yo los miraba como lo que en realidad eran: mi familia y lo único que me quedaba en este mundo. Durante el tiempo que llevaba con ellos había aprendido a quererlos a todos, de una forma o otra. Andrew que siempre era el que intentaba hacer las cosas de la forma correcta. Bryan quien siempre estaba dispuesto a escucharme y a hacerme reír. Michael que era tan dulce y bueno conmigo. Sky que me había aceptado como si fuera su hermana de sangre. Will y Derek que eran como mis hermanos mayores, me volvían loca pero siempre estaban dispuestos a cuidarme y ayudarme. Y por último Justin.. que no tenía muy claro que función cumplía en mi nueva familia pero era imprescindible, siempre necesitaba tenerlo cerca, escuchar su voz, notar su tacto.. Realmente los quería a todos, por muy complicado y difícil que esto pudiese llegar a ser ellos me habían ofrecido una segunda vida y era algo que nunca podría agradecer lo suficiente.
Cuando volvimos a casa del zoo, Justin y yo fuimos a arreglarnos para nuestra cita y los chicos acabaron de organizar la fiesta sorpresa. Me puse el vestido de mi primera misión con Justin porque él mismo me lo había pedido y no era capaz de decirle que no a nada, y menos ese día. Estaba perfecto en su traje nuevo. Era un traje simple negro pero la chaqueta se ajustaba a su cuerpo y los pantalones en un poco caídos como a él le gustaban.
No pude dejar de sonreír en todo el camino hacia el restaurante. Cantamos todas las canciones de la radio e hicimos bromas sobre todo. No parecía el Justin que había conocido mi primer día aquí, este era mucho más... humano. Recordé las palabras de Bryan y noté un leve cosquilleo en mi estómago. Quizá si nos haciamos bien el uno al otro.
Cenamos en un restaurante normal, nada demasiado exclusivo, pero sí que pedimos la mesa más apartada e íntima de todas. Justin no quería que nadie arruinase esa noche. La cena fue increíble, la carne estaba perfectamente cocinada y el vino, al cual no soy nada aficionada, estaba delicioso. Cuando llegó el momento del postre, al cual el camarero le puso unas velas para Justin, la conversación estaba en un terreno peligroso.
-Entonces.. el chico con el que estuvieste antes, ya sabes ¿te enamoraste de él o fue solo un amor adolescente? -me preguntó antes de comer un trozo de su tarta.
-Creo que nunca he llegado a enamorarme. Me gustaba estar con él y era divertido pero.. si pasaba dos semanas sin verle tampoco lo pasaba mal. No tengo muy claro que se siente cuando te enamoras pero creo que eso exactamente no. -dejé escapar una risa para sacarle hierro al asunto.
-No, supongo que no..
-¿Tú alguna vez has estado enamorado? -escondí mis manos debajo de la mesa para que no pudiera ver como me temblaban en ese momento.
-Nunca he llegado a tener una novia seria, solo chicas para unas cuantas noches.
-Eso no significa que no te puedas enamorar. -dije mientras inclinaba mi cabeza hacia un lado, notaba que me ocultaba algo.
-No me he enamorado.. hasta ahora. -sus últimas palabras me dejaron sin aire. ¿Qué quería decir con eso?- Oye ____, sé que a las mujeres os gusta etiquetar las cosas. No entiendo la razón pero..
-¿De qué hablas? -estaba realmente perdida en ese momento.
-A lo que hay entre nosotros. No quiero mentirte, no suelo llevar a chicas de cena. En realidad nunca había llevado a ninguna a parte de Sky. No quiero pedirte exclusividad porque no quiero comprometerme, yo no soy esa clase de hombre, pero no puedo decir que si te veo con otro tío voy a hacer como si nada porque no. No sé si me sigues. -negué con mi cabeza y él sonrió levemente- Da igual, no te preocupes, no creo que debamos dar ese paso todavía. Si la cosa se pone más seria ya lo afrontaremos más adelante.
Asentí todavía en shock por lo que acababa de decir. Había hablado de exclusividad y de que le molestaría verme con otro hombre. Empezaba a notar la cabeza pesada debido al vino y a toda esa nueva información pero aún así al salir del restaurante le pedí conducir yo. Eso le pareció raro y tuve que insistir varios minutos pero al final cedió. Andrew me había dado instrucciones exactas para llegar el club donde estaban esperándonos con la fiesta sorpresa. Justin no sé dio cuenta de que estaba pasando algo hasta que llegamos allí pero ya era demasiado tarde. Prácticamente lo arrastré a dentro del local y en cuanto abrimos la puerta nos encontramos a 30 o 40 personas gritando "¡SORPRESA!" con gorros de cartón en la cabeza y copas demás.
Justin me miró pidiendo explicaciones pero yo me encogí de hombros y lo empujé hacia los chicos. Justin era todo sonrisas por mucho que intentara enfadarse por no respetar su deseo de "no-fiestas". En un momento de la noche lo aparté del grupo y saqué un estuche negro de terciopelo de mi bolso.
-Sé que ya te di el regalo ayer pero.. al ver esto inmediatamente pensé en ti. Espero que te guste. -estaba gritando un poco para que me escuchara por encima de la música.
-No tenías por que, lo de ayer ya fue demasiado... -abrió la caja y su voz se cortó al momento. En el interior del estuche había un collar largo, como los que solía usar, de oro blanco con pequeños diamantes.- No, no, no, no. Esto ha tenido que costar muchísimo _____.
-Nada que la misión de las oficinas no pudiera pagar.
Le dediqué una sonrisa y vi como sus ojos estaban un poco brillantes al mirarme, no sabía si por el alcohol o por la emoción. Colocó el collar en su cuello y me abrazó antes de besarme. Era el típico beso de alguien que ya ha bebido varias copas, un beso torpe y que sube de temperatura rápidamente, pero no podía quejarme.
-Creo que es mejor que lo dejemos aquí sino daremos un espectáculo. -dije mientras me apartaba de él lamiendo mis labios- Voy al baño, intenta portarte bien.
-¿Quieres que te acompañe? En el baño no sería un espectáculo.
Lo dijo con tono de broma pero podía notar la oferta real detrás de sus palabras y tuve que contenerme a mí misma para no aceptarla y arrastrarlo a los baños.
Nada más entrar vi a dos chicas retocándose y hablando de lo bien que estaba la fiesta. También escuché un comentario sobre de Justin Bieber besándose con una morena en la pista y sobre lo afortunada que era "la perra esa". Sonreí al escucharlo. Me refresqué un poco ya que notaba que el alcohol empezaba a hacerme efecto y retoqué mi maquillaje.
Al salir del baño escuché como todos coreaban el nombre de Justin animándolo a hacer algo. Supuse que sería otra ronda de chupitos de tequila y recé para que pudiera aguantarla. Pero me equivoqué y mucho. Cuando estuve lo suficiente cerca pude ver que Justin estaba sentado frente a una pequeña mesa de cristal en la cual había una línea de una substancia blanca. Acercó su cara al cristal y cuando levantó la cabeza este estaba completamente limpio. Acababa de hacerlo delante de mis propias narices y eso no era lo peor. Bella acababa de subirse encima de él y se estaban besando como si les fuera la vida en ello. Todos aplaudían y gritaban, todos menos los chicos que estaban serios mirándome fijamente. Yo les devolví la mirada y me giré para salir del club.
Lo hice sin pensar. Todavía tenía las llaves del coche de Justin así que ni lo dudé, me fui sola a casa. Durante todo el camino escuché mi móvil vibrar en el bolso pero no le hice ni caso, sabía lo que querían pero yo no podía darles esa respuesta. No estaba bien ni iba a estarlo. Dejé el coche frente a la casa y entré rápidamente, subí a mí habitación y me también de ropa. Estaba todavía aguantando las lágrimas pero sabía que necesitaba dejarlo salir todo así que me puse el pijama, cogí una manta y bajé al gimnasio. No iba a dormir en mi habitación porque Justin era capaz de llegar a casa y meterse en la cama conmigo y no quería ser arrestada por homicidio, no por este al menos.
Usé una de las colchonetas del gimnasio como colchón, me tapé lo mejor que pude y lo dejé salir. Lloré por mi familia, por la vida que tenía ahora, por ser una imbé*cil y confiar en Justin, por creerme sus palabras en la cena, por querer dar un paso más con él.. Escuché la puerta de la entrada y las voces de los chicos, revisaron toda la casa y me llamaron a gritos pero a nadie se le ocurrió buscarme en el gimnasio, gracias a Dios. En unas horas Derek, Will y Justin tenían que irse a Nueva York así que no tardaron mucho en irse todos a dormir.
Cogí el móvil que todavía estaba en silencio y puse una alarma para tres horas después para salir de la casa cuando aún estuvieran todos durmiendo. Cuando ellos se despertaran yo ya no estaría allí.