sábado, 26 de abril de 2014

12."No puedo amar ni ser amado."

Me desperté al notar como algo se movía a mi lado, me giré rápidamente y vi a Justin sentado en el borde de la cama todavía medio dormido. Solo llevaba puestos sus calzoncillos negros de Calvin Klein y estaba pasando las manos por el pelo tratando de despertarse.
-Justin.. ¿qué haces? -solté una pequeña risa mientras él me miraba bostezando.
-¿Te he despertado? Lo siento.. solo iba a ducharme.
-No, está bien. Yo también necesito ducharme.
-Si quieres podemos ducharnos juntos, para ahorrar agua y eso..
Justin se acercó a mi con una mirada juguetona antes de besarme suavemente. Al principio  fue suave y cariñoso pero después coloqué mi mano en su cuello para acercarlo más a mi y profundizar el beso. Nuestras lenguas se encontraron y gemí en su voca, como respuesta él se acercó más a mi cuerpo y trató de bajar la sábana que lo cubría.
-Justin ¡no! Es muy temprano para esto.
Noté su risa en mi cuello mientras yo trataba de apartarlo y agarrar la final tela de la sábana al mismo tiempo. Al final cedió y se separó de mi todavía con una amplia sonrisa sobre sus labios.
-De acuerdo, de acuerdo.. Voy a buscar algo para desayunar aquí ¿vale? Dúchate tú primero. -yo asentí y él se levantó de la cama, me envolví en la sábana y sentí su mirada sobre mi.
-¿Qué? ¿Tengo algo? 
-No, nada. ¿Estás bien?
Lo miré sin saber a que se refería y asentí. Claro que estoy bien ¿de qué estaba hablando? En cuanto di varios pasos hacia el baño supe de que hablaba. Dejé escapar un gemido de dolor mientras agarraba con fuerza la parte más baja de mi barriga. Miré a Justin y lo vi riendo sobre la cama mientras se tapaba la cara con la almohada.
-Te odio. -mis palabras le hicieron dejar de reír y me miró muy serio.
-No, no lo haces.
-Oh, si lo hago. Olvídate de volver a entrar aquí. 
Hice un gesto señalando mi cuerpo y él levantó las cejas con sorpresa por mi comentario. Me giré y me metí en el baño pasando el pestillo rápidamente. Escuché golpes de Justin en la puerta pidiéndome que abriera pero el sonido del agua lo silenció. 
Pasé cerca de media hora en la ducha y luego volví a la habitación envuelta en una gran toalla. Por suerte mi maleta estaba allí y supuse que Justin la había traído. Busqué entre mi ropa y me decidí por unos shorts vaqueros altos y una camiseta blanca de tirantes que dejaba un poco de mi barriga descubierta.
Dejé mi pelo húmedo para que se secase con el calor de Miami y me maquillé con un poco de base, rimmel y eyeliner. No me gustaba arreglarme mucho por el día. Siempre he dicho que si una mujer tiene que sentirse bonita sin maquillaje porque todas de alguna forma lo somos. 
Me calcé y salí de la habitación encontrándome con Justin apoyado en la pared de enfrente. Estaba vestido y tenía el pelo mojado y desordenado de salir de la ducha pero.. no se había duchado en nuestra habitación.
-¿Dónde te has duchado? -mi voz llamó su atención y su mirada subió desde el suelo para encontrarse con la mía.
-Ah.. le pedí a Will que me dejase ducharme en su habitación mientras tú estabas en la nuestra. No quería molestarte.. -noté tristeza en su voz.
-Justin, no me ibas a molestar. Nunca lo haces. -me acerqué a él y acaricié suavemente su mejilla.
-Pero.. estabas enfadada.
-¿Qué?
-Dijiste que me odiabas. -traté de no reírme porque podía ver la tristeza en sus ojos pero fue imposible y dejé salir una carcajada.
-No estoy enfadada y eso lo dije de broma. En realidad estoy muy feliz, tú me haces feliz Justin. -acaricié suavemente su mejilla y vi como la alegría volvía a sus ojos.
-Esa es mi meta en la vida ahora mismo: hacerte feliz.
Acortó la distancia que había entre nosotros y me besó, despacio y transmitiéndome todo el cariño que sentía por mi. Fue uno de eses besos con sonrisas incluidas y creo que, sin duda, eses son los más bonitos y especiales de todos. Nos separamos y nos dirigimos a la cocina con nuestras manos unidas, estaban todos los chicos allí desayunando y hablando. Suspiré y me preparé para lo que iba a venir.
-Oh, mira quien decide honrarnos con su presencia. -Michael nos miró sonriente mientras se recostaba en su silla.
-Cállate Michael, no empecemos. -lo miré con odio fingido.
-¿Han dormido bien los tortolitos? Porque nosotros no hemos dormido nada gracias a vosotros. Espera ¿cómo era? Ah si, algo como.. "mmm Justin, oh Dios, no pares.. Justin, Justiiiiiin". -Will intentó imitarme con una voz muy aguda que no sonaba para nada como la mía.
-¡Cállate William! 
Lo miré amenazante antes de esconder mi cara en el pecho de Justin. Me moría de vergüenza y podía notar mis mejillas arder. Escuché risas por mi reacción pero aún así no dejé que Justin se apartara de mi, no quería que nadie me viese así.
-Chicos, no os paséis. -Justin intentó mantener su voz seria pero noté un pequeño rastro de diversión en ella.
-¡Y tú no te rías! La culpa es tuya. -lo empujé suavemente mientras cruzaba mis brazos fuertemente sobre mi pecho.
-¿Mía? ¿Yo que he hecho ahora?
-Por tu culpa yo estaba gritando y ellos me escucharon y ahora se ríen.. -puse mi mejor cara de pena.
-Nena, no me puedes culpar por ser demasiado bueno en la cama.
-Dios, eres increíble.
Pasé por su lado y salí de la cocina antes de que él pudiese atraparme. Corrí hacia la puerta del apartamento y salí al camino que cruzaba los jardines del hotel. Crucé la recepción del hotel tratando de no llamar demasiado la atención y sin atreverme a mirar si alguien me perseguía. Una vez que salí del edificio no conseguí dar más de dos pasos antes de que unos brazos se envolvieran en mi cintura. 
Mis pies abandonaron el suelo mientras giraba en el aire. El olor de Justin me envolvió completamente y no pude evitar reír.
-¿A dónde crees que vas? -me dijo sonriendo mientras me dejaba de nuevo en el suelo.
-Solo quería ir a desayunar. -me encogí de hombros inocentemente.
-Entonces te acompaño.
Me agarró de la mano y empezamos a caminar, alejándonos del hotel. Encontramos una pequeña cafetería que estaba decorada con muebles en tonos pastel y muchas flores frescas que le daban vida y alegría. 
Nos sentamos en una mesa iluminada por los rayos del Sol y pedimos lo que queríamos comer. Hablamos un poco de todo y mucho de nada. Justin no paraba de reír y yo podía ver la felicidad en sus ojos.
-¿Has tenido muchos novios? -me miró mientras le daba un mordisco a su tostada.
-Bueno.. formales solo dos, los otros fueron solo cosas de varios días.
-¿Y que pasó con ellos?
-Bueno.. con el primero salí solo unos meses, era demasiado pasteloso y agobiante para mí. -mi comentario lo hizo reír y yo reí con él- El segundo.. piensa que estoy muerta. -Justin se quedó serio y pálido.
-¿Eras su novia cuando ocurrió el accidente? -asentí- ¿Lo echas de menos?¿Has pensado en ir a verlo?
Me quedé en silencio varios segundos mientras pensaba en mi ex novio, en si lo echaba de menos o en si quería ir a verlo aún que fuese de lejos. Después del accidente me había prohibido a mí misma sentir para no tener que enfrentarme a todo ese dolor pero ahora estaba aquí pensándolo y noté un pinchazo de dolor y pena en mi pecho. Noté como Justin se ponía nervioso esperando mi respuesta.
-Yo.. lo echo de menos igual que echo de menos mi antigua vida pero nunca he pensado en ir a verlo.
-Está bien... quiero decir, es normal que lo eches de menos. Era tu novio y estabas enamorada..
-Yo nunca he estado enamorada, Justin. -bajé mi la cabeza para que mi pelo le impidiese ver el color rojo que teñía mis mejillas.
-Tampoco es tan bueno como lo pintan.
-¿Tú has estado enamorado? -lo miré sorprendida.
-Una sola vez. -noté el dolor en su voz.
-¿Qué pasó?
-Ella consideró que se merecía algo mejor que yo y no la culpo, no soy suficiente para nadie.
-Justin, no digas eso...
Intenté agarrar su mano por encima de la mesa pero la apartó y apretó fuertemente su mandíbula mientras miraba por la ventana. Suspiré y traté de relajarme. Estaba enfadada con esa chica que le había hecho pensar que no valía nada cuando es todo lo contrario y a pesar de que no quería admitirlo también estaba celosa porque él había amado a otra antes. 
Pasamos varios minutos más en silencio hasta que él se decidió a hablar.
-Creo que deberíamos irnos. -asentí y lo seguí fuera de la cafetería una vez que pagó nuestro desayuno- ¿Quieres ir a pasear? no me apetece ir al apartamento.
-Justin.. no quería hacerte sentir mal antes, lo siento. -miré al suelo esquivando su mirada.
-No te preocupes, simplemente no me gusta hablar de ese tema con nadie.
-De acuerdo.
Pasamos toda la mañana paseando por la playa, agarrados de la mano y besándonos mientras nos contábamos cosas de nuestros pasados. Me contó historias de cuando era pequeño, se peleaba con Sky y siempre llevaba él la culpa. Una vez, jugando en el parque, Sky manchó el vestido de barro y dijo que Justin la había tirado al suelo y eso le valió un castigo de dos semanas. 
Yo le hablé de Chris y de lo mucho queme cuidaba, de como siempre trataba de animarme o de cuando entraba en mi habitación a las 3 de la mañana y se metía en mi cama para consolarme porque me había escuchado llorar. 
Pensar en Chris o hablar de él siempre me ponía triste pero con Justin no. Con él era imposible no sonreír. Después de una mañana entera paseando fuimos a comer a un restaurante con unas preciosas vistas al mar.
Eran increíble lo normal que parecía Justin cuando estábamos solos, no se parecía en nada al asesino letal que tan bien conocía. Sabía que llevaba la pistola escondida en la cintura de sus vaqueros pero nada en su forma de actuar te podría hacer pensar eso.
El sonido de su móvil me hizo dejar de pensar sobre él y levantar la mirada de mi trozo de tarta de chocolate.
-Es Andrew, dice que quiere vernos. Nos están esperando en un bar cerca del hotel.
-¿Ha pasado algo? -noté el miedo oprimiéndome el pecho.
-No creo, si fuese importante me llamaría unas cinco veces en 10 minutos pero solo es un mensaje así que puedes terminarte la tarta tranquila.




Hicimos el camino de vuelta al hotel agarrados de la mano, riendo y besándonos. Cualquiera que nos viese diría que eramos novios y estábamos perdidamente enamorados. Irónico porque nada de eso era verdad. O por lo menos yo creía querer que no era verdad.
Los chicos estaban esperándonos en un bar a unos 50 metros del hotel. Como siempre, estaban en la mesa más alejada y reservada de todas. Cuando nos acercamos a ellos noté como todas las miradas se centraban en la mano que Justin tenía en mi cintura pero él no la movió de allí sino que me dio un suave apretón seguido de un beso en mi sien.
-¿Cómo estáis chicos? Pensamos que ibais a mataros pero ya veo que nos equivocamos. -Andrew nos dio una mirada divertida mientras Justin se sentaba en una silla y yo sobre sus piernas.
-Sabes que podría matarlo si tengo que hacerlo, soy más fuerte que él. -flexioné los músculos de mi brazo y todos rieron.
-No sobrevivirías sin mí en tu vida. -"en eso tiene razón" la voz del fondo de mi cabeza me traicionó- ¿Qué querías Andrew? Para algo nos habrás llamado.
-Mañana tenemos una cena de negocios. Una muy importante.
-¿Qué? Dijimos que nada de negocios en este viaje, solo descanso. -Derek expresó los pensamientos de todos.
-Lo sé y lo siento pero no podemos negarnos a ir.
-Sí, claro que podemos. Di que no vamos a ir, mañana tendremos una cena en familia y pasaremos la noche juntos. -Derek se puso serio, realmente no le gustaban los cambios de planes.
-No puedo Derek. Tony Espinosa nos ha invitado a ir a cenar a su casa restaurante y vamos a ir, no hay nada más que hablar.
-¿¡Espinosa!? 
Toda la banda gritó al mismo tiempo mientras yo me quedaba quieta mirando sin saber que hacer. No sabía de quien hablaba pero suponía que no era nadie demasiado bueno para nosotros.
-Estás loco si piensas que voy a llevar a Sky y a _____ a cenar con Espinosa. -noté como su agarre sobre mi cintura se apretaba.
-Justin.. él sabe que tenemos a dos chicas con nosotros. Nos han estado vigilando desde que pisamos Miami. Seguramente hoy os han observado durante toda la mañana.
Las imágenes de Justin sonriendo y besándome en la playa invadieron mi mente y sentí un escalofrío bajándome por la espalda. Lo miré y vi que su mandíbula estaba apretada y sus ojos más oscuros de lo normal.
-No van a ir, no hay nada más que hablar. -su voz era fuerte y segura.
-Tienen que ir. -Andrew no dio su brazo a torcer.
-Justin, escucha, yo puedo cuidar a Sky toda la noche y tu a _____. Vamos a estar con ellas en todo momento, no les va a pasar nada. -Bryan habló por primera vez desde que llegamos y sonaba calmado.
-Claro que puedo cuidarla pero no quiero que esté allí. No quiero que la vean, que le hablen, que la miren, que la conozcan. 
-¿Por qué no? 
-Porque no quiero que le hagan daño.
-Justin, mírame. -coloqué una mano en su mejilla y lo forcé a mirarme a los ojos- No me va a pasar nada, tú me vas a cuidar. Vamos a ir, cenar, hacer los negocios que tengamos que hacer y volver a casa sanos y salvos.
-No quiero que te hagan daño, no quiero que te usen para hacerme daño.
Se acercó a mi para besarme transmitiéndome todo lo que sentía en ese momento. Nervios, miedo, desconfianza y.. ¿amor? No, eso era imposible. Solo estaba asustado y yo también pero sabía que si me pasaba algo él me iba a proteger.
-Nadie va a hacerme daño mientras estés conmigo, sé que no vas a dejar que me hagan daño. -susurré en su boca tratando de convencerlo. Él asintió todavía con dudas.
-De acuerdo Andrew, tú ganas. Vamos a ir pero vamos a hacerlo a mí manera. A la primera tontería nos vamos de allí. 
Todos asintieron dándole la razón y evitando otra discusión ya que era obvio que Justin estaba muy enfadado. 
-¿Alguien me puede decir quien es ese tal Espinosa y qué pasa con él? -noté como todos me miraban y como Justin me acercaba aún más a él.
-Aquí no, nena. Ya hablaremos en casa. -simplemente asentí porque noté su voz demasiado tensa.
-¿Las chicas necesitáis ir de compras? -Derek hizo la pregunta con cara de no querer saber la respuesta. Mi mirada encontró la de Sky y ambas sonreímos.
-¡Yo me niego a ir con ellas! 
Will levantó las manos indicando que se negaba a acompañarnos y Bryan, Derek y Andrew lo imitaron. Noté como Justin suspiraba con resignación mientras intercambiaba una mirada de pena con Michael.
-Nos ha tocado amigo.
Nos despedimos de los demás y salimos del bar para ir hasta el hotel y coger uno de los coches de alquiler que habíamos conseguido en el aeropuerto. Era la primera vez que iba a ir con Justin de compras desde el día de mi primera misión y no podía negar que estaba realmente nerviosa. Las cosas habían cambiado mucho entre nosotros desde entonces. 
Para mi sorpresa no fuimos a un centro comercial, sino a una tienda que tenía pinta de ser muy exclusiva. Nada más poner un pie dentro me quedé embobada mirando los lujosos vestidos que colgaban de las perchas. Una dulce voz me devolvió a la realidad.
-Señor Bieber, un placer verte de nuevo. 
Una pelirroja salió de detrás del mostrador. Llevaba un vestido blanco que se ceñía a sus curvas y llegaba hasta las rodillas junto con unos altos tacones. Tenía los ojos de un azul tan eléctrico que sospeché que eran lentillas. Sus labios estaban demasiado hinchados para ser naturales y sus dientes tenían un tono blanco artificial, aún así, era preciosa.
-Janett. -Justin le devolvió la sonrisa y yo cerré los puños con fuerza- Necesito tu ayuda. 
-Claro ¿qué va a ser esta vez? ¿Un traje? Tú dirás.
-En realidad.. hoy estoy buscando unos vestidos para estas preciosa señoritas.
La dependienta nos miró a mi y a Sky que estábamos una a cada lado de Michael y simplemente asintió. No le hacía demasiada gracia que Justin estuviese allí por nosotras pero la ignoré y empecé a andar por la tienda.
Pronto me di cuenta de que no tenía ni idea de que vestido debía buscar para una cena con un mafioso así que simplemente me senté en un gran sillón blanco que estaba colocado frente a los probadores. Sky y Michael no tardaron en unirse a mí mientras Justin seguía dando vueltas por la tienda indicándole a la tal Janett que vestidos le gustaban.
Me pareció increíble que él pudiese entender algo de moda femenina pero sin duda lo hacía y sabía perfectamente no que le gustaba ver en una chica. Me pregunté cuantas veces había desnudado a esa dependienta y si que gustaba más verla vestida o desnuda. Noté como los celos apretaban fuertemente mi estómago así que deje ir ese pensamiento.
Janett pasó por delante nuestra con varios vestidos en su mano y los colgó dentro del probador. Justin se acercó al sillón y me hizo una seña con la cabeza indicándome que yo entraba primero y luego Sky. Suspiré y entré dentro del pequeño espacio cerrando la cortina detrás de mi. 
Miré las prendas que estaban colgadas de los pequeños ganchos de metal y las examiné minuciosamente. Había un vestido blanco demasiado corto y con demasiada tela transparente, descartado. Uno verde botella con volantes ¿en serio pensaban que iba a ponerme eso? 
Aparté varios vestidos más hasta que encontré uno de color champán. Tenía una manga larga y el otro hombro quedaba descubierto. Me lo probé y vi que marcaba mis curvas pero no era esa típica tela que te oprime y no te deja respirar. Me subí en unos tacones que la dependienta había dejado allí y me miré una última vez en el espejo antes de abrir la cortina.
Los ojos de los cuatro me recorrieron de arriba a abajo y noté como las palmas de mis manos empezaban a sudar por los nervios.
-Wow _____.. estás increíble. -Michael me dedicó su mejor sonrisa tratando de calmarme- Puedes dormir esta noche conmigo si quieres.
Me guiñó un ojo, cosa que me hizo reír, pero se ganó un golpe en el brazo por parte de Justin. Levanté las cejas mirándolo sorprendida por su reacción.
-Estás preciosa nena, ese vestido es un pecado puesto en ti..
-¿Queda muy bien una vez puesto, verdad?
Janett se acercó a mi e hizo que colocaba bien la tela para intentar llamar la atención de Justin pero los ojos de él no se separaban de los míos. Podía ver las ganas que tenía de meterse en el probador conmigo y sacarme él mismo el vestido. Lamió sus labios lentamente antes de hablar.
-Te queda genial pero no te lo vas a llevar.
-¿Qué? -fruncí el ceño sin entender a que venía eso.
-Estás demasiado sexy con ese vestido, no quiero que nadie te mire de esa forma. -su voz era dura y clara, no iba a llevarme este vestido.
-¿De qué forma?
-Como yo lo estoy haciendo ahora mismo.
Intenté ocultar mi sonrisa bajando la cabeza y usando el pelo como una cortina pero fue imposible. Lo miré y asentí dándole a entender que había ganado y volví al probador para cambiarme.
Mientras seguía buscando entre el gran montón de vestidos que tenía ante mi podía escuchar la conversación entre Sky y Justin. Ella le rogaba que le dejase comprarse el vestido color champán porque se había enamorado pero Justin se negaba rotundamente. Al final él cedió solo para dejar de discutir y yo lancé el vestido por encima de la cortina del probador escuchando la risa de Sky segundos después.
Encontré un vestido negro de una tela muy ligera, era largo hasta los pies pero tenía una abertura hasta la cintura en el lado derecho. Tenía un escote discreto y la espalda totalmente abierta y solo cruzada por dos finas tiras de tela.
Me lo puse y al momento me gusté, era un vestido recatado y con clase y supuse que lo suficiente tapado como para no atraer miradas no deseadas. 
Cuando salí del probador Sky ya se había probado el vestido color champán y volvía a estar vestida con su ropa y sentada entre los dos chicos. Otra vez las miradas se centraron en mi pero me sentía mucho más segura, incluso hice un giro de 360º para darles una visión completa del vestido.
-¿Aprobado? -miré a Justin con miedo de que dijese que no, realmente me gustaba este modelo.
-Con un sobresaliente. Me encanta como te queda el negro.
-Lo sé.
Le dediqué un guiño juguetón mientras volvía a entrar en el probador para cambiarme. Justin le pidió a la dependienta unos zapatos que fuesen a juego con ambos vestidos y luego se empeñó en pagar todo él.




Al llegar al apartamento nos encontramos con los chicos en el salón viendo un partido de fútbol y Justin y Michael no dudaron en unirse a ellos ya que después de una tarde de compras necesitaban "cosas de chicos". Yo decidí ducharme antes de cenar así que colgué el vestido para evitar que se arrugara y me dirigí hacia el baño. Abrí el grifo y me desnudé, quedándome en ropa interior delante del espejo. Miré a la chica que me devolvía la mirada y descubrí un rastro de dureza que nunca antes había visto en mis ojos.
Mi conversación con Justin sobre mi antigua vida seguía repitiéndose en mi mente y por primera vez en varios meses bajé mis defensas y me dejé sentir. Noté como el el dolor se filtraba en cada fibra de mi cuerpo, sentí un vacío oscuro en el pecho que no me permitía respirar. Me invadieron los recuerdos de mis padres sonriendo mientras nos miraban a mi y a Chris abrir los regalos la mañana de navidad. 
Cerré los ojos con fuerza mientras intentaba que el aire entrara en mis pulmones. Las imágenes seguían pasando ante mi como una película a cámara rápida. Intenté fijar mi mirada en mi reflejo en el espejo pero mi visión estaba rodeada de un halo de color negro, como si la oscuridad estuviese intentando atraparme. En ese momento me di cuenta, no era la oscuridad sino mis demonios los que querían cogerme. Querían tenerme en sus garras y destrozarme hasta robármelo todo. 
Golpeé todo lo que estaba colocado sobre el lavamanos y el sonido de cristal roto resonó por encima del que hacía el agua al caer. Miré al suelo y mi vista se nubló con las lágrimas, me dejé caer de rodillas y moví mi mano sobre el suelo lleno de colonia. 
Encontré un fragmento de cristal y lo agarré con fuerza en mi mano izquierda. Instantáneamente noté como los bordes se clavaban en mi carne y la sangre se escapaba de mi puño fuertemente cerrado. Mi respiración empezó a ralentizarse mientras miraba hipnotizada el líquido rojo que ahora manchaba mis piernas y el suelo.
La puerta se abrió y alguien pisó los trozos de cristal haciendo que estos chirriaran contra el suelo. No me atreví a mirar quien era porque me sentía muy avergonzada de que alguien me viese en ese momento pero no necesitaba mirar para saber que era él. 
Justin se arrodilló a mi lado y sus brazos tatuados abrazaron mi cuerpo acercándome a él. Enterré mi cara en su pecho y dejé ir todas las lágrimas que llevaba meses aguantando. Lloré por la familia que había perdido y los amigos que habían llorado mi muerte. Lloré por la familia que ahora tenía y por que no podía darles todo de mí como se merecían. Lloré por el miedo que tenía a enamorarme de alguien y acabar más rota de lo que ya estaba. Justin simplemente se quedó allí, abrazándome y susurrando en mi oído que todo estaba bien, que todo iba a ir bien.
-Shhh, ya está cariño, ya está.. Tranquila, todo está bien. -besó suavemente mi pelo.
-Lo siento, lo siento muchísimo.. yo no quería hacer nada de esto, lo siento. -no me atreví a mirarle, en cambio miré mi mano ensangrentada.
-_____.. -noté que Justin se tensaba al ver la sangre pero mantuvo su tono de voz relajado- Nena escúchame, no va a pasar nada malo, yo estoy aquí para ti y para protegerte pero por favor, abre la mano. _____, por favor, abre la mano. -acarició mi mano con la suya- Hazlo por mi, por favor..
No quería hacerlo, mi mente me decía que me merecía sentir ese dolor por seguir viva cuando mi familia estaba muerta, pero mi mano se abrió dejando a la vista el trozo de cristal y los cortes que ahora adornaban mi carne. Justin apartó el cristal y me abrazó más fuerte aún que antes. En ese momento lo supe, haría cualquier cosa por él.



Pasamos varios minutos sentados en el suelo del baño, el único ruido que se escuchaba era el agua de la ducha y mi respiración cada vez más calmada.
-¿Me dejas limpiarte los cortes? -la voz de Justin era casi un susurro. Asentí.
Se puso en pie y me ayudó a sentarme en el borde de la bañera. Con cuidado echó agua sobre la palma de mi mano para limpiar la sangre seca que se había quedado pegada, después desinfectó las heridas y las vendó, sacándolas de mi vista lo más rápido posible. En ningún momento me atreví a mirarlo, ni siquiera cuando me llevó en brazos a la cama y me tapó con cuidado con una manta.
Justin volvió al baño para cerrar el grifo de la ducha y limpiar los cristales y la sangre del suelo. Yo abracé mis piernas bajo la manta tratando de hacerme lo más pequeña posible, quizá así pudiese desaparecer. Noté como se sentaba a mi lado en la cama y empecé a llorar de nuevo.
-_____, mírame. -acarició suavemente mi hombro y yo negué con mi cabeza.- Por favor.
-No quiero que me veas así. -mi voz era un susurro casi inaudible.
-No me voy a ir a ningún lado nena, voy a quedarme aquí para verte en los buenos momentos y en los malos así que deja de ser una cabezota y mírame. 
Me incorporé un poco en la cama y lo miré mientras respiraba profundamente. En sus ojos no había nada más que cariño y comprensión y eso me hizo sentir un poco mejor y me dio el valor suficiente para hablar de lo que acababa de pasar.
-Lo siento, no quería romper todos los botes y armar todo ese desastre. No sé que me pasó, no dejaba de ver imágenes felices de mis padres y mi mente me decía que yo era la que debería estar muerta. Luego mi visión se volvió oscura y sentí la necesidad de hacerme daño. Nunca antes me había pasado esto.
-Me gustaría decirte que esto no va a volver a pasar pero.. no puedo. Yo todavía lucho con mis demonios día a día, yo y todos los demás. Muchas veces me he despertado en mitad de la noche con los gritos de Sky porque decía que había una persona encapuchada en su habitación diciéndole que se matara. He encontrado a Will llorando sentado dentro de la ducha con el cañón de la pistola apuntando a su sien y a punto de matarse. Todos estamos rotos _____, incluido yo.
Justin cogió mi dedo índice y lo pasó suavemente por la piel de su antebrazo tatuado, al principio no entendía que hacía pero luego lo noté: cicatrices. Decenas de cicatrices cruzadas unas sobre otras y tapadas con tinta.
-Yo nunca quise matarme porque tenía que cuidar a Sky pero pensé que me merecía sufrir de alguna forma porque yo seguía respirando mientras que las personas que me dieron la vida no. Antes solo tenía una razón para enfrentarme a mis demonios pero ahora tengo dos. -me miró a los ojos para asegurarse de que lo estaba escuchando- No quería hacer esto hoy ni así pero creo que es el momento oportuno.
Se levantó y se acercó a su maleta para rebuscar en ella y volver a sentarse a frente a mi en la cama con algo guardado dentro de su puño.
-Estoy roto _____, estoy jodido de mil y una formas. Tengo muchas más sombras que luz y conozco más el dolor que el amor. Mi estilo de vida ya me ha demostrado que no puedo amar ni ser amado como una persona normal porque no me lo merezco. Mis demonios me atormentan día y noche, intentan que solo sea el asesino a sangre fría que soy pero aún que a veces ganan, yo quiero ser algo más que eso. Casi todo lo que toco lo rompo y lo único bueno que he tenido en mi vida son eses chicos que están tan locos como yo y mi preciosa hermana pero luego apareciste tú, con tu preciosa sonrisa y toda esa fuerza. Me asustaste, me sentí débil y vulnerable cuando estaba a solas contigo. -dejó de hablar para tomar aire y mirarme pero yo estaba allí quieta con la boca abierta y sin saber que decir- Estás tan rota como yo y lo sé. Eres como un cristal afilado, me haces daño pero me mantienes cuerdo. Déjame ser la razón por la que luches todos los días.
Justin abrió una pequeña caja de terciopelo negro que contenía un anillo plateado, liso y de medio centímetro de ancho. Lo sacó con cuidado de la caja y lo sostuvo delante del dedo corazón de mi mano derecha.
-No puedo prometerte una vida larga y feliz ni puedo decirte que todos los días van a ser buenos pero puedo prometerte que voy a darte lo mejor de mi, que voy a protegerte con mi vida y luchar todos los días por ti. Eres la luz que ilumina mi mundo, antes de ti todo eran sombras pero ahora.. ahora hay esperanza. Voy a hacerlo mal, va a haber días en los que me vas a odiar pero esto es todo lo que te puedo ofrecer. No soy nada más, solo un chico roto y te ofrezco todos mis pedazos. _____... ¿quieres ser mi novia?
Tragué saliva con dificultad mientras miraba sus ojos dorados. No podía creerme que el chico irritante que me salvó de aquel coche en llamas ahora estuviese pidiéndome que fuese su novia. Recordé las veces que me quedé dormida llorando y deseando que fuese solo mío y ahora lo tenía delante de mi. Cerré fuertemente los ojos tratando de relajarme y lo miré transmitiéndole todo el amor y el cariño que sentía por él.
-Eres la razón por la que me he levantado todos los días durante estos dos meses. Incluso cuando estaba enfadada contigo o cuando eras un imbécil irritante.. seguía luchando por ti, esperando que este momento llegase algún día. -acaricié su cara suavemente con mi mano izquierda- Claro que quiero ser tu novia Justin y yo tampoco tengo mucho que ofrecerte pero sin duda esos pedazos de ti son todo lo que quiero.
Justin colocó el anillo en mi dedo y me besó con pasión, amor y felicidad. Mis lágrimas mojaban nuestras caras pero esta vez eran de felicidad y nos abrazamos durante varios minutos disfrutando del momento. Después me cogió en sus brazos y me llevó a la ducha, donde me desnudó para después lavarme con cuidado. Sus manos acariciaban mi piel como si fuese a romperme y sus ojos no trasmitían nada más que amor. Me sequé y me deslicé en una de sus camisetas anchas antes de meterme en la cama y abrazarme a su cuerpo.
No habíamos intercambiado ninguna palabra desde que le había dicho que aceptaba ser su novia pero tampoco necesitábamos hablar. Nuestros gestos, nuestras miradas, nuestros besos y caricias lo decían todo. Me quedé dormida sintiéndome afortunada por primera vez en muchos meses y sobre todo, segura en los brazos del hombre al que quería.


Cuando me levanté me di cuenta de que ese iba a ser un día muy largo. Al salir de la habitación vi a Derek y Will discutiendo a pleno pulmón en mitad del pasillo, Andrew estaba sentado en una esquina del salón comiendo el desayuno sin hacerle caso a nadie, Bryan y Sky hablaban en susurros en la cocina y Justin y Michael estaban haciendo flexiones en la terraza.
-...ríndete Bieber, sabes que te voy a ganar. -Michael hablaba con dificultad y su espalda estaba mojada de sudor.
Justin rió ante su comentario pero no se molestó en contestar. En cambio, ambos siguieron haciendo flexiones hasta que los brazos de Michael empezaron a temblar cada vez que lo levantaban y se dejó caer suavemente al suelo. 
-Me debes una cena Mikey. -Justin se levantó y limpió su frente con la camiseta antes de sacarla y dejar a la vista su cuerpo perfectamente trabajado.
-¿Se puede saber que hacéis? -ambos me miraron sorprendidos por mi presencia.
-Michael dijo que me podía ganar a hacer flexiones y me apostó una cena. -Justin se encogió de hombros mientras me sonreía- No podía desperdiciar la oportunidad de cenar gratis.
-Ahora entiendo que grites tanto por las noches _____, este chico tiene una resistencia increíble. 
Intenté golpear a Michael por su comentario pero él fue más rápido y entró dentro del apartamento. Traté de seguirlo pero unos brazos se envolvieron en mi cintura y mi espalda chocó contra el pecho sudado de Justin.
-¿Qué tal se ha despertado mi preciosa novia? -susurró con voz ronca en mi oído.
-Mmmm.. mejor ahora que te veo.
Me giré y rodeé su cuello con mis brazos antes de besarlo. Al principio fue un beso cariñoso pero poco a poco fue subiendo de tono y noté como sus manos se colaban por debajo de la camiseta ancha que llevaba puesta y ahuecaban mi culo.
-Nena.. -bajó su boca hasta mi cuello y le dio un pequeño mordisco- ¿te apetece estrenar la terraza?
-¿Qué? -me separé de él sin poder creerme lo que decía.
-Vamos, sé que tu también quieres.. -sus dedos se pasearon por el borde de mi ropa interior.
-Nos podría ver alguien Justin. -quería sonar seria pero me moría de ganas de hacer el amor con él, incluso en la terraza.
-¿Y no te pone eso? -chupó la piel sensible de mi cuello- Estoy seguro de que sí pero lo vamos a dejar para otro día.
Se separó de mi dejándome totalmente en shock y agarró mi mano para guiarme hasta el salón otra vez. Aclaró su garganta para llamar la atención de todos y las palmas de mis manos empezaron a sudar con miedo de que fuese a hacer lo que yo pensaba.
-Chicos, quiero deciros algo. -todas las miradas se centraron en Justin- Ayer hice una de las cosas más peligrosas y posiblemente valientes de mi vida, le pedí a esta preciosa y maravillosa chica que fuese mi novia y por razones que todavía no entiendo ella ha dicho que sí y.. bueno, estamos saliendo.
Justin me miró sonriente y yo lo abracé fuertemente mientras los chicos aplaudían y gritaban felicitaciones.
-¡Hora era! Quizá ahora tenemos que hablar de que os busquéis otra casa porque yo quiero dormir y si todas las noches van a ser como la del otro día.. 
Will fingió estar completamente serio pero no pudo aguantar la risa y todos nos unimos a él.


El resto del día lo pasé con Sky preparándonos para la cena que teníamos esa noche. Los chicos se habían negado a darme información sobre ese tal Espinosa y yo sospechaba que Justin no quería que me asustase y les había prohibido decir nada. Aún así conseguí sacarle algo a Sky mientras me estaba peinando y había descubierto que era uno de los mafiosos más importantes de Miami y las zonas cercanas. Controlaban la entrada y salida de drogas, armas y mujeres en la ciudad. El hecho de que trabajase con armas y drogas no era nada nuevo, nosotros mismos lo hacíamos, pero pensar que trabajaba con mujeres me hacía odiarlo sin conocerlo siquiera. 
Después de un par de horas encerradas en el cuarto de baño salimos de mi habitación completamente vestidas ya arregladas. El color champan complementaba perfectamente el tono de piel de Sky y parecía una modelo de alta costura. Mi vestido dejaba a la vista el final de mi tatuaje y con cada paso que daba mi pierna derecha quedaba a la vista gracias a la abertura vertical que tenía la tela.
Durante todo el camino en coche Justin estuvo diciéndome lo preciosa que estaba, lo bien que me sentaba ese vestido y las ganas que tenía de llegar al apartamento y hacerme el amor. Nuestras manos estaban agarradas y yo no podía dejar de sonreír, me parecía increíble el cambio drástico que había dado nuestra relación en tan pocos días.
Andrew aparcó el coche y lo apagó, todos los quedamos en silencio durante unos segundos. Después suspiró y se giró para mirarnos a todos.
-¿Estáis listos para hacer esto?
-Lo más listo que voy a estar en mi vida. 
Justin fue el primero en contestar y el primero en abrir la puerta y bajarse, yo lo seguí y él colocó su brazo sobre mi cintura pegándome a su cuerpo. Entramos todos juntos en el restaurante y un camarero nos dirigió hasta un reservado en el que había una gran mesa preparada ya para cenar. Nos pidió que nos sentáramos mientras esperábamos al señor Espinosa pero decidimos quedarnos de pie, preparados para cualquier cosa.
Cuando la puerta se abrió entró un hombre de unos 40 años, vestido con un traje negro y fumando un cigarrillo. Su brazo estaba rodeando la cintura de una chica rubia que nos miraba con superioridad.
Era Bella.

domingo, 13 de abril de 2014

11."Esta es tu peor idea desde que te conozco, cariño."

_____'S POV:
-Nena...
La suave voz de Justin me despertó y levanté la cabeza de su hombro. La puerta de la furgoneta estaba abierta y vi que ya habíamos llegado a casa. Bajé del coche, entré en la casa y subí a mi habitación moviéndome como una autómata. Mi cerebro era incapaz de controlar los movimientos de mi cuerpo en ese momento. Una vez en mi habitación me desnudé y me metí en la ducha. Dejé que el agua recorriera cada parte de mi piel y calmase un poco mi mente. Froté mis manos con fuerza para limpiar la sangre seca que las cubría, parte de ella era mía pero parte no lo era. Había matado a dos hombres esa noche y no sabía que sentir respecto a eso. Notaba un frío glacial que me oprimía el pecho y si cerraba los ojos todavía podía ver a ese hombre ensangrentado que me miraba desde el suelo mientras yo apretaba el gatillo de mi pistola sin dudar. 
Cerré el agua y salí de la ducha intentando calmar el temblor de mis manos. Me envolví en una toalla y me miré en el espejo por primera vez desde que había vuelto a casa. Tenía un pequeño corte sobre una ceja, el labio inferior rojo e hinchado y el principio de un moretón en mi pómulo izquierdo. Iba a necesitar mucho maquillaje para tapar todo eso pero no tenía ni idea de como iba a arreglar lo que sentía por dentro. Salí del baño apretando con fuerza la toalla alrededor de mi pecho y me encontré a Justin tumbado en mí cama. Pasé por su lado para coger mi ropa interior y escuché su voz.
-Tenemos que hablar.
-Lo sé -suspiré, cogí la ropa y me volví para ir al baño- dame dos minutos para vestirme.
Lo miré y él seguía en la cama sin dirigirme ni una sola mirada. Cerré la puerta del baño y me vestí pero me di cuenta de que había dejado mi camiseta de dormir en la habitación. Volví a poner la toalla sobre mi cuerpo y salí, esta vez él estaba sentado y me miraba fijamente.
-¿No ibas a vestirte?
-Me olvidé el pijama. -Justin asintió y agarró mi mano para acercarme a él.
-¿Le has echado crema al tatuaje? -suspiré y negué con mi cabeza, ni siquiera me había acordado- ¿dónde la tienes?
-En el baño.
Justin se levantó, pasó a mi lado y volvió con un pequeño bote de crema cicatrizante. Noté su mano en mi espalda y segundos después la toalla ya no rodeaba mi cuerpo sino que estaba tirada a mis pies.
-Túmbate en la cama. -me habló al oído y con voz ronca, poniéndome los pelos de punta.
Obedecí su orden mientras lo miraba a los ojos. Justin se colocó a mi lado y deslizó sus dedos con crema sobre la piel sensible de mi tatuaje, justo debajo de mi pecho. No dejó ir mi mirada en ningún momento y mi respiración se aceleró por la intimidad y la cercanía del momento. Justin interrumpió sus caricias y fue al baño a limpiarse los restos de la crema. Al volver agarró con fuerza mis rodillas y las separó para colocarse entre mis piernas. Su boca se dirigió a mi cuello para besarlo con ganas mientras su cintura se movía en círculos apretándose contra mí. Arqueé mi espalda con placer y clavé mis uñas en su espalda mientras dejaba escapar un sonoro gemido. Sus labios rozaron los míos sin llegar a besarlos mientras una de sus manos bajaba por mi barriga hasta la goma de mi ropa interior.
-¿Te gusta nena? -no pude contestar con palabras, simplemente gemí mientras asentía. Acarició suavemente mi punto sensible por encima de la tela de mis bragas- Dime cuanto te gusta.
-Mucho.. -mi voz no fue más que un susurro y eso lo hizo sonreír pero de repente ya no estaba sobre mí ni me acariciaba. Estaba de pie mirándome con la respiración acelerada y la mandíbula apretada.
-¿Qué te gusta más que te folle o apuntarme con un arma?
Me quedé totalmente en shock y de repente sentí vergüenza de estar semidesnuda delante de él. Busqué debajo de la almohada la camiseta que usaba para dormir y la puse para ocultarme de su mirada acusadora. Respiré profundamente y lo encaré.
-Justin, todo tiene una explicación..
-Pues estoy esperándola, nena. -su voz era fría y me hacía sentir incómoda.
-Yo.. cuando entramos en la nave me dirigí a las habitaciones de la derecha, solo eran oficinas llenas de papeles inservibles y con poca información. Entre en cuatro o cinco habitaciones antes de encontrar algo que llamase mi atención. Había un ordenador encendido sobre la mesa y no pude resistirme a echar un vistazo, nunca fui muy buena en informática pero lo suficiente para encontrar archivos ocultos. -sonreí intentando calmar el ambiente pero Justin seguía mirándome serio- Vi varias cosas que parecían interesantes y decidí imprimirlas, cuando estaba a punto de salir de allí e ir a buscaros un hombre entró y me dio un golpe con la culata de su pistola. -señalé el corte que tenía encima de la ceja- Me peleé con él y debo admitir que tantas horas de gimansio sirvieron de mucho porque lo dejé en el suelo con varios golpes. Intenté sacarle información pero se negó y tuve que matarlo.
-Eso no explica porque casi me matas a mí.
-No iba a matarte Justin, no puedo matar lo único que me da una razón para vivir. 
Mi comentario hizo que su expresión se relajase pero aún así mantuvo su posición de superioridad y enfado.
-Acaba la historia.
-Después de matar a aquel hombre salí de allí corriendo, quería encontrar a alguno de vosotros porque no sabía que hacer. Necesitaba salir de allí y ni siquiera sabía como hacerlo. Estaba andando por algún pasillo cuando el segundo hombre, el que te apuntó a ti, me agarró por el cuello y me acorraló contra la pared. Me desarmó y me dio unos cuantos golpes antes incluso de preguntarme nada -me señalé la marca que cubría mi pómulo izquierdo- y cuando me tuvo en el suelo me obligó a hablar. Lo siento, yo no quería hacerlo pero me estaba apuntando y no sabía como salir de allí. Le di tu nombre y le dije quien eras y él me obligó a llevarle a ti. Te conozco y sabía que no ibas a dejar que nadie se arriesgase a ir al final de la nave, sabía que lo harías tú y.. lo demás ya lo sabes.
Me quedé callada durante unos minutos esperando a que Justin dijese algo pero no lo hizo, en cambio se sentó a mi lado en mi cama.
-No quería hacerte daño. Él notó como hablaba de ti y supo que había algo más. Me obligó a apuntarte, me dijo que iba a disfrutar viéndome sufrir. -noté como las lágrimas resbalaban por mis mejillas pero me obligué a mirarle- Tendría que perder la cabeza para hacerte daño. Créeme, por favor..
-Claro que te creo. -no me esperaba esa respuesta y mi primer impulso fue lanzarme a sus brazos y abrazarle fuertemente mientras enterraba mi cara en su cuello y dejaba las lágrimas salir de mis ojos libremente- Siento haber dudado de ti, nena. Cuando te vi allí con sangre en la cara me asusté pero nunca me imaginé que había pasado todo esto. Yo..
-Pensaste que te estaba traicionando. -acabé la frase por él.
-Lo siento. -Justin agachó la cabeza como si estuviese avergonzado de lo que había hecho.
Me senté sobre sus piernas y lo abracé fuertemente. Pasamos así varios minutos, solo se escuchaban nuestras respiraciones. 
-Quiero que te quedes a dormir conmigo. -lo dije en voz muy baja, como si hablara más para mi que para él.
Justin ni siquiera me contestó, solo me movió para dejarme tumbada sobre la cama y él hizo lo mismo. Colocó una manta sobre nosotros y me dio un beso en la frente. Me acerqué a él mientras notaba su brazo rodeando mi cintura y me quedé dormida envuelta en su olor.


Desperté a mitad de la noche con esa sensación de opresión en el pecho. Había tenido una pesadilla en la que tenía que disparar a Justin para salvar a mi hermano Chris y me había despertado porque estaba llorando tanto que me costaba respirar. Me levanté de la cama y fui al baño, me mojé la cara y calmé mi respiración. Solo había sido un sueño, todo está bien, cálmate _____. Al volver a la habitación vi como la pantalla del móvil de Justin estaba encendida y no pude evitar mirar, acababa de recibir un mensaje.
De: Bella.
Estoy sola en casa, si quieres puedes venir a hacerme una visita ;)
Apreté fuertemente la mandíbula. Quería empezar de cero con Justin y hacer que lo nuestro funcionase esta vez pero con esta perra de por medio sabía que no iba a poder. Me vestí rápidamente  y salí de mi habitación sin hacer ruido para no despertar a Justin. Bajé las escaleras y cogí de la mesa del salón las llaves de una de las furgonetas, salí de casa silenciosamente y me subí en el coche. Tenía que hacer esto, por nosotros.
Después de conducir durante media hora por el centro de la ciudad llegué a mi destino y aparqué en un callejón escondido. Cogí un bidón de gasolina y me alejé del coche con la capucha subida. Estaba en una calle ocupada por pisos bajos e individuales. Busqué el número 40. Hacía semanas había movido algunos hilos para obtener esta información y así mantenerla vigilada pero ahora me iba a servir de mucho más.
Observé el edificio desde el lado opuesto de la calle y vi luz en la última ventana de la izquierda. Crucé la calle agachada y comencé a verter el líquido formando un círculo alrededor de la casa, cuando llegué a la ventana iluminada me arrastré con cuidado sobre la hierba. En la parte delantera del piso había un pequeño porche de madera con varias sillas, llené todo de gasolina y me acerqué varios metros de la casa. Encendí una cerilla y la tiré sobre la madera que al momento empezó a arder, crucé corriendo la carretera hasta la furgoneta y salí por el otro lado del callejón, alejándome lo máximo posible de la casa.
Conduje durante veinte minutos hasta que llegué a la parte más exterior de la ciudad, aparqué el coche y me bajé. Tiré mi sudadera en un descampado y le prendí fuego también. Me subí al coche y volví a casa. 
Nada más llegar a casa dejé todo en su sitio y lavé las manos en la cocina para eliminar el olor a gasolina, luego subí a mi habitación y me metí en la cama con Justin como si nada hubiese pasado.


Me desperté con Sky saltando en mi cama y gritando algo que era incapaz de entender. 
-Sky, es demasiado pronto para que entienda las cosas que gritas. -gruñí mientras escondía mi cabeza debajo de la almohada.
-Levántate _____ ¡nos vamos a Miami! 
-¿Qué? -su comentario me hizo incorporarme rápidamente y mirarla buscando más información.
-¡Andrew acaba de arreglarlo todo y nos vamos a Miami de vacaciones! Ha dicho que nos lo merecíamos después de estas semanas trabajando tanto así que levántate, dúchate y vámonos de compras.
No le hizo falta decirme nada más para convencerme. Diez minutos después ya estaba vestida con unos shorts vaqueros y una camiseta blanca corta y ancha. Sequé levemente mi pelo con una toalla y lo recogí en un moño desordenado, si íbamos a ir de compras necesitaba comodidad. Guardé el móvil, la cartera y las llaves del coche en el bolso y bajé a la cocina a desayunar. Para mi sorpresa, Justin no estaba allí.
-Buenos días a todos. -les sonreí abiertamente a los chicos y ellos hicieron lo mismo.
-¿Cómo estás? -Will me preguntó mientras comía sus cereales.
-Muy bien, necesitaba descansar. -algo que no había hecho- ¿Dónde está Justin?
-Estaba aquí desayunando pero alguien lo llamó y se fue corriendo. Fijo que no nos preocupáramos.
Yo simplemente asentí y me bebí mi vaso de zumo. Sospechaba quien lo había llamado pero no quería pensar en eso. Esperé a que Sky acabase de desayunar y nos fuimos de compras. Nos pasamos la mañana comprando vestidos, shorts y camisetas veraniegas. Ni siquiera sabía cuanta ropa iba a necesitar pero gastar dinero en cosas bonitas me ayudaba a olvidarme de que Justin estaba desaparecido y no sabía nada de él. Después de comer fuimos a comprar lo más importante del viaje: los bikinis. Mi antiguo yo elegiría uno tradicional y que tapase lo máximo posible pero.. no mi yo actual. Compré varios bikinis que me quedaban de muerte y no dejaban mucho a la imaginación, tenía pensado volver de Miami con Justin bien atado y nada se iba a interponer en mi camino.
Acompañé a Sky a comprarle una pulse muy cara a Bryan y luego a por lencería, tenía planeada una noche romántica con él en Miami para agradecerle todo lo que hacía por ella. Me encantaba escucharla hablar de Bryan, los ojos se le iluminaban con ese brillo de enamorada y era incapaz de dejar de sonreír. Me hacía feliz ver que a pesar de vivir dentro de la mafia y hacer toda la mierda que hacemos todavía podemos encontrar algo de amor en todo esto.
Andrew nos mandó un mensaje diciendo que nuestro avión salía a las diez de la noche y que debíamos volver a casa para hacer las maletas y volver a tiempo. No me apetecía escuchar gritos ni perder el avión así que le hicimos caso. Al aparcar delante de casa vi que el Mustang de Justin no estaba allí y esperé que alguien se lo hubiese llevado para ir a hacer algún recado y él ya estuviera en casa pero me equivoqué.
 Cuando entramos nos encontramos con los chicos corriendo de un lado para otro y gritando si alguien había visto su ropa. Subí a la habitación de Justin y miré si sus maletas estaban allí pero no, todo estaba ya recogido y no había ni rastro de él.
-No te preocupes, dijo que en cuanto pueda irá a Miami y me pidió que te cuidase. -Michael me sorprendió cuando estaba cerrando la puerta del cuarto de Justin.
-¿Sabes dónde está? -Michael negó con la cabeza y me abrazó fuertemente.
-Pero estoy seguro de que está bien, él siempre lo está. Ahora ve, haz tu maleta y prepara tu culo para Miami.
Reí ante su comentario y me fui a mi habitación mientras le gritaba que estaba loco. No tardé mucho en hacer la maleta, literalmente cogí todas las cosas que había comprado y las metí dentro después de sacarles las etiquetas. Metí también ropa interior para mínimo dos semanas, porque no tenía ni idea de a donde íbamos, y mis camisetas y pantalones favoritos. Llené mi neceser de todo lo que me imaginé que podía necesitar, incluido el secador del pelo, y lo guardé dentro de la maleta. Una vez listo la cerré y bajé al salón.
-¿Soy la última? -pregunté mientras colocaba mi maleta al lado de las demás.
-No, todavía faltan los tortolitos. -Derek me contestó mientras me sonreía desde el sofá.
-¡CHICOS VAMOS A PERDER EL AVIÓN! ¡NO ME OBLIGUÉIS A SUBIR A BUSCAROS! -Andrew usó su tono de jefe mientras gritaba desde el principio de la escalera, luego me guiñó un ojo y empezó a sacar las maletas para meterlas en los coches.
Yo llevé la mía y la guardé en el maletero del BMW en el que Will ya estaba sentado.
-¿Otra vez vuelves a conducir tú? -lo miré con diversión.
-No hagas como que no te encanta.
Usó un tono juguetón que me hizo reírme a carcajadas. Por mucho que lo intentara no podía estar seria si tenía a Will cerca. Derek y Michael se subieron en nuestro coche mientras que Andrew, Bryan y Sky iban en el otro. Cuando todos estuvimos listos arrancamos con dirección al aeropuerto. Miré mi móvil sin mucha esperanza y me sorprendí al ver que tenía un mensaje.
De: Justin.
Iré en cuanto pueda. Lo siento.
Suspiré e intenté calmarte antes de contestarle, empezaba a cansarme de tanto lo siento.
Para: Justin.
¿Dónde estás?
Guardé el iPhone el mi bolsillo y me centré en la conversación de los chicos. Estaban hablando sobre ir a ver un partido de baloncesto en Miami o algo así, en cuanto me enteré del plan no dudé en unirme. Cuando llegamos al aeropuerto fuimos directos a un avión privado que nos estaba esperando. Cuando pregunté por que no podíamos ir en un vuelo normal me dijeron que era demasiado arriesgado. A veces me olvidaba de que ahora tenía enemigos ahí fuera que querían matarme.
Cinco minutos antes de despegar nos ordenaron apagar los aparatos electrónicos, saqué mi móvil del bolsillo y vi que tenía un mensaje nuevo.
De: Justin.
Estoy arreglando algo. Estoy bien, no te preocupes.
Negué con mi cabeza y apagué el móvil. Estaba enfadada y no podía ocultarlo, lo quería aquí conmigo y no donde quiera que estuviese. El avión despegó y me acomodé en mi sillón al lado de Will. Poco a poco me fui calmando hasta quedarme dormida.


Desperté varias horas después cuando noté el aire fresco en mi piel. Abrí los ojos para ver que Will me llevaba en brazos desde el avión hasta el coche que nos estaba esperando. Me dejó en el asiento y poco a poco me fui despertando.
-Menuda compañera de viaje estás hecha.. me has dejado solo durante horas. -Will puso cara de enfado.
-Awww, mi pequeño William me echó de menos. -agarré sus mejillas mientras hacia muecas graciosas delante de él.
-Ya.. muy graciosa. -Will mordió mi dedo haciéndome gritar de dolor y ganándose un golpe por mi parte.
Pasamos así el viaje desde el aeropuerto hasta el hotel. No íbamos a quedarnos en habitaciones sino en un apartamento individual que no dependía para nada de las entradas del hotel y por lo tanto nos daba más libertad. Al llegar nos dimos cuenta de que había habitaciones de menos así que había que compartirlas.
Bryan y Sky se quedaron con una de las grandes y con mejores vistas. Derek y Michael iban a compartir una de las pequeñas al igual que yo y Will, Andrew ocuparía la otra. Dejamos la segunda habitación con vistas a la playa para Justin porque al parecer adoraba ver el mar. En cuanto abrí la puerta de mi habitación dejé escapar un grito.
-¡NO! ¡SOLO TIENE UNA CAMA! ¡ME NIEGO A DORMIR EN LA MISMA CAMA QUE WILLIAM! -los chicos me miraron desde la entrada del apartamento mientras salía del cuarto gritando.
-Oh vamos preciosa, no finjas como que no te gusta la idea. Incluso puedo darte cariño por las noches si quieres.
Will me guiñó un ojo mientras pasaba  a mi lado y entraba en la habitación para dejar su maleta junto a la mía. 
-Cuando Justin llegue y vea que tengo a su novia durmiendo en mi cama esto va a ponerse interesante. -le di un fuerte golpe en el brazo.
-Cállate Will, aún puedo dormir en la terraza.
Salí de la habitación riendo y me uní a los demás que estaban en el amplio pero vacío salón. Colocamos varios cojines en el suelo y nos sentamos en círculo con varias botellas de alcohol. Estábamos cansados para salir esa noche pero no íbamos a perder el tiempo estando en Miami. Al principio empezamos a beber por beber pero luego pasamos a jugar con chupitos. Cuando ya llevaba varios chupitos encima el timbre de la puerta sonó y Andrew se levantó rápidamente a abrir.
Allí estaba él, cansado y despeinado pero tan precioso como siempre. Entro en el apartamento con su maleta en la mano y en ese momento me fije en que no venía solo, Bella estaba justo detrás de él.
Mierda, mierda y mierda. ¿Qué coño hace ella aquí? Miré a los chicos buscando algo de información pero todos tenían la misma cara de sorpresa que yo.
-Lo siento por llegar tarde. -su voz sonaba cansada y por mucho que lo intenté no pude evitar mirarlo- La casa de Bella se incendió ayer por la noche y ella me llamó para que la ayudara a sacar de allí las pocas cosas que se salvaron. Hemos pasado todo el día haciendo papeleo de los seguros y esas cosas.
Todos nos quedamos en silencio mirándolo. Bella simplemente estaba allí semiescondinda detrás de él, parecía asustada pero eso no me iba a hacer sentir culpable. Lo único que podía pensar ahora es que el Karma me había mordido el culo. Noté como Justin se arrodillaba a mi lado y acariciaba suavemente mi mejilla para llamar mi atención. Mantuve mi mirada fija en la botella y vi como la mano de Will la giraba y esta se paraba apuntándome a mí. 
-¿Verdad o reto, _____? -podía saber lo que pasaba por la mente de Will incluso antes de que él hablara.
-Reto.
-Dile a Justin lo que estas pensando en este momento. -le dediqué a mi mejor amigo una sonrisa cómplice y giré mi cara para encontrarme con esos ojos mieles que tan bien conocía.
-Vete a la mierda.
Justin se quedó totalmente en shock y tragó saliva lentamente. Sabía que odiaba que le hablase así pero no podía quejarse porque él mismo se lo había buscado. Me puse en pie con dificultades y me agarré a la pared más cercana para mantener el equilibrio.
-_____, por favor.. no hagas esto. ¿Que querías que hiciese? ¡Su casa está quemada! 
-Podías acompañarla a un hotel, por ejemplo. -mi comentario hizo reír a los chicos o quizá fue el alcohol- O podía llamar a otro de sus clientes, seguro que estaban encantados de compartir su cama con ella.
-No me pareció una mala idea traerla. -Justin mantenía un tono de voz tranquilo. 
-Esta es tu peor idea desde que te conozco, cariño. -dije la última palabra con todo el sarcasmo del mundo.
-¿Por qué te molesta tanto que esté aquí? -escuché la voz chillona de Bella y cerré fuertemente los ojos para calmarme antes de contestar.
-Porque no me caes bien, te subes en la polla de mi chico cada vez que me alejo un poco de él. Eres una perra y no soy tan hipócrita como tú para fingir que sí.
-Fuiste tú.
-¿Fui yo qué?
-Tú quemaste mi casa. -la miré fijamente antes de estallar en una fuerte carcajada.
-Estás loca, completamente loca. 
-No lo estás negando.
-No me hace falta hacerlo. Ayer por la noche yo estaba en la cama con Justin, no perdiendo el tiempo quemando tu casa. Si fuese cosa mía y quisiese matarte no estarías aquí ahora mismo, perra.
La miré con desprecio y me separé lentamente de la pared comprobando que me podía mantener en pie.
-Buenas noches chicos. Will, intenta no despertarme cuando vengas a la cama. -él asintió y me sonrió con cariño.
-¿No vas a dormir conmigo? -la voz de Justin transmitía dolor.
-Creo que ya tienes bastante compañía para esta noche.
Me giré y me dirigí a la habitación que compartía con Will. Me desnudé para ponerme una camiseta larga y suelta y me metí en la cama. Tenía muchas cosas en la cabeza pero el alcohol hizo su efecto de bloquearlas a todas y me llevó a un sueño profundo y con pesadillas llenas de chicos de ojos mieles que se alejaban de mí.


Un gemido de dolor me despertó y abrí los ojos en una habitación totalmente a oscuras. Escuché una voz masculina quejarse desde el lado opuesto de la habitación.
-Mierda.
-¿Will? ¿Estás bien? -me incorporé en la cama y noté un dolor horrible en la cabeza.
-Sí, quería ir a la cocina por agua pero me levanté y tropecé. Estoy bien tranquila.
Me moví sobre la cama para encender la pequeña luz de la mesilla y vi a mi mejor amigo sentando en el suelo con la espalda apoyada en el armario. No pude evitar reírme y me gané una mirada llena de desagrado por su parte. Poco a poco se puso en pie mientras se agarraba al mueble que tenía detrás. 
Will estaba en ropa interior y no pude evitar fijarme en su cuerpo. No era tan musculoso como el de Justin pero se le marcaban perfectamente los abdominales y los oblicuos que se perdían debajo de sus calzoncillos. Aparté la mirada de él sin creerme que acabase de mirar así a mi mejor amigo.
-Voy a buscar un vaso de agua ¿quieres algo? -me miró abriendo la puerta.
-Tráeme una pastilla para el dolor de cabeza, por favor.
Enterré mi cara en la almohada mientras él salía de la habitación riéndose. Todavía notaba la mente dormida pero había un pensamiento que quería salir y llamar mi atención. De pronto recordé porque no era Justin el que estaba en mi cama y un frío gélido oprimió mi pecho. Bella, la había traído con él. El muy estúpido lo había hecho. Tenía que sacar a esa perra de mi camino sí o sí. 
-Aquí tienes. -Will entró en la habitación con un vaso de agua y una pastilla en su mano.
-Eres mi salvador. 
-Y tú eres una exagerada. Todo el mundo está despierto ya, quieren comer e ir a la playa. Hace un día precioso. -Will subió la persiana dejando entrar la cálida luz del Sol.
Yo dejé salir un gruñido a modo de respuesta y él se fue de la habitación dejándome sola. Me levanté de la cama y me metí en el baño, me duché rápidamente y dejé mi pelo suelo para que se secara con el aire. Escogí un bikini negro con una braga bastante pequeña y la parte de arriba de triángulo. No iba a mentir, me quedaba jodidamente genial y me encantaba. Me puse un vestido blanco suelto y corto junto con unas chanclas y salí de la habitación.
-¡Hay ensalada para comer! -escuché la voz de Sky justo cuando entraba en la cocina. Estaban todos allí ya.
-Tienes que estar de broma. -Derek se quejó mientras los demás hacían lo mismo.
-No pienso comer ensalada, voy a comprar pizza o algo así. -Justin se levantó mientras cogía las llaves de su coche pero yo estaba todavía en la puerta de la cocina y nos encontramos de frente- Oh.. hola _____.
-Justin.
Usé un tono frío para saludarlo antes de apartarme para dejarle pasar. Cuando escuché la puerta de la entrada cerrarse miré a los chicos y todos tenían esa mirada de "no lo hagas _____" que tanto odiaba. Los ignoré.
-Sky yo si quiero ensalada para comer.
-Genial -dio un pequeño saltito- podemos comer rápido e irnos a la playa ya.
Yo asentí y eso hicimos. Comimos en la terraza y en quince minutos estábamos saliendo por la puerta del apartamento dirección a la playa. Colocamos nuestras toallas en un sitio apartado y cercano a unas piedras, los chicos nos habían pedido que eligiésemos un sitio fácil de cubrir. Los chicos y la seguridad.
Estuve hablando durante media hora con Sky sobre lo imbécil que era su hermano y lo mucho que deseaba que dejase de serlo. Ella me dio la razón y admitió que no podía defenderlo, que nadie en su sano juicio decidiría llevar a Bella a nuestras vacaciones. Bryan llamó a Sky para que le indicara donde estábamos. Quince minutos después los chicos llegaron acompañados de la perra y colocaron sus toallas junto a las nuestras.
Casualmente Justin colocó la suya justo en frente de la mía y Bella se puso al lado de él. Esa perra llevaba un bikini blanco totalmente minúsculo y exagerado. Decidí que ese era un buen momento para sacar el vestido y quedarme en bikini. Me puse de pie y, bajo la atenta mirada de Justin, saqué la tela que cubría mi cuerpo. Doblé con cuidado la prenda y me volví a tumbar. Los ojos de Justin quemaban contra mi piel.
-Vaya _____, podías dormir en bikini también. 
Todos rieron el comentario de Will menos Justin que lo miró con odio y quizá algo de celos. Yo simplemente me quedé allí por más de una hora, disfrutando de la sensación del Sol calentando mi piel mientras ellos hablaban de fútbol, música, fiestas.. De repente todos se levantaron para ir a bañarse al mar pero yo me negué y decidí quedarme en las toallas.
Coloqué los cascos en mis oídos y dejé que la voz de Drake me relajase. Noté como alguien se colocaba delante de mi tapándome la luz del Sol. Levanté la cabeza esperando encontrarme a Will o a Derek pero en cambio me encontré con un chico de piel tostada y pelo oscuro que me sonreía abiertamente. Apagué la música y bajé un poco mis gafas de sol para mirarlo mejor.
-Perdona, estás impidiendo que me ponga morena. -le dediqué una sonrisa para hacer ver que estaba bromeando.
-Tomar el Sol da cáncer de piel así que realmente te estoy salvando la vida y creo que me merezco algún tipo de agradecimiento. 
-Ah, con que esas tenemos.. Bien, muchas gracias por salvarme de una muerte horrible querido extraño. 
-Gracias a usted por alegrarme la vida, querida desconocida. -su comentario me hizo soltar una fuerte carcajada- ¿Qué hace una chica tan guapa como tú aquí sola? Creo que necesitas algo de compañía. -el chico empezó a moverse para sentarse a mí lado pero alguien lo interrumpió.
-Ni está sola ni necesita tu compañía. -Justin estaba de pie justo detrás del chico, sus brazos estaban a cada lado de su cuerpo con las manos fuertemente apretadas en dos puños.
-Eh.. perdona tío, no sabía que tenía novio. 
-Y no lo tengo. -mis ojos estaban clavados en los de Justin. 
-Por ahora. 
Su voz fue clara y no dejó lugar a duda, no iba a parar hasta conseguirlo. No entendía su actitud después de lo que él había hecho. El chico simplemente se encogió de hombros y se fue mirándonos como si estuviésemos locos. Yo me tumbé de nuevo en la toalla esperando que Justin se fuera pero en cambio él se sentó a mi lado.
-Tenemos que hablar. -esta vez su voz era calmada e incluso suplicante.
-No quiero hablar contigo, Justin. Ve a buscar a tu perrita y que te haga unas caricias.
Me esperaba una mala contestación pero en lugar de eso noté como me agarraba de la cintura y me colocaba sobre su hombro. Grité y le pegué en la espalda pero sabía que no iba a conseguir nada. Justin aceleró el paso y lo siguiente que noté fue el agua salada envolviéndome totalmente. Me incorporé y me encontré con Justin mirándome mientras se reía escandalosamente.
-Voy a matarte, Bieber. -me acerqué a él lentamente.
-Vamos nena, no me hagas reír más.
Lancé un puñetazo a su mandíbula pero él agarró mi muñeca antes de que lo tocara. Con un movimiento rápido tenía mis dos muñecas agarradas en una de sus manos y me obligó a acercarme a él. Su otra mano se colocó debajo de mi culo guiándome para enrollar mis piernas en su cintura. Su respiración chocaba contra mi boca mientras yo intentaba encontrar al aire que me faltaba cuando lo tenía tan cerca. 
-¿Podemos hablar ahora? -sus labios rozaban los míos cuando hablaba.
-No Justin, no quiero hablar contigo. -me moví intentando soltarme de su agarre.
-Bien, entonces vas a escucharme. Lo hice mal, no debería haberla traído pero me dio pena. Su casa ardió _____, no podía dejarla en la calle.. Quizá antes de conocerte lo hubiese hecho pero ahora siento pena y todas esas mierdas y.. lo siento, de verdad.
-¿Has dormido con ella? -Justin puso cara de confusión y negó enérgicamente con la cabeza.
-He dormido en el sillón, pregúntale a Bryan que fue quien me despertó. -yo asentí lentamente mientras dejaba que sus palabras se asentaran en mi mente- Perdóname, por favor.. déjame compensarte.
Lo miré y no vi más que arrepentimiento y sinceridad en sus ojos. Moví lentamente mis muñecas y él las dejo ir de su agarre. Coloqué mis manos en su cuello y lo acerqué a mí para besarlo. Fue un beso profundo y lento que decía todo lo que había quedado por decir. 
Mis piernas seguían en su cintura y noté como Justin caminaba hacia las toallas donde estaban todos. Al llegar me dejó sobre mis pies y me dio mi vestido después de hacer una seña con su cabeza indicando que  nos íbamos. Recogimos todo bajo la mirada de los chicos y no me atreví a levantar la cabeza de mi bolsa porque sabía lo que estaban pensando. Cuando acabé me acerqué a Justin que ya me estaba esperando, agarró mi mano y nos fuimos de la playa sin despedirnos y andando rápido.
Mi bikini estaba mojado y mi vestido blanco se pegaba a mi cuerpo transparentando así que era como no llevar nada y la gente me miraba. Menos mal que el apartamento estaba solo a unos 4 minutos de la playa. Una vez dentro de la casa dejé escapar un suspiro de alivio.
-Gracias a Dios que llegamos, la gente me miraba raro porque estoy mojada. -dejé caer mi bolsa al suelo al lado del sillón. 
-Vas a estarlo mucho más, solo dame unos minutos.
Justin me miró con una sonrisa pícara y enganchó mi labio inferior con sus dientes, tentándome. Agarré su camiseta con fuerza con mi puño y lo llevé hasta la habitación que compartía con Will pero al llegar a la puerta el negó y me agarró de la cintura para llevarme a su habitación.
-Pero.. Bella ha dormido ahí. -miré la cama con una mueca de asco.
-Podemos arreglarlo. -Justin agarró la ropa de la cama y con un movimiento rápido y fuerte la sacó de encima de esta dejando solo el colchón- ¿mejor?
Miré rápidamente el espacio hasta que encontré una gran maleta rosa cerca del armario, la cogí y la dejé fuera de la habitación.
-Ahora sí.
Le dediqué una sonrisa juguetona mientras sacaba el vestido mojado por encima de mi cabeza. Noté sus manos sobre mis caderas y su boca rozó mi oído.
-¿Te apetece una ducha primero?
Gemí en respuesta y lo seguí dentro del baño. Abrió el grifo y se sacó la camiseta, yo aproveché el momento para meterme debajo del agua todavía con el bikini puesto. Justin se unió siguiendo mis pasos y no se sacó el bañador.
-¿Lo de ducharse vestido es una nueva moda o algo así? 
Colocó sus brazos a cada lado de mi acorralándome contra la pared de la ducha. Nuestras bocas se encontraron y nos besamos con ganas mientras el agua caía por encima de nosotros. Su lengua recorrió mi cuello de arriba a abajo, torturándome lentamente y arrancando un gemido de mi garganta. Puse ambas manos sobre su pecho y lo aparté de mí, Justin me dedicó una mirada de desconcierto mientras yo me mordía el labio y desataba la parte de arriba de mi bikini dejándola caer al suelo de la ducha. 
Escuché como dejaba escapar un suspiro mientras yo me volvía a apoyar en la pared y lo acercaba a mi otra vez. Agarró mis piernas colocándolas en su cintura y se movió haciéndome notar lo duro que estaba. Eso me hizo gemir y me lancé a su cuello para moderlo y chuparlo dejando una marca morada en él.
-No deberías haber hecho eso, nena.
Justin gruñó mientras metía su mano dentro de la braga de mi bikini y tocaba suavemente mi punto sensible, haciéndome arquear la espalda. Noté su sonrisa en la piel de mi hombro mientras yo intentaba encontrar un poco de aire. Cuando empezaba a recobrar la respiración Justin introdujo dos dedos dentro de mi, dejé escapar su nombre en un gemido mientras clavaba mis uñas en su espalda.
-¿Ya no estás enfadada conmigo? ¿Huh? Mírame nena. -me obligué a mi misma a mirarlo a los ojos.
-No vas a ganarme con sexo, Bieber. -mordí su labio inferior.
-Sal de la ducha. Voy a acabarte en la habitación.
Justin me dejó sobre mis pies y mientras él cerraba el agua yo salí de la ducha y cogí una toalla para secarme pero una mano me lo impidió. Lo miré y me indicó que fuese a la habitación, obedecí. Justin se sentó en la cama y yo me quedé de pie delante de él mirándolo a los ojos. Enganchó sus dedos en la parte inferior de mi bikini y la bajó por mis piernas. Volvió a introducir sus dedos dentro de mí mientras yo me apoyaba en sus hombros para mantenerme en pie. 
-No quiero que acabes todavía nena, mírame. 
Hice lo que me pidió mientras su mano derecha subía hasta mi pecho para acariciarlo. Acercó su boca hasta mi pezón para besarlo y morderlo suavemente. En ningún momento dejó de mirarme y todo este juego estaba a punto de acabar conmigo pero de repente ya no estaba tocándome. 
Me empujó suavemente hasta que mi espalda tocó la pared y se colocó a un paso de distancia de mi. Se bajó el bañador y me miró sin ningún pudor, orgulloso de lo que me enseñaba.
-Mira lo que me haces, nena. Míralo. 
Bajé mi mirada hacia su erección y lo único que pude pensar es que todo eso era para mí. La agarré con mi mano y la acaricié suavemente. Un gruñido grave abandonó la garganta de Justin y me sentí poderosa. Sin pensarlo me arrodillé delante de él y me llevé su polla a la boca, la acaricié suavemente con mi lengua y al principio Justin se quedó totalmente paralizado pero luego agarró fuertemente mi pelo y guió mi cabeza ayudándome con el movimiento. Era la primera vez que lo hacía pero podía escuchar su respiración acelerarse y eso me indicaba que lo estaba haciendo bien. Después de varios gemidos se apartó de mí y lo miré sin entender.
-No quiero acabar así, nena. Voy a ocuparme de ti. Levántate.
Me puse en pie y él volvió a enrollar mis piernas en su cintura y entró en mí con un único y rápido movimiento. Grité e intenté recuperar el aire pero no me dejó tiempo para descansar. Colocó una mano en mi cintura acercándome a él y la otra en la pared al lado de mi cabeza y empezó a moverse rápido y fuerte. Sus movimientos eran duros e iban acompañados de mis gemidos.
-Córrete para mí, nena. Dime lo bien que lo hago vamos. -entró dentro de mi más fuerte y dejé caer la cabeza sobre la pared mientras clavaba mis uñas en su espalda- ¿Crees que ese imbécil de la playa te iba a follar así?
--N.. no.. Justin, por favor.. -mi respiración era agitada y casi ni podía hablar.
-¿Por favor qué? ¿Quieres acabar? -sus movimientos perdieron intensidad y rapidez- ¿Quieres correrte para mi, nena?
-Si, por favor.. por favor.. -sonaba patética suplicando pero en ese momento me daba igual.
-Dímelo, dime que quieres y te lo daré cariño. 
-Quiero correrme para ti, por favor.
Justin sonrió sobre mi boca antes de besarla. Cuando nuestras lenguas se encontraron sus movimientos se hicieron duros y rápidos de nuevo, encontrando el punto exacto. Enterré mi cara en su cuello mientras gemía su nombre y él se dejaba ir conmigo.
Nos llevó a los dos hasta el colchón desnudo de la cama y se tumbó a mi lado. Nos quedamos en silencio durante varios minutos intentando recuperar nuestro aliento. Su mano acarició suavemente mi cintura y noté su boca en mi oído.
-No te pongas cómoda porque todavía no he acabado contigo, cariño.
Lo miré y vi en sus ojos que no estaba bromeando. Su mano bajó desde mi cintura hasta mi pierna y la acarició suavemente. Lo acerqué a mi y nos fundimos en un beso guarro y en ese momento supe que no iba a dormir mucho esa noche.