miércoles, 12 de marzo de 2014

8. "¿Amigos?"

Michael clavó su mirada en mi esperado mi reacción. Abrí mi boca pero fui incapaz de emitir algún sonido.
-____ sé que no he estado ahí para ti estas semanas y que te he fallado cuando me necesitabas pero todo me estaba saliendo mal y fui un egoísta. Debería habértelo contado pero tenía miedo a que me miraras tal y como lo haces ahora. Sky también tenía un secreto y eso nos hizo unirnos y yo.. lo siento.
Me levanté y fui hacia él rápidamente para abrazarlo. Me aferré a su cuerpo como si me fuera la vida en ello. Noté algunas lágrimas de felicidad y alivio bajar por mi cara y me aparté de él para limpiarme y mirarlo a los ojos.
-No tienes que pedirme perdón por nada. Soy yo la que tiene que hacerlo por no darme cuenta de que me necesitabas. Estoy aquí ¿vale? no me importa si tienes novio o novia, sigues siendo mi Michael. No voy a mirarte ni tratarte de forma diferente. Eres la misma persona que conocí hace varias semanas y te quiero, pase lo que pase.
-Gracias. -dijo antes de abrazarme fuertemente, enterrando su cara en mi pelo- Gracias por todo eso que acabas de decir y por seguir aquí. Te quiero y te eché muchísimo de menos.
Le dediqué una sonrisa sincera y me aparté de él, colocándome a su lado para observar a los demás. Los chicos seguían sentados sin decir ni hacer nada. Miré fijamente a Will y eso le hizo darse cuenta de que les tocaba decir algo.
-Humm.. ¿entonces te gustan los chicos? -Will lo preguntó con una voz suave pero quise pegarle una patada por decir eso. Michael simplemente asintió- Y nos has visto en ropa interior..
-Y desnudos. -Derek se unió a Will y pude ver sus intenciones incluso antes de que siguieran hablando.
-Chicos, no quiero que penséis que tengo esas intenciones hacia vosotros. Sois mis amigos, mis hermanos, nunca intentaría nada con vosotros. Pero si os incomoda que esté cerca vuestra o algo así puedo irme de la casa, no tengo problema.. -Michael estaba tan nervioso que lo soltó todo casi sin respirar y sin hacer pausas. Will y Derek se miraron entre ellos antes de estallar en carcajadas.
-Tío, tranquilo. Estábamos de broma. Me da igual si te gustan los hombres o las mujeres, sigues siendo mi hermano. -Will se levantó para abrazarlo.
-¿En serio?
-Claro. -Derek asintió desde el sillón- A cada uno le gusta lo que le gusta, eso no cambia nada. A Will le gustan las asiáticas, a mí las europeas y a Justin las latinas y yo los sigo queriendo. 
Su comentario sobre los gustos de Justin me hizo mirarlo y levantar una ceja con expresión interrogante. Sus ojos coincidieron con los míos por primera vez en todo el día y sentí una pequeña corriente eléctrica recorriendo mi espalda.
-Me gustaban las latinas, ahora.. estoy ampliando mis fronteras. 
Los ojos de Justin seguían en los míos mientras lo decía y no pude evitar que una pequeña sonrisa se dibujara en mi boca. Maldita sea, no podía seguir haciendo eso. Aparté mi mirada rápidamente hacia Michael.
-¿Entonces no estáis enfadados conmigo ni queréis echarme del grupo? 
Los chicos rieron y se acercaron a él para abrazarlo y hablar con él. Yo me aparté hacia un lado con Sky, quien me pidió perdón por pasar esas semanas alejada de mí y por ocultarme su relación con Bryan. Noté la mirada de Justin sobre nosotras, él fue el primero en apartarse de Michael y volver a ocupar su sitio en el sillón. Todos sabíamos que ese no era el tema que más lo preocupaba así que nos fuimos sentando y calmando para que pudiera hablar con su hermana. Me senté entre Will y Michael agarrando fuertemente la mano de éste.
-Bien, ahora que hemos aclarado que una de mis mejores amigos es gay y nunca más podré dejarle entrar en el baño cuando me esté duchando -pude notar por la voz de Justin que no era un comentario con malas intenciones, incluso le guiñó un ojo a su amigo cuando lo dijo- ¿podemos hablar del hecho de que otro de mis mejores amigos se está fo*llando a mi hermana pequeña?
El buen ambiente que existía en la sala desapareció totalmente y se creó una tensión muy incómoda entre Justin y Sky. Recordé la conversación que había tenido con Justin un día sobre su hermana y su, en aquel entonces, novio secreto. Él me había dicho que si era uno de sus amigos no le importaría y en ese momento sonaba creíble pero.. era demasiado bueno para ser cierto.
-Justin.. no hagas esto. -Andrew lo miró suplicante pero eso no iba a cambiarlo y lo sabía.
-¿Hacer qué, hum? ¿Enfadarme? No, por Dios. Solo estoy pidiendo una explicación. -su voz era tan gélida como su mirada que estaba sobre su hermana. Bryan se aclaró la garganta para llamar su atención.
-Justin sabes que yo nunca le haría daño a Sky. Desde que la conozco la he tratado como si fuese parte de mi familia, la he sacado de tantos problemas como a ti. La vigilé cuando tú tenías que ir a hacer una misión solo para asegurarme de que estaba bien y nadie le hacía nada malo. La quiero, Justin, muchísimo. Tú me conoces tío, tienes que confiar en mí. -cuando acabó su pequeño discurso tenía los ojos aguados y eso me rompió por dentro.
-¿Y por todo eso esperas que yo os aplauda y deje que te la fo*lles en mi propia casa? Creo que me conoces muy poco, Bryan. 
Justin se puso en pie y nos dio la espalda a todos para coger su chaqueta de cuero del colgador y las llaves de su coche. Sabía que estaba a punto de explotar pero no me atreví a decir nada ni a acercarme a él. Sky en cambio siguió a su hermano dejando varios pasos de distancia entre ellos.
-Jus.. -él ni siquiera se giró pero noté como se tensaban sus hombros- Justin, lo quiero. Lo quiero con locura y necesito que lo aceptes. Eres la persona más importante de mi vida, te necesito a mi lado. -estiró lentamente su mano hasta tocar el brazo de Justin pero él se giró y se deshizo de su agarre con un movimiento brusco.
-No me toques. -no levantó la voz pero no le hizo falta para que sus palabras sonaran amenazantes.
Salió de la casa dando un portazo detrás de él y dejando a su hermana de pie en medio del salón. Todos los quedamos en silencio hasta que este fue roto por el llanto de Sky. Rápidamente Bryan se acercó a ella y la abrazó fuertemente asegurándole que todo iba a estar bien.  Su voz sonaba tan segura que incluso yo llegué a creerle pero no tenía nada claro que las cosas fueran a estar bien. Entendía la posición de Justin sobre este tema pero sin duda se había pasado, no podía que tratar así a su hermana. 
Esa noche no hicimos cena en familia, nadie tenía gana de comer. Podía escuchar los llantos de Sky desde mi habitación y eso me partía el corazón, realmente esperaba que consiguiera hacer entrar a Justin en razón. Me había planteado ir a ver a Michael y ponerme al día con él pero seguramente necesitaba descansar después de dejarlo salir todo y yo no quería agobiarlo aún más. Derek, Will y Andrew habían salido para ir a buscar a Justin por miedo a que hiciera alguna locura pero todavía no llegaran y eso solo hacía que me pusiera más nerviosa.
Intenté ver una película, comer algo, ver algún programa en la televisión, distraerme con algo.. pero fue imposible. Sin querer acabé delante de la habitación de Justin. Abrí despacio la puerta como si él pudiera escucharme y pillarme haciendo algo que no debería. Todo estaba como lo recordaba. La cama hecha, los botes de colonias y desodorantes colocados ordenadamente y alguna camisetas y pantalones de chándal apilados sobre una silla en una esquina. Me acerqué y cogí una camiseta gris de algodón con algunas letras escritas, se la había visto muchas veces puesta para estar por casa. Todavía olía a su gel, su colonia y a él,  ese olor que se quedaba en mi cama después de que él pasara la noche conmigo. No pude evitarlo y abandoné su habitación con la camiseta agarrada fuertemente en mi mano.
En cuanto entré en mi cuarto pasé el pestillo, ese mismo que había puesto para que Justin no entrara en mi habitación. Me desnudé hasta quedar en ropa interior antes de ponerme su camiseta. Tener su olor en mi piel encendía algo en mi interior y me recordaba lo mucho que echaba sus manos en todas las partes de mi cuerpo. Quería llamarlo y decirle que viniese a casa a hacerme el amor toda la noche... pero no lo hice. Me obligué a mí misma a apagar el móvil y meterme en la cama, no necesitaba más problemas esa noche.


JUSTIN'S POV:
No podía creerlo. Mi jodido mejor amigo, el tío que más se parecía a mí, estaba fo*llándose a mi hermana. Tenía que ser algún tipo de broma pesada o algo así. Ni siquiera quise escuchar las razones que me daban por las cuales debería respetar y aprobar su relación. No iba a hacerlo, de ninguna manera. Por otro lado estaba _____ que no se había pronunciado en el tema ni me había mirado, quizá ella ya lo sabía y no quería que yo me enterara aún que algo en su comportamiento me hacía pensar que no era así.
Me quedé mirando el vaso lleno de vodka que tenía delante mientras reflexionaba sobre el hecho de que lo que menos me había molestado era saber que Michael era gay. Es decir, Michael es Michael y me da igual donde mete su po*lla. Sé que si tiene que meterle una bala a alguien en la cabeza para salvarme lo hará siendo gay o no. En realidad me parecía gracioso, no me lo esperaba pero tampoco me había pillado por sorpresa. Él siempre era el más callado y nunca participaba en nuestras competiciones de "quien se tira a más tías esta noche". Quizá debía haberlo visto venir.
Me reí yo solo mientras levantaba mi cabeza para observar el bar donde me encontraba. Era un sitio pequeño y bastante oscuro, el típico sitio al que van los estudiantes de instituto para conseguir meterle mano a alguna. Y allí estaba yo, rodeado de adolescentes con las hormonas revolucionadas aún que tampoco podía decir que no había elegido el sitio a conciencia.
Necesitaba adrenalina. Necesitaba liberar toda la tensión que tenía dentro. Vi a una chica rubia, de unos 17 años, bailar muy pegada con un chico. No me gustaban demasiado las rubias pero esa noche iba a probar algo nuevo. Acabé mi copa de un trago y me acerqué a ellos. La chica me miró desde que dejé el vaso sobre la barra y pude ver la alegría en su mirada cuando nuestros ojos se encontraron. Me apoyé en la pared más cercana y esperé a que ella se acercara, lo que no le llevó mucho tiempo.
-¿Me estabas mirando? -No tenía una cara especialmente bonita pero sí tenía unas buenas curvas, suficiente para una noche.
-Quizá. 
-Nunca te había visto por aquí.
-Nunca he estado aquí antes. -ni siquiera saqué las manos de mis bolsillos, no tenía pensado darle más de lo necesario.
-Soy Natalie, encantada. ¿Tú? -me dedicó una tímida sonrisa a la que yo contesté con una mueca.
-No quiero saber tu nombre, mañana no voy a recordarlo. Vamos a fuera. -sabía que mi actitud la estaba poniendo nerviosa pero sus ganas de tenerme eran más grandes que su miedo, podía notarlo.
Noté como el chico con el que la había visto bailar antes nos seguía con la mirada pero no se atrevió a decir nada. Eso me hizo recuperar un poco en control de mi mente, todavía inspiraba respeto y eso estaba bien. Fui directo hacia los asientos de la parte trasera de mi coche, ni siquiera estaba aparcado en un sitio escondido pero no me importaba una mi*erda. No esa noche.
No crucé ni una sola palabra más con la chica pero tampoco hizo falta. Noté sus manos y sus labios bajar por mi cuello y mi pecho, sus gemidos llenaban el coche haciéndome sentir bien pero no todo lo bien que esperaba. Por lo menos tuve la cabeza, y otras cosas, ocupadas por una hora o así. Me vestí en silencio y le abrí la puerta para que saliera del coche.
-¿Quieres mi número? -la chica estaba acabando de colocarse el vestido mientras yo rodeaba el coche para abrir la puerta del conductor.
-No has sido tan memorable como para pedirte el número.
Me dedicó una mirada de desagrado y pude ver como el chico que estaba con ella antes, y parecía ser su novio, se acercaba gritándole. Yo simplemente encendí el coche y aceleré saliendo del sitio. No iba a salvar a nadie, no esa noche, no cuando no podía ni siquiera salvarme a mí. 
Llegué a casa y ni siquiera me preocupé de avisar a nadie de que había llegado y de que estaba bien, porque realmente no estaba bien. Me tumbé en la cama y reflexioné sobre lo que iba a hacer los siguientes días. Estaba enfadado con mi hermana y mi mejor amigo y la chica que me gustaba dormía a dos habitaciones de la mía pero no me hablaba. Genial, esto pintaba muy bien.


Al día siguiente cuando me levanté _____ ya no estaba en casa por lo tanto tuve que olvidar mi plan de hablar con ella y aclarar las cosas. Según Will ella había decidido pasar el día con Michael para ponerse al día y hablar sobre las revelaciones de nuestro amigo. 
Era uno de esos días soleados perfectos para estar fuera de casa así que salí y me dispuse a pasar el día entero arreglando y limpiando mi coche. Will se unió a mi cuando estaba encargándome del motor.
-¿Qué tal estás tío? -noté como se sentaba en la acera detrás de mi y simplemente me encogí de hombros, sin mirarle.
-Tuve días mejores.
-Ayer Derek, Andrew y yo salimos a buscarte. Teníamos miedo de que hicieses una locura. 
-No voy a hacer ninguna locura tío, simplemente estoy.. enfadado, decepcionado, preocupado.. no sé. -limpié mis manos con un trozo de tela y me giré para mirarle.
-Oye.. sé que no es fácil, ella es tu hermana pequeña y él tu mejor amigo pero.. Bryan no le va a hacer daño. 
-No, no lo hará porque sino voy a partirle todos los huesos de su cuerpo. -Will me miró sonriendo- No sé Will.. no sé. Sé que ella no tiene 10 años y que tengo que dejarle vivir su vida pero me cuesta mucho. 
-Yo creo que a ella tampoco le resulta fácil dejarte vivir tu vida pero aún así lo hace. Sales por las noches y llegas a casa hasta las cejas o cubierto de sangre, vas a hacer misiones y la obligas a quedarse en casa para que esté segura.. ¿y qué hace ella? Ni se queja. Te cuida cuando llegas así a casa, cuando te hieren, cuando estás enfermo. Se preocupa de ayudarte en todo lo que puede y de no darte problemas para no preocuparte más. ¿Crees que no se merece tener a alguien que la haga feliz y la cuide? ¿Alguien que le lleve el desayuno a la cama y le regale flores para hacerla sonreír? 
-Ella se merece lo mejor de este jodido mundo, Will. Se merece un buen futuro, una familia, una casa bonita y un gran diamante en su dedo. Se merece tener a su marido muchos años con ella y que la hagan muy feliz. Un mafioso no puede darle eso.
-¿Por qué no? -Will aún no entendía mi punto en todo eso. La cuestión no era que Bryan fuese el novio de Sky, la cuestión es que Bryan era igual que yo: nada bueno.
-Nuestra vida se basa en armas, sangre, coches, dolor y muerte. ¿Crees que alguno de nosotros va a llegar a los treinta para poder casarse y tener un familia? -dejé salir una risa amarga- Yo agradezco cada semana que pasa y que aún seguimos vivos.
-¿Ese es el problema? ¿Por eso no aceptas su relación?
-Nuestro estilo de vida es el problema y siempre lo va a ser. Esta relación no le da un futuro, Will, no le da nada de lo que quiero para mi hermana pequeña..
-Pero le da felicidad. Él la hace feliz y ella a él. Se quieren, deberías verlo así.
-¿Y eso es suficiente? 
-Supongo que tienes que dejar que lo averigüen.
No quería darle la razón a Will, a pesar de que la tenía, así que simplemente asentí y di por finalizada la conversación. 
Sabía que estaba siendo egoísta con Sky pero quería que tuviese todo lo que esta vida te robaba. Cuando pensaba en el futuro me imaginaba a mi preciosa hermana en una casa, con sus hijos y su marido. Con una vida tranquila y plena. La imaginaba feliz, sonriendo, sin ninguna preocupación. Sabía que Bryan quería darle eso, la noche anterior sus ojos me habían dejado claro lo mucho que la quería pero.. no tenía nada claro que eso fuese suficiente ahora mismo.
Pasé una tarde como en los viejos tiempos, entre piezas de motor, tubos, cables y herramientas. Era donde mejor me entendía con Will, los dos adorábamos los coches y no necesitábamos hablar para comunicarnos. 
Desde el garaje escuché las voces de ____ y Michael y levanté rápidamente mi mirada hacia mi amigo que me hizo una seña que decía "ve ahora y habla con ella" y eso hice. Dejé las herramientas sin molestarme en colocarlas y corrí hacia la puerta de la casa. Al entrar me encontré con Michael que estaba subiendo las escaleras, me miró sonriendo y hizo señas hacia la cocina. Asentí y le guiñé un ojo amistosamente.
____ estaba entada a la mesa de la cocina, bebiendo un zumo mientras miraba algo en su iPhone. Ni siquiera se dio cuenta de que me apoyé en el marco de la puerta hasta que hablé para llamar su atención.
-¿Podemos hablar? -ella levantó rápidamente la cabeza y se sorprendió de verme allí.
-Eh... hola Justin. Yo.. no sé si..
-Por favor, necesitamos hablar. -no le dejé terminar porque sabía que iba a poner una excusa para retrasarlo todo lo posible. Me senté en una silla a su lado y la miré antes de suspirar e intentar aclarar mi mente.- Escucha.. sé que la cagué, que te hice daño, que lo jodí todo. Sé que lo hice muy mal y no hay nada que pueda hacer para justificarme pero..
-Justin, está bien.
-¿Qué? -¿acababa de decirme que estaba bien que me enrollase con otra tía delante de ella?
-Sí, está  bien. Tú y yo ni éramos ni somos nada, no me debías fidelidad.
-Pero.. ¿no te molestó? 
-Bueno.. sabes, acababas de llevarme a cenar y llevábamos varios días bien y quizá pensé que querías dar un paso más allá pero obviamente no querías porque te estabas enrollando con esa tía delante de todos. -Vale, sí que estaba molesta pero no quería demostrarlo.
-Yo no tenía planeado lo que pasó esa noche y no quería hacerte daño. Pensé que íbamos a ir a cenar solos y luego volver a casa, algo normal y nada de fiestas. No suelo meterme esas cosas porque cuando lo hago pierdo totalmente el control de mis actos pero.. ese día me dejé llevar y la cagué. -No quería decirle abiertamente que todavía quería ir un paso más allá con ella pero tampoco quería cerrar mis opciones.
-Sí, lo sé. En parte fue culpa mía, yo quería organizarte esa fiesta para celebrar tu cumpleaños. Quería verte feliz. -me miró fijamente a los ojos y pude ver que tenía lágrimas en ellos. Mi*erda. Quería abrazarla y no dejarla ir.- Pero está bien, de verdad. Seremos amigos, igual que éramos antes de acostarnos.
-¿Amigos? -miré su mano extendida hacia mí mientras ella sonreía.
-Amigos.
Acepté su apretón de manos e intenté estar lo más feliz posible. Genial, acababa de quedar como amigo con la única tía que quería ser algo más. La misma que vivía en mi casa. Magnifico, te estás luciendo Bieber. _____ se despidió de mi y desapareció por las escaleras. Dejé escapar un suspiró, apoyé mis codos sobre la mesa y agarré mi cabeza con ambas manos. No tenía ni idea de lo que iba a hacer ahora. Había apartado a mi hermana, a mi mejor amigo y a a única chica que me había hecho sentir vivo en muchos años.
Escuché la puerta principal cerrarse y Will apareció en la cocina. Me miró durante unos segundos antes de estallar en carcajadas obligándome a levantar mi mirada hacia él.
-¿Qué haces? -seguía riéndose, maldito estú*pido.
-Reflexionar.
-¿Sobre qué?
-Sobre la vida.
-Te estás amariconando, tío. -eso me hizo reír a mí también- Venga, que tenemos que ir a comprar cosas. Toca noche de póker. 
Bueno.. afortunado en el juego, desafortunado en el amor ¿no? Veríamos si eso era cierto.


_____'S POV:
Decidí darme un baño largo y relajante, en ese momento lo necesitaba para aclarar mi mente. Llené la bañera y me desnudé antes de meterme en el agua caliente. Dejé mi cabeza reposar sobre el borde y cerré mis ojos disfrutando del momento.
Estaba triste y enfadada por lo que acababa de pasar con Justin. Vale, él se había disculpado y parecía arrepentido pero.. yo no quería ser solo su amiga. Echaba de menos tenerlo en mi cama cuando me despertaba por las mañanas y hacerle reír. Solo habíamos pasado varios días actuando como algo más que amigos pero me hizo feliz en todo momento. 
Sabía que debía ir a su habitación y decirle la verdad y esperar su reacción pero eso sería como decirle que soy débil y no lo soy o por lo menos no puede saber que lo soy. Eso me hizo pensar que quizá podía hacer que se diese cuenta de lo que se estaba perdiendo sin necesidad de ser débil.
Salí de la bañera, me sequé y me dirigí hacia la habitación para vestirme. No iba a salir de casa pero aún así cogí mis shorts vaqueros preferidos y una camiseta de tiras negra con dos grandes aberturas en los costados. Me maquillé ligeramente con un poco de eyeliner y máscara antes de secar mi melena y dejarla suelta sobre mi espalda. 
Nunca me arreglaba para estar en casa así que esperaba que eso llamara la atención de Justin lo suficiente como para hacerle darse cuenta de lo estúpido que había sido aceptar mi propuesta de ser solo amigos. Bajé al salón y vi que la mesa estaba cubierta por un gran tapete verde.
-¿Qué pasa aquí? -grité esperando que alguien me escuchara porque estaba completamente sola allí.
-Estamos en la cocina, ven. -escuché la voz de Will desde la cocina así que me dirigí allí.
-¿Qué estáis haciendo y por que no está la mesa puesta? -Miré a Will, Derek, Andrew y Justin que estaban jugando a las cartas en la mesa de la cocina.
-Estamos calentando motores, hoy toca noche de póker así que cenamos en la cocina. -Derek me dedicó una sonrisa levantando su mirada de la mesa.
-Oh ¡noche de póker! ¿Puedo mirar mientras jugáis? -acerqué una silla para sentarme al lado de Andrew.
-¿No vas a salir? -su voz, fría y directa. Se había dado cuenta de que estaba más arreglada de lo normal. ____ 1 - Justin 0. Sonreí a la vez que lo miraba.
-No, no voy a salir ¿por?
-No sé, estás muy arreglada para quedarte en casa. Y muy guapa, por cierto. -dio un trago a su cerveza sin sacar su mirada de la mía. Mierda, él también sabía jugar.
-Pues voy a quedarme en casa, no tengo plan para esta noche.
Nadie más notó la media sonrisa de Justin así que llegué a pensar que me lo había imaginado. Michael volvió con las compras para la noche de póker y lo colocamos todo. Habían quedado para jugar con unos chicos de una de las pequeñas bandas de la ciudad. A veces trabajaban para nuestra mafia por lo que ya los conocían un poco.
Cuando los otros jugadores llegaron todos se sentaron en sus sitios en la mesa del salón. Al principio de la partida los chicos hablaban y bromeaban pero a medida que la cosa se ponía seria y las apuestas se hacían más grandes las conversaciones cesaron.
 Sonó el timbre y me levanté rápidamente, no quería distraerlos de su partida. Cuando abrí la puerta me encontré con una rubia justo delante de mí. Bella.
-¿Qué haces aquí? -ni me molesté en ocultar mi desagrado por ella.
-Los chicos me han invitado. -pasó por mi lado chocando su hombro con el mío y entró en la casa.- No os preocupéis queridos, ya he llegado.
Puse los ojos en blancos antes de cerrar la puerta y hacer mi camino hasta el salón otra vez. Al llegar pude ver que todos estaban tan impactados por tenerla allí como yo. 
-¿Qué haces aquí Bella? -noté el enfado en la voz de Justin. Su mandíbula estaba apretada y ni siquiera se atrevía a mirarme.
-Bueno, me encontré con Michael cuando estaba haciendo unas compras y me dijo que teníais noche de póker y pensé en pasarme para darte suerte. -Bella abrazó a Justin por la espalda mientras este se removía incómodo en la silla.
-Lárgate Bella, en serio. 
Justin estaba muy enfadado, su tono de voz lo dejaba totalmente claro pero ella lo único que hizo fue reír y sentarse en el sillón. Suspiré y fui a la cocina a coger una cerveza antes de volver y ocupar el sitio donde estaba antes. Uno de los chicos me miró fijamente.
-Nena ¿por que no paseas otra vez ese precioso culo y me traes una a mí? -su voz era rasposa y su mirada lasciva. Lo miré con asco.
-¿Perdona?
-Vamos, deja de ser una zorra y tráeme una. No te hagas la listilla conmigo.
-¿Quién coño te crees que eres? Yo no soy ninguna zorrita ¿lo entiendes? Más te vale empezar a respetarme, estás en mi casa y si quiero te saco a patadas. -me había puesto de pie mientras hablaba y mi pecho subía y bajaba rápidamente.
-Uuuuuhh.. la chica tiene garras. -él seguía sentado, riéndose, como si yo no estuviese a punto de partirle la cara. De repente la voz de esa maldita perra sonó.
-¿Sabes Collins? Me hace gracia que sigues pensando que no eres una "zorrita" más cuando eres exactamente eso. Piensas que eres una de ellos pero no, no lo eres. Solo eres una tía que tienen en casa para que les caliente la cama cualquier noche y cuando se cansen de ti te van a echar y olvidarse completamente de que existes.
-¿Qué acabas de decir? -la miré fijamente. Oculté el hecho de que sus palabras se me clavaron  como cuchillos y le trasmití todo mi desprecio.- ¿Tienes la cara de venir a MI casa sin permiso y soltarme todo eso? Creo que aún no me conoces pero nunca es un mal momento para demostrarte quien soy.
Tenía el puño ya levantado y a punto de chocar con su pómulo cuando unos brazos se cerraron sobre mi cintura y me levantaron impidiéndome pegarle. Grité y pataleé para que me soltara pero no aflojó su agarre.
-Cálmate, por favor. Cálmate. -noté la voz de Justin en mi oído y su respiración chocó con mi cuello- Yo me encargo. -me dejó en el suelo pero me colocó de manera protectora detrás de él- Vete ahora mismo de aquí, Bella. No pienso consentirte que le hables así.
-Ah ¿ahora la defiendes? Supongo que ya sé a quien le calientas la cama esta semana, Collins. ¿Te gustó ver como lo besaba el otro día? Yo me lo pasé muy bien.
Estaba a punto de volver a saltar sobre ella pero Justin fue más rápido. La agarró de un brazo y prácticamente la arrastró hacia la puerta principal. Yo me quedé allí, petrificada en medio de la sala, escuchando sus gritos. De repente unas manos me agarraron de los brazos y me empujaron contra la pared. El chico al que acababa de gritarle estaba delante de mí y tenía mi cuerpo apretado con el suyo.
-Vamos a ver que es eso que Bieber protege tanto.
Su voz sonaba asquerosa, tanto o más como lo eran sus manos tocando mis piernas y mi barriga. Le grité que me soltara y empecé a moverme intentando apartarlo. Escuché como todas las sillas se arrastraban al tiempo que los chicos se levantaban para ayudarme pero todos se quedaron quietos por alguna razón. 
Noté el sonido de una bala moviéndose en la recamara y ocupando su sitio en una pistola. Incliné mi cabeza hacia la derecha y pude ver a Justin con el brazo estirazo y el cañón de su Magnum apoyado sobre la cabeza del hombre que me tenía atrapada contra la pared. Su mandíbula estaba apretada al igual que su puño derecho pero su brazo izquierdo era firme y su dedo estaba colocado sobre el gatillo. 
-¿Estás seguro de que quieres hacer eso, tío? Yo si fuese tú sacaría mis manos de ella y me apartaría. Ahora. 
Su tono puso todos los pelos de mi cuerpo de punta. Sabía que no iba a dudar en disparar si tenía que hacerlo.

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