-Papá ¿hoy puedes dejarme a mí en la Universidad primero? Tengo examen y vamos con tiempo de sobra para que ____ llegue a su clase.- Chris estaba en su primero año de Universidad.
-Ya sabes que siempre hacemos el mismo recorrido por las mañanas porque es más cómodo para dejaros a todos y llegar a mi trabajo a tiempo.
-Lo sé pero necesito un buen sitio para este examen y para eso necesito tiempo, por favor.
-Christian ¿insinúas que vas a copiar en el examen?- mi madre giró la cabeza tan rápido mientras hablaba que juraría que se había hecho daño.
-No, sabes que yo nunca haría eso- mi hermano se defendió- solo no quiero estar delante de todo, me siento incómodo cuando el profesor Stevenson me mira de cerca. Ese tío es muy raro.
-Papá, está bien, déjale a él primero. Yo tengo tiempo de sobra para entrar en clase. Como consejo personal te digo que intentes no llamarle raro cuando te pueda escuchar o acabarás el curso con un gran cero.-le dediqué una sonrisa mientras le decía esto y el me la devolvió mientras susurraba un "gracias".
Chris solo era un año mayor que yo y siempre me había cuidado, me escuchaba, me entendía y espantaba a los chicos que intentaban pasarse de la raya. Teníamos una gran relación, él era mi confidente y yo su compañera de partidas de PlayStation. Eramos hermanos y mejores amigos y adoraba eso. En ese momento el coche paró bruscamente y yo solté un quejido. Aún quedaba una calle para la Universidad, no entendía por que frenábamos.
-¿Qué pasa?- asomé la cabeza entre los asientos mientras tocaba la zona de mi cuello donde el cinturón de seguridad me había dejado una marca.
-No lo sé, hay un policía parado en medio de la carretera.- contestó mi padre con confusión en su voz.
En efecto, había un policía, pero cuando esa persona dejó de darnos la espalda vimos como llevaba su cara cubierta por un pasamontañas y tenía una sonrisa diabólica sobre sus labios. Abrió la chaqueta del uniforme y enseñó un cinturón de dinamita sobre su cuerpo. Antes de que nadie pudiese reaccionar, todo se volvió negro.
No sabia cuanto tiempo había pasado cuando me desperté pero seguía en el coche todavía solo que ahora estaba del revés, el techo del coche estaba apoyado sobre la carretera. Con cuidado intenté moverme y noté como mi costado se resentía, solté el cinturón despacio y apoyé las manos sobre el techo. Poco a poco conseguí salir a rastras del coche y cuando el aire fresco azotó mi cara noté algo húmedo descendiendo por ella. Sangre. Tenía una brecha encima de la ceja, genial. En ese momento el olor de la gasolina llegó a mi nariz y me giré, había un charco de esa substancia en el suelo y estaba haciendo su camino hacia un trozo de tela en llamas. Mierda, tenía que salir de aquí. No era muy fan de las películas de coches pero sabía que gasolina y fuego significaba explosión. En ese momento me fijé en que lo que había tomado por un trozo de tela era en realidad un brazo humano aún envuelto en una camiseta y de repente noté un clic en mi cabeza. Mi familia. Me giré y me agaché al lado del coche y vi el brazo de Christian aún en su lado del asiento.
-¡CHRISTIAN! ¡CHRISTIAN! ¡CHRIS, DESPIERTA!- intenté llegar a él mientras comenzaba a arrastrarme dentro del coche- ¡CHRIS, JODER, AYÚDAME A SACAR A PAPÁ Y A MAMÁ! ¡CHRIS!- mis gritos pasaban a ser sollozos cuando noté que alguien me agarraba de la cintura y me sacaba fuera del coche- ¿Qué coño? ¡Suéltame, necesito sacar a mi familia! ¡Déjame!- empecé a llorar ruidosamente mientras intentaba soltarme de la persona que me mantenía fuertemente agarrada.
-Para de moverte, nena. Estoy salvándote la vida.
Esa persona me apretó fuerte mientras me alejaba del coche, lo último que pude ver antes de caer en la inconsciencia fueron unos brazos tatuados que no me dejaban moverme.
No sé exactamente cuanto tiempo pasó después de eso, me desperté varias veces en una habitación oscura y arropada por varias mantas. Alguien me traía agua y pastillas, no tengo claro para qué, mientras que yo solo lloraba y murmuraba llamando a mi familia. Podían haber sido solo horas o quizá fueron meses pero una de las veces que me desperté me sentí lo suficiente consciente como para sentarme en la cama y fijarme en donde estaba. Era una habitación de un color rojo oscuro y sin ventanas, tan solo había una puerta y un armario. Me senté en el borde de la cama y recapitulé mis recuerdos; el accidente, yo intentando sacar a Chris del coche, esa persona que me sacaba de allí a la fuerza y... nada, ahí se acababa todo.
Necesitaba respuestas por lo que me puse en pie y salí de la habitación, al final del pasillo donde me encontraba había una escalera y escuchaba voces que venían del piso de abajo. Respiré hondo e intenté colocar mi magullado uniforme que todavía llevaba puesto y bajé las escaleras. Justo delante de mí había una gran sala con unos sillones blancos de cuero, una amplía televisión de plasma y una mesa de comedor de madera oscura. La mesa estaba ocupada por un grupo de chicos que discutían sobre algo. Más bien alguien, yo.
-Tío, no. No podemos acoger a más gente. ¿Tú la has visto? Es la típica niñita pija que va a un colegio privado con uniforme, no encaja aquí.- uno de los chicos, de piel morena y pelo oscuro, estaba explicándose con cara de enfado.
-A mi tampoco me hace gracia Derek pero ella está en la misma situación que estabas tú hace dos años y no te dejamos solo en la calle ¿no? pues tenemos que esperar a ver que decide. -esta vez el que hablaba era un chico de pelo dorado que estaba de espaldas a mí.
-¿Qué tengo que decidir?- ni siquiera me di cuenta de que acababa de hablar hasta que todos se giraron.
Genial, estaba en una casa que no conocía, con un grupo de chicos que me miraban expectantes y ni siquiera sabía que pinta tenía. Me di una bofetada mentalmente.
-Por fin te despiertas, soy Andrew. -un chico con el pelo rapado y ojos azules se acercó a mi tendiendome una mano que acepté vacilante- creo que es hora de que nos des alguna información sobre ti,..
-____, me llamo ____.
-Bien, pues siéntate con nosotros ____. - Andrew me acompañó a la mesa y me cedió la silla que él ocupaba antes. En ese momento noté seis pares de ojos sobre mí y mis manos comenzaron a sudar.
-Mmmm.. tengo 17 años, estoy en mi último año de instituto. Vivo con mis padres y mi hermano en una casa de las afueras de la ciudad y no tengo mucho más que contar.
-¿Tienes enemigos, ____? ¿Alguien que quisiera hacerte daño a ti o a tu familia? ¿En que trabajaban tus padres? - Andrew me interrogó con voz suave.
-Yo.. no. Ni yo ni mi familia tenemos enemigos. Mi padre trabaja en una tienda de electrónica y mi madre es ayudante de dentista. ¿Ellos saben que estoy aquí? ¿Han llamado? ¿Están bien? - miré a Andrew buscando respuestas pero esta vez no contestó él.
-Están muertos. - una voz fría salió de la boca de ese chico de cabello dorado- Tus padres y tu hermano
están muertos y tú lo estarías también si no fuera por mí.
-Justin, no seas tan brusco.
-Cuanto antes acabemos con esto antes podemos pasar a otra cosa, Andrew. Ahora que ya nos has contado como era tu vida antes de todo esto yo te contaré como será a partir de ahora. Tu familia fue asesinada por la mafia que controla la parte norte de la ciudad, no entendemos que pretendían poniendo una bomba en una Universidad pero lo descubriremos. Mi familia también fue asesinada por esa mafia, igual que la de Andrew, la de Bryan, la de Derek, la de Michael y la de Will. - al mismo tiempo que iba mencionando sus nombres los chicos hacían una pequeña inclinación con la cabeza- Somos una panda de niños que han perdido a sus familias y quieren venganza. Aprendimos a manejar pistolas, a vender droga sin que nos pillaran y a matar a la gente que se atreve a interponerse en nuestro camino.
-¿Sois de una mafia?
-Somos nuestra propia mafia. No tenemos nada que perder y por eso no le tenemos miedo a nada y eso es lo que más asusta a la mafia.
-¿Y que tengo que ver yo en todo esto?
-Ahora tampoco tienes nada que perder, estás sola. Nosotros te proponemos que te unas a nosotros, te enseñaremos a disparar a sangre fría y pondremos a la persona responsable de la muerte de tu familia delante de ti para que hagas justicia.
-Yo solo quiero volver a mi casa, no quiero nada de esto. -bajé mi mirada a mis manos porque la mirada de Justin se había vuelto oscura e intensa a medida que hablaba.
-Piénsalo un poco ¿eh? te damos dos horas. Come algo y dúchate. - esto último sonó como una orden e instintivamente le miré con desagrado por el tono de su voz- Tienes olor a perro mojado y das un poco de asco, nena.
___________________________________________________________________________
Si has llegado aquí muchísimas gracias por leer el primer capítulo de mi novela y dedicarme tu tiempo. Espero no haberte defraudado. No quería hacer la típica novela de chica buena que conoce al Justin mafioso e intenta cambiarlo y decidí hacer a una ____ peligrosa también. Tengo muchas ideas y muchas ganas en esta novela, llevaba tiempo esperando el momento para empezar una y aquí está. Muchas gracias por el apoyo, estoy abierta a cualquier comentario en Twitter @bizzleismybaby y avísame si la has leído :)
No hay comentarios:
Publicar un comentario