No sé exactamente cuanto llevaba en la ducha pero después de lavarme a fondo, sacarme la sangre seca y limpiarme las heridas dejé que el agua caliente me relajara. Estaba enfadada e indignada. Mi familia estaba muerta y aún no era capaz de asimilarlo totalmente pero lo que más me enfadaba era la actitud de ese niñato, Justin. Me habló como si fuese algo intermedio entre un perro sin amaestrar y una niña de cuatro años que no sabe lo que tiene que hacer ella sola. Vale, quizá ahora mismo no sé que hacer con mi vida pero eso no le da derecho a ser un imbécil y él lo había sido. Cerré el grifo de la ducha y me enrollé en la toalla que me había dado Andrew antes de entrar en el baño, ese chico me parecía realmente majo con lo poco que lo conocía.
Cuando entré en la habitación en la que me había despertado vi un pequeño montón de ropa limpia. Una camiseta blanca, unos vaqueros y ropa interior. Suspiré de alivio, quería quemar ese horrible uniforme en cuanto pudiera. La ropa me quedaba algo grande y normalmente me habría puesto un cinturón con eses pantalones pero no estaba en un momento para exigir. Volví a entrar en el baño y me miré al espejo. La brecha de encima de la ceja tenía una pinta horrible y tenía arañazos en la cara aún que lo peor se lo habían llevado mis costillas que ahora mismo eran un gran moratón. Cepillé mi melena y suspiré, me habían dado dos horas para tomar mi decisión y creo que ya era hora de bajar y decírsela.
En cuanto puse un pie descalzo en el salón, puesto que me negaba a poner otra vez esos zapatos horribles, todos me miraron y noté algo diferente. Había una chica, una chica morena preciosa que me sonreía sentada en el sillón al lado de Justin.
-Veo que mi ropa te queda bien.- la chica se había levantado y estaba a dos pasos de mí, sonriendo.
-Gracias a Dios que hay una mujer en esta casa, dudo que pudiera ponerme una de sus camisetas o pantalones de cuero.- incliné mi cabeza en dirección a los chicos que nos miraban atentamente.
-Tranquila, yo te cubro. Soy Skylynn, pero llámame Sky. Soy la hermana de Justin.-me ofreció su mano la
cual apreté gustosamente.
-Yo soy ____, encantada de conocerte Sky.
-Eres ____ y tienes una respuesta que darnos.- ya estaba el imbécil de turno, fulminé a Justin con la mirada mientras me sentaba en el gran sillón blanco.
-Bien.. si decido aceptar ¿qué tengo que saber? ¿cómo me voy a entrenar? ¿esto es un.. "trabajo" pagado o de que vivís?- hice unas comillas en el aire con mis dedos al pronunciar trabajo.
-Tranquila, todo lo que tienes que saber te lo enseñaremos. Aprenderás a disparar, a usar cuchillos, navajas, a como esconderte, como escapar, como pegar palizas a tíos de un metro noventa y que pesen 100 kg. Te convertiremos en una arma letal, una mujer que busca venganza es mucho más peligrosa que cualquier hombre. - Andrew me sonreía con aprobación en sus ojos, creo que tenía claro que iba a aceptar- Eres pequeña lo que quiere decir que bien entrenada serás imposible de atrapar. Y sí, esto es nuestro trabajo. Nos repartimos los beneficios de los trabajos, cuanto más trabajas más ganas. Sencillo.
-Bien ¿quién sería mi entrenador?
Interiormente supuse quien iba a serlo, algo me lo decía pero cuando la palabra "yo" se escapó firme de los labios de Justin necesité contar hasta diez antes de soltarle cualquier insulto. Suspiré y no aparté mis ojos de Andew.
-¿No puede ser otro? ¿Tú, quizá?- estaba rogándole pero me daba igual, todo por no tener a Justin cerca.
-Me encantaría ser yo pero tengo cosas de que ocuparme y Justin es el mejor en cuanto a combate se refiere, entrenada por él serás infalible.
-¿En qué no soy el mejor, tío? Bien nena, ya has preguntado demasiado. Si te quedas con nosotros lo aprenderás todo por ti misma, si no te quedas ya sabes más de lo que deberías.- Justin me miraba frío, impasible.
-Me quedo ¿puedo ir a buscar mis cosas a mi casa?
-No, no puedes. Dame las llaves, dime donde vives y como llegar a tu habitación. Dime lo que quieres que te traiga y te lo traeré. Tú vas a estar unas semanas desaparecida de los sitios donde la gente que te conoce puede encontrarte. Todos piensan que estás muerta y así debe seguir. Ah y olvida tu apellido, a partir de ahora eres _____ Collins.
Justin me soltó todo eso mientras se levantaba y cogía una chaqueta de cuero del perchero de la entrada. Me quedé sin aire ¿fingir que estaba muerta? ¿y todos mis seres queridos? estaba empezando a dudar de mi elección pero aún así le entregué las llaves de mi casa que estaban en la mochila que él mismo había sacado del coche cuando me salvó de morir. Le expliqué como llegar a mi casa y le dije que quería toda la ropa que pudiera coger, el calzado cómodo y mis libros. Cuando iba a pronunciar "ropa interior" me quedé callada imaginándolo removiendo entre mis braguitas y sujetadores y me puse roja. Él lo notó, se acercó a mi oído y susurró "tranquila nena, estoy acostumbrado a ver bragas más atrevidas que las tuyas" y luego cerró la puerta a sus espaldas.
Me pasé la tarde conociendo a Skylynn. Era incapaz de ocultar su emoción al saber que iba a dejar de ser la única chica de una casa llena de chicos mafiosos y con la testosterona hasta arriba. Sky había entrado en la mafia con Justin y era tan buena en el combate como él pero su hermano era muy protector con ella y casi no dejaba que participara en las misiones. Eso me hizo pensar en que sería exactamente lo que Chris haría si estuviera aquí conmigo, pensar en él me ponía triste y Skylynn lo notó así que me ayudo a hacer la cama de la que sería realmente mi habitación. Este cuarto seguía teniendo las paredes de un color rojo oscuro pero tenía una gran ventana, un armario que ocupaba toda una pared, un tocador con espejo y un cómodo baño propio. Una cama enorme de madera oscura presidía la habitación. Mi nueva aliada me confesó que los chicos llevaban tiempo queriendo "reclutar" a otra chica para la mafia ya que Justin no dejaba participar a su hermana en la acción y una chica siempre era necesaria.
A la hora de la cena aquella casa no parecía de mafiosos, todos participaron poniendo los platos, ayudando en la cocina, preparando la verdura... realmente parecían una familia. Dieron las diez y nos sentamos a la mesa, solo había una silla vacía.
-Le dije que cenábamos a las diez, es la primera cena en familia de ____ y llega tarde. Maldito crío.- Andrew estaba que echaba humo y no era el único.
-Yo lo llamaré.- Sky se levantó de la mesa y desapareció escaleras arriba.
Todo se quedó en silencio, la chica volvió a bajar y se sentó. Nadie dijo nada durante diez minutos hasta que Will cogió una patata frita de la fuente dando por empezada la cena. Ya casi estábamos acabando cuando la puerta se abrió. Justin entró y se apoyó en la primera pared que encontró. Traía mi maleta negra de viaje en una mano y una de mis bolsas de deporte sobre el hombro y en su otra mano traía una botella de vodka.
-Ya era hora tío ¿te parece normal? ¡Es la primera cena en familia de ____ y tú ni siquiera estabas! - ahora era Michael quien gritaba, era alto, de piel pálida y llevaba su pelo en una media melena negra. Desde que había entrado en la casa no había escuchado su voz en nada más alto que un susuro.- Y si vienes de ver a alguna zorra por lo menos cierra bien la cremallera del pantalón, maldito imbécil.
Michael desapareció de la sala diciendo cosas en voz baja y a los segundos escuchamos como su puño se estampaba contra la puerta de su habitación antes de cerrarla. Pude ver en la cara de los chicos que nadie lo había visto nunca así y lo único que rompió el silencio fue la risa de Justin. Había dejado mis cosas en el suelo y se dirigía directamente hacia mí. Detuvo su avance cuando nuestras caras estaban a varios centímetros de distancia.
-Perdona ¿te he jodido la primera noche en familia, eh? ¿crees que me importan tus putos sentimientos? pues no, no me importan una mierda. A nadie le importan. Te salvé de aquel accidente pero ahora no quiero que te metas en mi maldita vida.
Se dio la vuelta y subió las escaleras sin mirar atrás. Después de eso no recuerdo mucho, solo que les di las buenas noches a los chicos y me disculpé por irme así. Ni siquiera sé como llegué a mi cama pero lo hice y estuve llorando hasta que me quedé dormida. No era que me importara lo que Justin pensara sobre mi o sobre mis sentimientos sino que me sentía realmente sola. Sabía no quedaba nadie vivo a quien le importara pero escucharlo en voz alta había roto totalmente mis defensas.
Cuando desperté supuse que todos me habían escuchado llorar ya que ese día debía empezar los entrenamientos pero nadie me había despertado. Me vestí con la única ropa de hacer deporte que tenía, mallas negras y básica blanca, y bajé a desayunar. El único que estaba en la cocina era Bryan que era el más corpulento del grupo, tenía la piel tostada que combinaba perfectamente con su tono de pelo rubio apagado y ojos azules. Era realmente guapo. En cuanto me vio entrar me dedicó una sonrisa de complicidad y me ofreció una taza de café que acepté con verdadero gusto.
-¿Me escuchaste esta noche?- se lo pregunté sin pensar y el se quedo quieto al momento.
-¿A qué te refieres?
-Sé que me escuchaste llorar Bryan, todos tuvisteis que escucharme. Yo no quería, no es que me afecte lo que Justin diga pero estaba sensible y..
-Oye, no tienes que justificarte por nada. Todos tenemos esa época, yo lloré todas las noches durante un mes después de entrar en esto. -acompañó esta confesión con un guiño cómplice.
-Muchas gracias, eso me hace sentir que estoy menos sola.
-Es que no estás sola, pequeña. Ahora eres parte de esto. -se acercó y me envolvió en un gran abrazo de oso.
-¿De la mafia?- deje salir la primera carcajada en días mientras escondía mi cara en su pecho.
-No, de la familia.-depositó un beso en mi frente y me hizo sentir en casa, a salvo. Pensé que desde la
muerte de mi familia nunca más me sentiría así pero Bryan acababa de conseguirlo. Muy a mi pesar esa sensación desapareció cuando le escuché..
-¿Interrumpo el festival del amor matutino?- Justin usó su tono más desagradable mientras nos miraba apoyado en el marco de la puerta en calzoncillos y mentalmente me preparé a mi misma para la ronda dos.
-No interrumpes nada pero quizá deberías aprender que de vez en cuando no viene mal ser cariñoso y amable con la gente que pasa por un mal momento- Bryan lo miraba con verdadera desaprobación pero al bajar su mirada hacía mi esta se suavizó- si quieres empezar a entrenar el gimnasio está en el sótano, la última puerta del pasillo.
Cuando Bryan salió de la cocina la tensión aumentó notablemente en el aire. Dejé mi taza de café vacía en la encimera y me encaminé al sótano. Ni siquiera miré a Justin cuando pasé por su lado y con ello me gané un gruñido de desaprobación que me importó muy poco. Abrí la puerta que llevaba al sótano y encendí la luz, bajé las escaleras con cuidado y me encontré ante una sala amplia llena de cintas de correr, pesas, sacos de boxeo y numerosos aparatos de ejercicios. Dos de las paredes estaban cubiertas por grandes espejos y por primera vez en días me analicé, tenía una pinta horrible: ojeras marcadas, restos de rasguños del accidente y la herida de la ceja aún estaba cerrando pero eso solo me motivó para empezar a entrenar más fuerte. A partir de ese momento empezaba mi vida en la mafia.
Mi primera semana en la casa se basó única y exclusivamente en entrenar. Me levantaba todos los días a las ocho de la mañana, bajaba a entrenar hasta la hora de comer, descansaba una hora y volvía a entrenar hasta la cena, después de cenar me duchaba y a dormir. Esa era mi rutina y lo hacía totalmente sola porque el entrenador que tenía asignado se negaba a aparecer. Bryan bajaba todos los días a media mañana con un batido de proteínas y charlábamos durante un momento. Me había contado que sus padres eran grandes empresarios y que él los había encontrado muertos en su casa al volver del colegio. No quise preguntarle mucho más.
El sábado cuando subí del gimnasio para comer todos estaban ya sentados esperándome. Me disculpé y comenzamos a comer en silencio. Los primeros días cada movimiento era una tortura, me dolía hasta respirar y no exagero pero ahora mi cuerpo estaba acostumbrándose a esta rutina y me encontraba bien. Cuando mi plato de macarrones estaba por la mitad alguien carraspeó para llamar nuestra atención.
-Cuando acabes de comer, dúchate y vístete. No vas a entrenar hoy por la tarde. - Justin me estaba mirando fijamente pero su voz era menos gélida de lo que estaba acostumbrada.
-¿Qué? ¿Por qué razón no voy a entrenar?- por otro lado mi voz era mucho más dura que una semana atrás.
-Vas a ir a comprar ropa y a prepararte para tu primera misión, empiezas esta noche.
-¿Qué pasa con la ropa que fuiste a buscar a mi casa?
-No puedes moverte entre mafiosos con esa ropa, nena. Aquí todo es cuero y cosas cortas y no puedo decir que me moleste. -noté que en sus ojos había una chispa de diversión lo que hizo que me enfadara mucho más.
-De acuerdo, si me disculpáis..
Me levanté de la mesa sin esperar a escuchar una respuesta y subí a mi habitación. Me duché, sequé mi pelo y me vestí en menos de media hora. Vestirme no era un problema para mí; vaqueros, Vans, una camiseta y la chaqueta de cuero. Mi personalidad vaga me hacía encajar bien en ese sentido. Cuando bajé las escaleras todos estaban en el salón viendo la televisión e inmediatamente Justin y Skylynn se pusieron de pie.
-¿Tú también vienes, Sky?- no pude ocultar mi felicidad, saber que no tenía que estar a solas con Justin lo hacía todo mucho mejor.
-Si te dejo ir sola con mi hermano él solo te dejaría comprar cosas transparentes y tangas de encaje, es mi obligación protegerte.
-¿Qué puedo decir? Me gusta el encaje.
Justin me guiñó un ojo al tiempo que salía de la casa seguido por su hermana y yo me quedaba allí plantada totalmente desconcertada. ¿Por qué ahora se comportaba así? ¿Tendría problemas de doble personalidad? Me despedí de los chicos y cerré la puerta a mis espaldas. Por primera vez en una semana salía de esa casa y me encontraba en un barrio con calles anchas y grandes casas de dos pisos. A ambos lados de la calle había coches de gran cilindrada y algo me hizo pensar que nuestros vecinos no tenían trabajos especialmente honrados. Justin y Sky estaban esperándome en un BMW negro que supuse que sería el coche que usaban para no ir gritando "SOMOS DE LA MAFIA" aún que algo en la mirada de ambos hermanos te hacía pensar que tenían algo oscuro, más oscuro que toda esta mierda.
Me llevaron al centro comercial de la zona Sur, que era el pequeño de la ciudad ya que el grande estaba en el Norte y supuse que no frecuentaban mucho el territorio que no pertenecía a nuestra mafia. Nuestra mafia, sonaba tan raro.. pero tendría que acostumbrarme.
Justin aparcó el coche y seguí a ambos al interior del edificio que estaba prácticamente vacío y supuse que eso nos favorecía. Entramos en la primera tienda y ambos me observaron esperando a que empezara mis compras.
-¿Qué se supone que tengo que comprar?
-Ropa con la que te sientas cómoda para correr, saltar o patear culos.-Sky me dedicó una sonrisa y empezó a moverse por la tienda y yo la imité.
En media hora habíamos llenado de ropa el mostrador entre las dos. Jeans, pantalones oscuros, pantalones de deporte, algún short, básicas y camisetas cómodas, sudaderas, una chaqueta de cuero y otra de tela vaquera, un par de botas, unas Supra y unas Vans.
-No sabía que se podía comprar tanto en tan poco tiempo, vaya -dije mirando el montón de ropa que la dependienta estaba empezando a guardar en bolsas- ¿Y cómo lo pago? ¿Tengo que prostituirme?- me giré hacia Justin mordiendo mi labio inferior y puse cara de inocente.
-Me encantaría ver como lo haces, en serio, pero esto es un regalo de bienvenida de parte de todos- me dijo mientras sacaba varios billetes de su bolsillo para pagar las compras y me sonreía sinceramente.
¿Acababa de sonreírme? Dios, tenía la sonrisa más bonita que había visto en mi vida. Respira ____, respira. Aún estaba intentando salir del shock cuando los hizo una seña a Sky y a mí para que lo siguiéramos fuera de la tienda.
-Hoy es tu primera misión, lo recuerdas ¿no?- me miró expectante y yo asentí- bien pues tu parte consiste en ir a un club conmigo. No preguntes, ya te lo explicaré más tarde. -me cortó cuando vio que empezaba a abrir la boca para hablar- Sky, ayúdale a encontrar un vestido adecuado para ser mi compañía esta noche y luego ir a la peluquería a hacer esas cosas que hacéis las mujeres para arreglaros. Os espero en el coche en tres horas.
Skylynn no dudó en coger el fajo de billetes que su hermano le tendía y me arrastró hasta la próxima tienda que encontró, me empujó dentro del probador sin darme opción a discutirlo y empezó un bombardeo continuo de vestidos a través de la cortina. Todos se llevaban un "no" rotundo por mi parte, eran muy cortos, muy apretados, transparentes o con demasiado encaje. Nada de mi estilo.
-Sky esto no funciona, ninguno me sienta bien. ¿No puedo ir en pantalones? - pregunté levantando la voz para que me escuchara.
-Que sí que te sientan bien, pruébate el último.
Un vestido de cuero negro voló por encima de la cortina del probador. Cuando conseguí ponérmelo sentí como si me quedara sin aire pero después de varias respiraciones se fue adaptando a mi cuerpo. El vestido tenía un escote en palabra de honor con forma de corazón que dejaba ver más de mis pechos de lo que estaba acostumbrada, se adaptaba perfectamente a mi cuerpo y acababa justo por debajo de mi culo. Nunca me habían gustado mis curvas, mis amigas no tenían curvas y ellas me parecían mucho más bonitas, pero cuando Sky abrió la cortina y me miró a través del espejo me sentí preciosa por una vez en mucho tiempo.
-Maldita sea ___ ¿dónde tenías escondidas esas curvas?
-Cállate Sky y salgamos de aquí.
Cerré la cortina en sus narices para ponerme mi ropa mientras ella decía cosas como "si fuera un chico te arrastraría ahora mismo a los baños y..", definitivamente estaba loca. Una vez pagado el vestido me arrastró a una tienda de ropa interior en la cual me negué rotundamente a entrar, no me gustaba comprar ese tipo de cosas y mi madre siempre lo hacía por mi para no hacerme sentir incómoda. No tardó más de 15 minutos en salir con una bolsa rosa llena de cosas que no quise ni mirar.
-Bien, ahora toca el salón de belleza. Te preguntaría cuanto hace que no te haces una buena manicura pero por tus manos me da la sensación de que nunca te has hecho ninguna así que vamos. Ah y quizá deberías cambiarte el color de pelo, yo fue lo primero que hice nada más llegar y me sentí una persona nueva.
¿Teñirme? ¿Qué tenía de malo mi pelo castaño? Pero no me atreví a rebatirla, ella llevaba más tiempo en esto que yo y quizá no era mala idea, así podría dejar atrás mi antigua vida. Tres horas en un salón de belleza dan para mucha charla entre dos chicas y acabamos hablando, no sé como, sobre los problemas sentimentales de Sky.
-No he salido con muchos chicos desde que estoy en esto, Justin es muy protector conmigo y antes de darme permiso para salir con nadie tiene que investigar todo sobre esa persona y eso es algo realmente agobiante..
-Tiene que entender que ya no tienes 14 años, eres mayor de edad y puedes defenderte sola.
-Lo sé pero no me gusta enfadarlo, él es lo único que tengo.
-Tú también eres lo único que tiene y no creo que investigues a cada tía que se mete en su cama-dije esto con una pequeña sonrisa a pesar de que esas palabras rasparon en mi garganta por alguna razón que desconocía.
-No, definitivamente no lo hago. Algunas no se quedan más de dos horas por lo que no tendría tiempo ni a empezar a averiguar cosas.
-Por eso mismo, él no puede tenerte encerrada en esa casa toda tu vida Sky.
-En realidad.. ahora mismo me gusta alguien, alguien de dentro de la casa y por favor no grites-ya había empezado a gritar pero me tapó la boca a tiempo.
-¿Qué? ¿Quién? ¿Lo sabe Justin? No claro que no, si lo supiera habría un chico menos en la casa y él estaría detenido por asesinato.
-Lo sé.. Da igual, olvídalo. No he dicho nada.
A partir de ese momento Sky no volvió a hablar más excepto un "estás muy guapa" cuando por fin me lavaron el pelo y vi mi melena teñida de un negro azabache que me daba un aspecto mucho más peligroso. Salió del salón de belleza varios pasos por delante de mí y ni siquiera me esperó para ir hasta el coche. Cuando me senté en el asiento de atrás su hermano tampoco me hizo mucho caso, solo dijo "hola" y nada más. ¿Ningún comentario a cerca de mi nuevo pelo? ¿Nada? Bueno, no me esperaba nada pero estaba decepcionada y no entendía bien por qué.
Cuando llegué a casa saludé a los chicos que sí hicieron comentarios sobre mi cambio de imagen, escuché piropos de todo tipo y me gané una ronda de abrazos para darme ánimo para mi primera misión. Subí a mi habitación y empecé a prepararme pero me temblaban demasiado las manos para poder hacer algo decente con mi maquillaje así que pasé a mi pelo mientras me calmaba, lo ondulé y luego lo sujeté con un recogido desordenado. Estaba empezando mi segundo intento con el maquillaje cuando se abrió la puerta y entró Sky con una caja en la mano.
-Oye ___.. lo siento por ponerme así antes, me puse nerviosa porque dijiste en alto justo lo que yo más temo: que Justin se entere y se enfade conmigo y con él pero tú no merecías pagar mi enfado.
-No tienes que pedirme disculpas, me metí donde no debía. Solo quiero que sepas que ahora estoy aquí y voy a quedarme y puedes contar conmigo y confiar en mí ¿vale?
-Lo sé, gracias -se acercó a mí y me dio un fuerte abrazo lleno de agradecimiento- y mmmm, esto es de parte de Justin. Me dijo que te lo subiera, es su "regalo de bienvenida y forma de pedir disculpas por ser un completo capullo" literalmente. -me entregó la caja.
-¿De Justin?-abrí lentamente la tapa y vi los Louboutin más bonitos de todo el Universo, de cuero negro con la suela rojo sangre- Oh Dios mío, son preciosos.. yo.. no sé que decir, no lo entiendo.. no tenía que darme nada.
-Dice que solo sale a clubs con chicas que lleven unos de estos en los pies -Sky se encogió de hombros- aún que es falso, ninguno de sus ligues lleva nunca unos pero sé que le encantan las mujeres con ellos. Ahora.. ¿me dejas maquillarte?
Obviamente no aceptó un no por respuesta. En media hora estaba subida a mis maravillosos tacones nuevos, con mi vestido negro puesto, mi melena aún en su recogido y un maquillaje sencillo pero con los ojos muy marcados con sombra negra y pintalabios rojo.
-Chica, estás de miedo. Me haces dudar de mi orientación sexual-Sky me guiñó el ojo mientras abría la puerta de mi habitación y salía- baja ya o Justin subirá él mismo a buscarte, odia esperar.
Seguí sus pasos por el pasillo y respiré varias veces antes de bajar las escaleras. No levanté mi mirada de mis pies hasta que llegué al suelo del salón y cuando miré hacía delante tenía seis chicos que me miraban fijamente con la boca abierta pero había uno en particular que me llamaba la atención. ¿Era deseo eso que había en su mirada?
-Nena, estoy pensando en aplazar la misión y subirte a mi habitación ahora mismo y enseñarte como se hacen las cosas por aquí. Joder.
Sí, era exactamente deseo. Iba a ser una noche interesante.
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Mmmm, capítulo dos subido y no sé muy bien que decir por que escribí este capítulo durante dos días y creo que me ha quedado demasiado largo pero quería montar un montón de cosas y poner un poquito más a Justin y dejar claro que ____ no es la típica mosquita muerta en esta novela. Si has llegado aquí muchas gracias por leer y agradecería que lo hicieses saber en Twitter, muchísimas gracias :)
@bizzleismybaby
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